29 de diciembre de 2008

Deuda saldada

El Parque Natural de Izki, uno de los parajes más singulares del País Vasco, acogía el día de los Santos Inocentes, una nueva edición del Campeonato de Euskadi de Ciclo-Cross. La desconocida para muchos altiplanicie rodeada de montañas del extremo sureste de Álava, que alberga en su seno la mayor reserva europea de Roble Marojo, iba a servir para medir por última vez, a los ciclistas vascos en el año 2008.

La ausencia de núcleos de población y de accesos acondicionados han facilitado su mantenimiento como un espacio sin apenas transformaciones, posibilitando que estos bosques constituyan un hábitat ideal para especies animales salvajes.

Limitando con el Parque Natural, se encuentra enclavada la pequeña localidad de Urturi, que cuenta únicamente con 28 habitantes, pero que con el reclamo de la naturaleza virginal de los alrededores, tiene en sus dominios un campo de Golf diseñado por Severiano Ballesteros en cuyas instalaciones se iban a desarrollar las diferentes competiciones.

Precioso marco el elegido, incluso elitista para un deporte como el ciclo-cross, acostumbrado a prohibiciones y a terrenos baldíos. Desgraciadamente el tiempo no acompañó. El Solano no quiso perderse la cita y una densa niebla cubrió el circuito, provocando que la coqueta y acristalada cafetería del complejo deportivo, cobijase a la mayor parte de los espectadores presentes, que contemplaban las diferentes pruebas sin exponerse a la intemperie.

El diseño del circuito no era el idóneo para las posibilidades que ofrecía el excepcional terreno por el cual transcurría la carrera, quedando finalmente un recorrido apto para ciclistas físicamente fuertes donde el estado de forma de cada uno de los ciclistas iba a resultar determinante.

Ante tal escenario, partía como favorito Javier Ruíz de Larrínaga (Spiuk-Urteaga). Además, estaba pendiente saldar la deuda de la bochornosa actuación de Bermeo (Vizcaya) la temporada anterior, en la que su actitud infantil le privó de conquistar la "Txapela".

La carrera, efímeramente la lideró Erlantz Uriarte (Opel Ibaigane) hasta que Egoitz Murgoitio (Cafés Baqué) tomó las riendas de la misma, con la intención de no desprenderse de ella. El ciclista de Abadiño (Vizcaya) ha regresado al ciclo-cross para quedarse. No regresará al ciclismo de carretera, salvo en aquellas carreras puntuales que sirvan como preparación para el ciclo-cross. El espigado ciclista se sobrepuso a unos graves problemas físicos sufridos el año 2005 que hacían peligrar su carrera deportiva. Formó parte de forma efímera del pelotón profesional de ruta, dentro de la escuadra Grupo Nicolás Mateos durante el año 2007 y regresó a la categoría Élite de la mano del equipo Cafés Baqué en el 2008, colores que viste hasta la fecha. Muchas y muy variadas experiencias de todo tipo en el ciclismo de carretera que llegan a su fin.

Desestimada la posibilidad de continuar un año más en la categoría amateur y sin hueco en ningún equipo profesional, el ciclista decidió en Septiembre que regresaba a sus orígenes. Notable especialista nacional en las categorías inferiores, va recuperando sensaciones pasadas, a pasos agigantados. Su juventud y sus antecedentes en el ciclo-cross (Campeón de España Cadete en Porriño 1999 y Campeón de España Sub´23 en Sotrondio 2003), hicieron que el seleccionador nacional, Francisco Plá, confiara en él para la importante cita de la Copa del Mundo disputada en Igorre, en contra de la opinión general.

Egoitz Murgoitio cumplió con creces en la prueba vizcaína hasta que una inoportuna rotura de cadena le impidió clasificarse en los puestos que transitó durante buena parte de la prueba, y a partir de aquella fecha ha ido dotándose de mayor identidad dentro del panorama nacional del ciclo-cross, hasta el punto que sólo será el ciclista vizcaíno, el que pueda romper la selección que ya tiene preconfigurada el seleccionador nacional para la cita de Hoogerheide (Holanda).

Llegaba a la cita de Urturi con unas excelentes sensaciones recogidas en la prueba de la Copa del Mundo de Nommay (Francia) celebrada el pasado 21 de Diciembre y durante el primer tercio de carrera marcó su propio ritmo, dando una sensación de seguridad en si mismo, impropia de lo visto hasta la fecha.

Javier Ruiz de Larrínaga (Spiuk-Urteaga) sufría para mantener una distancia visual constante con el ciclista, viendo como en los tramos más complicados de la zona boscosa, el ciclista de Abadiño irremediablemente volvía a endosar la misma proporción de segundos que el ciclista de Amezaga de Zuya había conseguido restar en otras zonas del circuito más aptas para su destreza ciclista.

A la estela de Javier Ruiz de Larrínaga se había soldado Unai Yus (Lankide-AZ Etxe) y desgraciadamente el ciclista vitoriano despareció ante el primer contratiempo. Un pequeño percance hizo descentrarse al ciclista y con ello tirar por tierra todas sus posibilidades. Si algo admirable tiene el ciclista es su carácter competitivo, la ilusión por el ciclo-cross de un niño embutido en el cuerpo de un ciclista maduro, su inconformismo y su entrega hasta la extenuación. Si Yus pierde su esencia, ¿qué nos queda de él?.

Si Unai Yus perdió sus opciones por voluntad propia, a otro de los llamados a priori a estar en la lucha por la victoria, David Seco (Spiuk) lo condenó el diseño del circuito. Un trazado de una gran exigencia física sacó a relucir sus carencias, que en esta ocasión no pudo maquillar con su destreza técnica puesto que el circuito no se aprestaba a ello.

Así por lo tanto y una vez que había trancurrido el primer tercio de la prueba, la carrera únicamente tenía dos aspirantes a la victoria, Egoitz Murgoitio (Cafés Baqué) y Javier Ruíz de Larrínaga (Spiuk-Urteaga). El ciclista de Abadiño marcaba un ritmo muy sólido y ello posibilitaba el claro distanciamiento entre ambos y el resto de rivales.

Tras dejar madurar la prueba, y en la zona donde el ritmo que marcaba Murgoitio le pasaba una mayor factura el propio ciclista, Javier Ruíz de Larrínaga (Spiuk-Urteaga) lanzó un ataque que le sirvió para obtener una renta suficiente en un breve espacio de tiempo, que supo mantener hasta la línea de meta.

Curioso el proceder habitual de Javier Ruíz de Larrínaga en este tipo de lances, en los que repite fielmente una especie de guión premeditado. El ciclista minusvalora la importante primera vuelta de una competición de ciclo-cross confiado en que su capacidad para mantener un ritmo alto en busca de la cabeza, le hará llegar a ella tarde o temprano.

Una vez alcanzada la cabeza de la prueba, consume el tiempo en el análisis de las virtudes y debilidades de sus rivales, para asestar un ataque, que la permita distanciarse lo suficiente, elevando el ritmo de nuevo, de tal forma que sus rivales no pueden recortar la diferencia obtenida tras el contundente ataque.

Una forma de actuación, que le ha supuesto un notable número de victorias, no en vano es el ciclista más laureado del territorio nacional en este campaña, pero esa línea de actuación no encaja en las pruebas donde la competitividad es mayor. Sus peores actuaciones a lo largo de esta temporada, se han producido en las pruebas de mayor competitividad, y donde los rivales presentes eran de mayor calidad y también estaban presentes en mayor número. Así, tanto en Igorre como en Asteasu se vió privado de estar a la altura de los ciclistas nacionales a los que días antes superaba sin dificultades.

Si no soluciona los problemas por los que atraviesa a lo largo del primer tercio de carrera, sus salidas carentes de explosividad y su incapacidad para mantener un elevado ritmo en los primeros quince minutos de competición, tendrá dificultades incluso para acceder al podium de la esperada cita de Valladolid.

Pero para la cita castellana faltan todavía algunas semanas, mientras tanto en Urturi el ciclista alavés se alzó con todo merecimiento con la victoria, superando en 21 segundos a Egoitz Murgoitio. Del tercer lugar del podium se hizo merecedor Aketza Peña (Pan Menesa) que aunque lejos del dueto que protagonizó la carrera, privó a David Seco y Unai Yus de acceder al podium. Llegó a 2'03" satisfecho por el resultado, y por una carrera en la que su constancia le hizo merecedor de estar junto a los dos protagonistas de la carrera.

Más de medio minuto más tarde, a 2'38" apareció en meta David Seco (Spiuk) y casi a cuatro minutos (3'55") entró en quinta posición Unai Yus (Lankide-AZ Etxe). Tan sólo 16 segundos más tarde, hizo aparición el primer Sub´23, Jon Izaguirre (Seguros Bilbao). De su victoria en la categoría de los más jóvenes se obtiene una doble lectura: Por un lado, el crecimiento de un ciclista con el paso de las semanas, que enfoca su preparación en la carretera pero que no se olvida del tradicional ciclo-cross, siendo un rival más peligroso con el suceder de las semanas. Algo que nos hace recordar a las actuaciones de su hermano Gorka Izaguirre (Seguros Bilbao) en temporadas pasadas.

Y por otro lado, el bajo nivel en la categoría Sub´23. Que un ciclista que incluye entre en su preparación el ciclo-cross supere a los especialistas, no habla muy bien de éstos últimos. David Juárez (Opel Ibaigane) entró dos puestos por detrás de Izaguirre, en octava posición, a 5'05 del vencedor.

Intercalado entre ambos, Joseba León (Ciclos Maestre) a 4'58" en uno de sus cada vez más habituales días de aquellos que el ciclista, a través de escenificaciones infantiles, hace todo lo posible por llamar la atención desde el momento en el que llega al circuito hasta el momento en el que se va.

Tan sólo fueron 14 los ciclistas que finalizaron sin ser doblados, a pesar de las dimensiones del circuito, que prácticamente tenía una cuerda de 3 kilómetros. Uno de ellos fue, Zigor Urain (CDR) al que hay que seguir agradeciendo al igual que al resto de ciclistas que toman la misma determinación que el ciclista guipuzcoano, su deseo de participar en la categoría Elite y no en la categoría Máster.

Perfectamente, tanto Zigor Urain (CDR) como su compañero Iñigo Roldán (CDR) o incluso Jorge Iruretagoyena (Spiuk) podrían ser "cabeza de ratón" en lugar de "cola de león" en esto del ciclo-cross. Pero para beneficio del ciclo-cross en general no lo hacen. Ellos posibilitan, entre otras cosas, una mayor competitividad en la categoría reina y son los que ponen en dificultades a esos jóvenes que tomarán las riendas del ciclo-cross en un futuro.

Cuando contemplo en el podium como Aitor Diaz Miranda, con la trayectoria que ha tenido en las categorías inferiores dentro del ciclo-cross, como recibe los honores al proclamarse vencedor en la categoría Master 30, no puedo hacer otra cosa que agradecer a los ciclistas que no toman el mismo camino que el ciclista vizcaíno, su decisión.


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6 de octubre de 2008

Es país para viejos

Los aficionados al buen cine tendrán una nueva e inexcusable cita con Joel y Ethan Coen, ya que en pocos días se estrenará en España su nuevo trabajo, que lleva por título "Burn After Reading" (Quemar después de leer). Un nuevo thriller cómico que inauguró la pasada Mostra di Venezia con una excelente acogida por parte del publico y de la crítica.

Aunque con un elenco de actores de la talla de Brad Pitt, George Clooney, John Malkovich, Tilda Swinton o Frances McDormand, el éxito de público estaba asegurado, la opinión de la crítica especializada era más compleja de satisfacer, merced al excelente trabajo precedente.

Y es que en la anterior obra, "No Country for Old Men" (No es país para viejos), otro thriller cómico estrenado en el año 2007, consiguió ocho candidaturas para la 80ª edición de los Premios Oscar, llevándose cuatro estatuillas de las consideradas "mayores". Se da la circunstancia, que uno de esos galardones fue a parar a las manos de Javier Bardem, el primer y único actor español, que hasta la fecha ha conseguido una.

El cine de estos dos peculiares hermanos es interesante de analizar, ya que sus diferentes películas guardan una serie de características que las hacen comunes. Por ejemplo, una parte integral de no pocas películas son los variados aspectos que hacen el carácter de una ciudad, estado o región de los Estados Unidos, que es donde se desarrollan las tramas argumentales. En "Rasing Arizona" (Arizona Baby), aparecen los distintivos paisajes de Arizona y algunos de los personajes son estereotipos exagerados de los ciudadanos de la zona.

Algo similar ocurre en "Fargo". Los paisajes y acentos exagerados de los pobladores de Dakota del Norte y Minnesota son parte esencial de la película. "The Big Lebowsky" (El Gran Lebowsky) está situada en Los Ángeles, donde el personaje principal así como buena parte de los secundarios son emblemas de la ecléctica población que habita en esa ciudad. En "O Brother, Where Art Thou?" (O Brother!) muchos de los personajes hablan con acento sureño y la banda sonora está compuesta mayoritariamente por canciones "bluegrass", no en vano estuvo rodada en la zonas rurales de Mississippi. "Barton Fink" es en algunos aspectos una sátira de Hollywood, como "The Hudsucker Proxy" (El Gran Salto) lo es de Nueva York. "No Country for Old Men" es también una descripción del paisaje remoto de Texas y Nuevo México.

Además de ubicarlas geográficamente de forma nítida, también se puede interpretar una interesante inclinación histórica, ya que frecuentemente sitúan sus películas en épocas de crisis: Así por ejemplo, "Miller´s Crossing" (Muerte entre las Flores) transcurre durante la ley seca, "Barton Fink" cerca de los ataques a Pearl Harbor, "The Big Lebowsky" (El Gran Lebowsky) durante la Guerra del Golfo, y "O Brother Where Art Thou?" (O Brother!) durante la Gran Depresión. Ya hilando más fino, se menciona la Segunda Guerra Mundial en "The Man Who Wasn´t There" (El hombre que nunca estuvo allí) y "The Hudsucker Proxy" (El Gran Salto) está ambientada en el final de la década de los años 60, en el período del programa "Sputnik" y la consecuente intensificación de la Guerra Fría.

El cine de los hermanos Coen se ha convertido posiblemente en el mayor exponente del cine independiente norteamericano, capaces de hacer películas que entusiasman a los críticos, y a su vez ofrecen una vertiente de atracción del gran público. Personas que, extrapolando vilmente su concepción cinéfila, podrían haber reflejado como nadie en un guión, la apertura del curso ciclocrossístico 2008/2009.

La otrora San Julián de Musques, y actualmente Muskiz (Vizcaya) se estrenaba en el calendario, y en la localidad ubicada en el punto más occidental de la costa vizcaína se vivieron las primeras pedaladas de la temporada.

Lo acontecido en la localidad minera, responde fielmente a un hipotético guión firmado por los Coen, aunque para elegir el título, tendrían que cambiar un tanto uno de sus títulos, y es que el ciclo-cross, "Es País para Viejos". La categoría Máster, vilipendiada largo tiempo atrás en Euskadi, se convierte en la actualidad, en el exponente del aumento de la popularidad del deporte del ciclo-cross.

La numerosa participación, arrastrando consigo a un buen número de personas acompañando a los protagonistas, transmite una sensación de familiaridad, que sin lugar a dudas ha despertado la curiosidad por esta especialidad, a no pocas personas que jamás habían osado ponerse un dorsal.

Observar a Jesús "Txutxín" Ibañez-Loyo, profesional del ciclismo durante los años 1983 y 1989, período durante el cual, pudo conquistar entre otras victorias, una etapa en la Vuelta a España (6ª Etapa Barcelona-Andorra, 29 de Abril de 1987) y un Campeonato de España en Ruta (1984), con la ilusión que afronta cada una de las pruebas que participa, contagia la querencia por esta especialidad.

Independientemente de la persona en cuestión, a nivel general, se transmite una sensación de salubridad como la mostrada por Alfonso Ibañez Serrano (Opel-Ibaigane) o Luis Díaz Ortega (Colindres) que invita a la imitación, atrapando cada temporada más adeptos a la causa, y contribuyendo a la popularidad de una especialidad que ha salido de su letargo.

Quizás, existe un "pero", y es el de aquellos que con condiciones más que demostradas para afrontar con garantías su participación en la categoría Elite-Sub´23, prefieren competir en la categoría Máster con el único propósito de obtener la victoria, para con ello destacar y enaltecer su ego ciclista. Es el caso del ciclista cántabro Manuel Gutiérrez Bermejo "Thaler". Antagónico pensar al de los ciclistas guipuzcoanos Zigor Urain Zabala (CDR) e Iñigo Roldán Uriarte (CDR) que pudiendo perfectamente actuar en la categoría Máster, como han realizado en ocasiones en la especialidad del Mountain Bike y frecuentar semanalmente el podium de aquella prueba donde participen, optan por participar en la categoría "reina".

Si el ambiente desde la primera hora de la mañana ya estaba animado, fue desaparecer de la escena los "viejos" y quedar desangelado el espacio ajardinado donde se desarrollaba la siguiente prueba, la reservada para los más jóvenes participantes, los de categoría cadete. También la categoría femenina quedó desdibujada con su escasa participación, aunque la presencia de Olatz Odriozola Mújica (Ciclos Patxi) es una buena noticia, para el cada vez más devaluado ciclo-cross femenino de Euskadi. Esperemos que la ciclista de Urnieta (Guipúzcoa) acuda regularmente a las citas del calendario de ciclo-cross, ya que su presencia se antoja necesaria.

Y es que sin lugar a dudas, la participación es escasa en las categorías donde supuestamente más interés hay por fomentar la especialidad. Esta realidad deja entrever que algo falla en la pirámide ciclista, cuando uno observa que está invertida. El cada vez menos interés por la práctica del deporte entre la juventud, unido a la crisis que, por diversos factores, atraviesa la captación de jóvenes ciclistas, hace que una especialidad minoritaria como el ciclo-cross se resienta. Gracias a la tradicional y altruista labor de unas concretas sociedades ciclistas y otra serie de personas a nivel particular, al deporte del ciclo-cross continuan llegando jóvenes deportistas, que sin lugar a dudas serán el futuro de este deporte. Mismas camisetas, diferentes jóvenes.

Y si la participación escasea, es fácil intuir que el futuro no será halagüeño, y más teniendo en cuenta que cada temporada se confirma lo dicho. De los pocos ciclistas que comienzan en la categoría cadete, son muchísimos menos los que llegan a la categoría Sub´23. Por lo tanto las posibilidades de futuro a nivel internacional de nuestros ciclistas, no estará al nivel de aquellos paises que fomentan institucionalmente la especialidad.

Siempre hay excepciones que confirman la regla, y en este caso el nombre de Daniel Ruíz Etxeandía (Opel-Ibaigane) es la más significativa, de la misma forma que se pueden añadir los nombres de Fernando San Emeterio Gandiaga (P. Incera) o Iker Arranz Sáiz (Opel-Ibaigane) ciclistas que tuvieron su papel protagonista en la categoría Junior la temporada pasada, y que continuan en la especialidad, traspasada esa dramática frontera existente entre la categoría Junior y Sub´23. La actuación de Daniel Ruíz (Opel-Ibaigane) fue esperanzadora, clasificándose en séptima posición en su debút en la categoría Elite-Sub´23, a poco más de minuto y medio del vencedor.

Constatada la serie de peculiaridades de un hipotético ciclo-cross escrito por Joel y Ethan Coen, la trama argumental se desarrolló por unos cauces que pueden ser la tónica del año: la igualdad. Los tres primeros ciclistas clasificados entrando en el mismo tiempo da buena prueba de ello. Sin embargo, la sensación de que el nivel no se eleva es palpable.

Lo vienen a confirmar el ciclista galo David Mauhourat (Tarbes CC) y el vizcaíno Daniel Ruíz (Opel-Ibaigane), que entraron prácticamente juntos en línea de meta clasificados en sexta y séptima posición respectivamente, siendo debutantes en la categoría. El ciclista de la región de Midi-Pyrénnées, que ya se dejó ver la temporada pasada por estos lares dentro de la categoría junior, se clasificó la pasada temporada en sexta posición en el Campeonato de Francia de Ciclo-Cross de su categoría, dato que no debe ser pasado por alto, ya que posteriormente en el Mundial de Treviso, para el que no fue convocado, tres ciclistas galos se clasificaron entre las diez primeras plazas, destacando entre todos ellos Arnaud Jouffroy con su victoria final por delante de Peter Sagan (Eslovaquia).

Confirmó lo apuntado en la categoría inferior y no perdió la cara en ningún momento ante sus veteranos rivales. Perdió competitividad con el suceder de las vueltas, algo que puede ser perfectamente entendible por el ímpetu mostrado en los primeros compases de la prueba al intentar mantenerse con la cabeza. Radicalmente opuesta la carrera realizada por Daniel Ruíz, que de menos a más a punto estuvo de dar la sopresa con un resultado más destacado, ya que tan sólo le separaron veinte segundos del ciclista que ocupó la cuarta plaza.

Interesante el debút de un ciclista, que no supo asimilar correctamente la presión que depositó el seleccionador Fran Plá sobre sus hombros, tirando por tierra las espectativas de un ciclista llamado a resultados más importantes de los que finalmente consiguió la temporada pasada.

Delante de los dos jóvenes ciclistas, en quinta posición se clasificó el peculiar ciclista vizcaíno Joseba León Gutiérrez (Independiente). Decía el recientemente fallecido Olin James Stephens, diseñador de algunos de los barcos más bellos del siglo XX que disputaron e incluso conquistaron la Copa América, que aunque por si misma la belleza no sea un factor de velocidad, los barcos más agradables a la vista son los más agradables de llevar. Si de las bicicletas se pudiera decir lo mismo, con el adefesio que monta Joseba León, no llegaría muy lejos. Pero volvió a rondar los puestos de privilegio con su presencia durante buena parte de la prueba en el grupo cabecero, aunque finalmente se tuvo que conformar, para su fortuna, con la quinta plaza. Posición que a punto estuvieron de "robarle" Mauhourat y Ruíz Echeandía. Mayor seriedad en la dedicación al deporte y conservación adecuada de su material deportivo, se antojan los ingredientes necesarios para que el ciclista vizcaíno pueda estar más cerca de las primeras posiciones, en el caso de que éste sea su objetivo.

La cuarta de las plazas, correspondió a otro debutante, pero no en la categoría sino en la disciplina: Aketza Peña Iza (Independiente). Al igual que a Unai Yus Querejeta en su día, Miguel Madariaga le ha cerrado contundentemente las puertas de Euskaltel-Euskadi, y recala en el ciclo-cross con la intención de seguir vinculado al mundo del ciclismo, aprovechando su anterior dedicación exclusiva y profesional a la bicicleta. La diferencia estriba, en que el ciclista alavés ya tenía tras de sí un pasado relevante en el ciclo-cross y la memoría de sensaciones sólo necesitaba ser actualizada, mientras que para el recien llegado ciclista vizcaíno, prácticamente se trata de una reconversión ciclista.

Potente y corpulento pero carente sensaciones que inviten a ser optimista sobre su futuro en la especialidad, más teniendo en cuenta que vendrán circuitos y climatología que nada tendrá que ver con la que encontró en Muskiz. Tiene muchísimo que mejorar.

La carrera se decidió entre tres ciclistas. El alavés Javier Ruíz de Larrínaga (Spiuk-Uriarte) y los cántabros Isaác Suárez (Cantabria Infinita) y José Antonio Díez-Arriola (Noja-Canalsa) que finalizaron la prueba por ese orden. Los tres ciclistas tuvieron sus opciones, siendo cada uno de ellos protagonistas en diferentes momentos de la carrera. Así, Isaac Suárez salió con muchísima fuerza y enseguida puso tierra de por medio en los primeros compases de carrera. Parecía que tenía un ritmo con un punto superior al resto, pero fue un espejismo inicial, ya que no tardó mucho en ser absorbido por el grupo cabecero.

Ciclista envuelto en problemas de patrocinio solucionados temporalmente, tiene que centrarse en lo estrictamente deportivo y hacer gala de una teórica prestancia, que dista mucho de ser la mostrada en Muskiz. Se clasificó en segunda posición, tirando de experiencia, ya que en el último tercio de la carrera, parecía el ciclista más débil del trío cabecero.

José Antonio Díez-Arriola fue el ciclista que ocupó el peldaño inferior del podium. Tradicionalmente es un ciclista que comienza la temporada a un nivel superior con respecto a sus rivales, y que no tiene una marcada progresión en su rendimiento con el transcurrir de las semanas. Ciclista de Castro Urdiales (Cantabria), la temporada pasada comenzó a entender que si quería conquistar buenos resultados tendría que olvidarse de conquistar aficionados, o al menos de la forma tan espectacular que acostumbraba a hacerlo.

Buen punto de partida que se vio refrendado con actuaciones notables la temporada pasada. Pero si lo difícil es llegar, lo complicado es mantenerse. Enmadejado en una improvisación constante en carrera, su falta de claridad a la hora de interpretar la carrera, hace que desperdicie oportunidades derrochando esfuerzos que resultan estériles. Fue el tercero en la carrera, cuando fue el ciclista superior del trío cabecero.

La victoria fue a parar a las manos de Javier Ruíz de Larrínaga, ciclista que aporta un halo distinto al resto de los especialistas, tanto de los presentes como de los ausentes. Empezando por la humildad. Nadie como él para transmitir la realidad de lo acontecido en cada carrera. Sin excusas. Sin intentar aparentar ni distorsionar la realidad en su favor. Sencillo. Consciente de sus carencias, las cuales no duda en admitir, a diferencia de aquellos que van por la vida engañándose a si mismos, con intención de hacerlo con los demás.

Mientras la mayoría de los rivales que encontrará luchará como máximo por mantener el nivel de la pasada campaña, él ha invertido tiempo y esfuerzo en mejorar sus lagunas. Desconozco si su trabajo se verá recompensado de forma palpable, pero quien adopta la mejora continua como punto de partida en su preparación, nunca irá mal encaminado.

No ofreció muestras de poderío, incluso no era el ciclista llamado a conquistar el triunfo, pero fue quién hizo una carrera más práctica. Una carrera sencilla para un ciclista sencillo. Sin obsesionarse y sin dejarse llevar por impulsos. Dando una excelente sensación de control en carrera.

Había un gran número de ausencias. Especialmente notables las de aquellos especialistas que realizan la temporada al completo. Los vizcaínos David Seco Amundarain (Spiuk), Erlantz Uriarte Okamika (Opel-Ibaigane) y David Juárez (Opel Ibaigane) se encuentran en tierras belgas. Interesante será volver a ver al ciclista de Busturia sin problemas, para de estar forma comprobar el nivel real de un ciclista, que no hace mucho tiempo apabullaba a todos su rivales. La confirmación de su declive o la recuperación de su hegemonía. Con David Seco no caben las medias tintas en la temporada 2008/2009.

De la misma forma, será interesante contemplar a su teórico, pero estancado, relevo en la especialidad. Erlantz Uriarte consume etapas y no confirma lo apuntado. Temporada importante para un joven, que ya está dejando de serlo.

Tampoco era de la partida el alavés Unai Yus Querejeta. Presente en Muskiz se encuentra recuperándose de una lesión en la clavícula. Resultaba curioso que en su continuo estrechar de manos a diestro y siniestro, siempre lo hiciese con la mano que mantenía en cabestrillo.

A buen seguro que la presencia de todos ellos aportará competitividad y pruebas más emocionantes, por lo que se antoja necesario, que las organizaciones planifiquen con mayor detalle los últimos metros de las llegadas, ya que si no es así, y en vista de que no pocas pruebas se resolverán en los últimos metros, puede irse al traste una prueba magnífica con una resolución inadecuada.

Pero la temporada prácticamente no se ha quitado las legañas. Llegarán esos ciclistas vinculados a la carretera, que con participaciones testimoniales pondrán en más de un apuro a los más habituales del ciclo-cross. Aparecerán también aquellos especialistas allende la Cornisa Cantábrica, gallegos especialmente. Y como no, aquellos que cambian durante el invierno el taqueado más ancho de las ruedas de la bicicleta de montaña por el más estrecho de las bicicletas de ciclo-cross, o lo que es lo mismo decir, el talento llegado desde Cataluña.

Se presume una temporada más competida y emocionante. ¿Y de mayor nivel? Ese ya es otro cantar...

Fotografía: Pedro Urresti

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31 de diciembre de 2007

El bueno, el feo y el malo

La búsqueda de un tesoro, por parte de Clint Eastwood, Lee Van Cleef y Eli Walach, era el hilo argumental de una de las películas míticas del spaghetti western, dirigida hace más de cuarenta años por el inigualable Sergio Leone.

Los protagonistas eran tres cazadores de recompensas, en una búsqueda que ninguno de los tres truhanes podía localizar sin la ayuda de los otros dos. De esta forma, los tres hombres colaboraban en apariencia, pero estaba bien claro que al final iban a intentar eliminarse mutuamente.

En esta ocasión el botín era bien distinto y no tenía como escenario la árida Almería, sino una verde y marinera localidad vizcaína. Su pintoresco puerto, su acogedor casco viejo, sus pequeñas calas para el baño, su típica cocina surtida de pescados frescos y bien condimentados, sus excelentes condiciones climatológicas -inviernos suaves y veranos no muy calurosos- hacen de Bermeo, uno de los lugares turísticos más apacibles y de mayor atractivo de Vizcaya, en el que late, además, la vida de un pueblo vasco cargado de profundas y arraigadas tradiciones pesqueras.

Marco sin lugar a dudas excelente para desarrollar una prueba de ciclo-cross, con un guión distinto al escrito por Sergio Leone, pero que contaba con tres protagonistas que hacían propio el título del añorado cineasta italiano.

En la trama argumental, el papel de bueno fue interpretado por David Seco (Spiuk-Froiz). Era el corredor local, puesto que la localidad de Bermeo está situada en la comarca de Busturialdea y llegó con la intención de seguir fielmente el guión al que nos tiene acostumbrados.

Hizo una salida rápida consciente de la importancia de situarse en cabeza en los primeros compases de la prueba. Esto obliga a aquellos que no tienen facilidad para maniobrar entre un buen número de corredores y quienes no toleran con suficiencia los cambios de ritmo a un sobre esfuerzo que puede ser determinante.

Y así lo hizo. No había ni transcurrido la primera vuelta, y David Seco iba distanciado de sus perseguidores, con Erlantz Uriarte (Opel-Ibaigane) soldado a su rueda. Llamaba la atención como era Uriarte quien se aferraba a la rueda de Seco, mientras que Unai Yus (Aidazu-Lankide) era incapaz de seguir la estela del ciclista de Busturia.

Realmente las prestaciones de Erlantz Uriarte fueron un espejismo. No tardó en perder el contacto con la rueda de David Seco y empezar su particular martirio mental, que hace de él, un corredor que no confirma lo que apuntaba temporadas atrás.

Capaz de lo mejor e inevitablemente condenado a ofrecernos lo peor, por ese negativismo que inunda su ser, cuando no se ve donde piensa que debe estar. Perdió la estela de Seco, algo relativamente normal, pero se desencajó cuando observó que Gorka Izagirre (Seguros Bilbao) le superaba y se derrumbó cuando David Juárez (Opel-Ibaigane) le dio alcance.

Uriarte preparó la temporada con la finalidad de llegar fresco a las citas importantes de la temporada, especialmente para llegar con intenciones de hacer una carrera digna en el Mundial. Y sinceramente, lo que merece es ver esa misma prueba cómodamente desde su casa, ya que el ciclista no es consciente de la realidad en la que vive.

Tiene muchos argumentos para ser el relevo de los veteranos de la especialidad y dominar la especialidad del ciclo-cross en un futuro, pero el ciclista no lleva una línea adecuada. El mejor material disponible y los desvelos de un padre entregado en cuerpo y alma a su hijo, no sirven de nada si al deportista no le acompaña una cabeza sensata y una necesaria dosis de humildad. Seguiremos esperándole pacientemente otro año más. Finalmente se clasificó en sexta posición a poco más de cuatro minutos del vencedor.

Un vencedor que fue ni más ni menos que el ciclista que inició las hostilidades, el local David Seco (Spiuk-Froiz) para sorpresa e incredulidad de los espectadores allí presentes en numeroso número.

Cumplió con su papel e hizo su carrera en un circuito anodino y mal diseñado sobre un espectacular manto ajardinado. No ofrecía ni un buen ritmo ni transmitía buenas sensaciones, pero fue el ciclista que de entre los favoritos, cumplió con su cometido y aprovechó su oportunidad. No es el ciclista de antaño que intimida, pero sigue siendo el ciclista con más recursos de la especialidad. Su ventaja final en meta no alcanzó ni tan siquiera el medio minuto, distancia que fue prácticamente la misma durante la hora que duró la carrera.

Y esa ventaja se mantuvo para fortuna del ciclista vizcaíno por la actitud de los otros dos protagonistas. Con Unai Yus (Aidazu-Lankide) como el feo de la película, que intentó la caza de David Seco en los primeros compases de la prueba pero no pudo mantener ni tan siquiera su estela.

Tardó en aparecer el malo de la historia, el otro ciclista alavés, Javier Ruiz de Larrínaga (Spiuk-Bulletvan) y cuando llegó a la altura de Unai Yus, éste trasladó toda la responsabilidad de la persecución en el ciclista de Amézaga de Zuya.

Y uno por otro se quedó la casa sin barrer. El ciclismo es un deporte muy ingrato, donde sólo gana uno y todos los demás pierden. Los dos ciclistas alaveses no jugaron a ganar y se olvidaron por completo del objetivo con el que llegaron a Bermeo. Se olvidaron que por delante de ellos iba un corredor y llegaron a ofrecer, en ocasiones, situaciones bochornosas al ir prácticamente parados.

Feo el comportamiento de Unai Yus en la prueba. Supuestamente está cansado de ver como Javier Ruiz de Larrínaga le gana la partida siempre y en ningún momento ofreció intenciones de buscar un triunfo por méritos propios. Zorrería en estado puro. Y malo el proceder de Javier Ruiz de Larrínaga, que siendo el gran favorito para alcanzar la victoria, cayó en el juego de Unai Yus, perdiendo todas sus opciones.

Cuando Javier Ruiz de Larrínaga (Spiuk-Bulletvan) elevaba el ritmo Unai Yus (Aidazu-Lankide) agachaba la cabeza y se acoplaba a su rueda. Es un gran fajador en este tipo de duelos y Javier Ruiz de Larrínaga no tuvo la paciencia suficiente dado que tras forzar y no ver como Unai Yus quedaba rezagado, se contrariaba una y mil veces.

La diferencia con David Seco era de aproximadamente medio minuto, y en el momento en el que se daba un acelerón, inmediatamente la diferencia se reducía, incluso llegó a ser de poco más de diez segundos, en el momento en el que David Seco tuvo que cambiar la bicicleta al pinchar uno de sus tubulares.

Pero todo lo que se ganaba cuando la pareja alavesa elevaba el ritmo, se perdía en el momento en el que se paraban. Quien estaba atónito ante tal circunstancia, además de los espectadores, era Gorka Izagirre (Seguros Bilbao) que veía como en varias ocasiones pasaba al dúo alavés al quedarse ambos prácticamente parados, para ver instantes más tarde los dos lo volvían a superar al tener un ritmo serio y propio de carrera.

Excelente el corredor guipuzcoano del equipo Seguros Bilbao. La lástima es que su prioridad sea la temporada de carretera y su estado de forma, aunque crece semana a semana, no es el suficiente como para plantear batalla, dado que si fuese de otra forma, José Ramón Izagirre tendría un dignísimo heredero a pesar de su juventud.

En meta ocupó la cuarta plaza a poco menos de minuto y medio de David Seco, y precedió a otro joven, que se está convirtiendo en la grata sorpresa de la temporada, y es que en su debút en la categoría, está ofreciendo una interesante imagen. David Juárez (Opel-Ibaigane) ha sido un corredor que en las categorías por las que ha pasado, siempre ha sido un ciclista de un excelente nivel, pero no a la altura de los que dominaban y conquistaban los triunfos. Su constante progresión, no se ha detenido con el brutal cambio de categoría, sino que se ha afianzando de forma notable.

Y es precisamente en ciclistas que se entregan al ciclo-cross con entusiasmo y buenos resultados por los que hay que apostar. A nadie le debería sorprender un buen resultado de Juárez en Villarcayo, ni que el ciclista vizcaíno forme parte de una hipotética selección de cara a la participación en Treviso. Es el tipo de gente que a base de trabajo, sacrificio y humildad, logra progresar anualmente, y es precisamente en esos ciclistas, sobre los que hay que volcarse.

Mientras tanto David Seco seguía a lo suyo, y los dos otros alaveses protagonizaban una deplorable batalla. Llama la atención, que dos personas, supuestamente unidas por una amistad, no hagan un frente común, y se dediquen a regalar una victoria que bien podía haber caído del lado de cualquier de los dos.

El circuito no favorecía a Javier Ruiz de Larrínaga, dado que era totalmente plano, y no ofrecía la posibilidad por la falta de exigencia del trazado, de que el ciclista pudiese demostrar su fortaleza física ante el resto de sus rivales. Llegaba con la vitola de favorito y tenía que haber actuado como tal, haciendo su propia carrera, ya que a buen seguro hubiese prolongado su imbatibilidad del mes de Diciembre. Malo de solemnidad fue el comportamiento del ciclista. Impropio de su talante como corredor, y total para acabar llevándose el metal menos valioso.

Hubo momentos en los que parecía que se iba a distanciar de Unai Yus, pero se daba de bruces con la zona más comprometida del circuito, donde perdía buena parte de la renta cosechada. Ventaja lograda gracias a errores no forzados cometidos por Unai Yus, ya que el presidiario ciclista, optaba por cambiar de bicicleta en la zona menos adecuada de las dos existentes para cambiar de montura.

Unai Yus fue el que in extremis y sobre la misma línea de meta, alcanzó la segunda plaza. El primero de los clasificados de esa otra carrera que parecían protagonizar los dos alaveses, pero que obliga al ciclista a ver como un año más sigue sin conquistar el trono vasco, a pesar de que en sus vitrinas reluce con brillantez, el entorchado nacional obtenido hace un par de temporadas en Busturia. Detalles durante la carrera, que incluso llevaron al público a alzar su voz para definirlo como "ruedero" así como gestos finalizada ésta, lo llevan apropiadamente a calificarlo de forma inmisericorde como el feo de la película.

En definitiva, una película que exigía la devolución del importe dejado en taquilla e incluso merecía haber abandonado la butaca en mitad de la proyección. Absolutamente a todos dejó un mal sabor de boca. En primer lugar en los espectadores, por no tener la oportunidad de ver una prueba competida, en segundo lugar a los dos ciclistas alaveses, por ser los grandes derrotados del día e incluso también al mismísimo David Seco por no ser la forma en la que le hubiese gustado haber ganado.

Espero olvidar pronto la carrera.

Fotografía: www.davidseco.com

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