8 de enero de 2009

El frío Ispaster

La prueba de Ispáster acostumbraba a ser el broche final de la temporada nacional de ciclo-cross pero en su vigésima edición la prueba vizcaína alteraba su tradicional fecha en el calendario. La retransmisión televisiva del evento a través del canal autonómico vasco (ETB) obligaba a un cambio, y el señalado y festivo Día de Reyes, fue la nueva fecha elegida.

Ciclo-cross internacional, televisión en directo y un atractivo escenario eran los ingredientes que auguraban un exitoso evento. Sin embargo, la realidad fue bien distinta. Tanto es así, que la prueba fue una de las más frías que se recuerda por aquellos pagos.

No sólo por la gélida y ventosa mañana con la que se despertó Ispaster, sino por el frío ambiente ciclista reinante. Las ausencia de público era notable incluso entre aquellos acérrimos a la especialidad ciclopedestre. En su descargo se puede aludir a la tan señalada fecha en la que novedosamente se disputaba la prueba, pero lo que realmente resultaba desalentador era el escaso número de ciclistas presentes para competir.

El ciclo-cross nunca dejará de ser una especialidad postergada al más oscuro de los anonimatos deportivos sino son los más interesados en que esto no sea así, los ciclistas, quienes se tomen en serio su especialidad.

El deporte del ciclo-cross es una especialidad que, sin lugar a dudas, tiene más de lo que merece. Especialmente en el plano televisivo gracias a la querencia que ETB profesa por esta especialidad. No es normal que con la cuantía de ciclistas que practican ciclo-cross y el número de espectadores que asiste a las pruebas, una especialidad como ésta goce de la retransmisión en directo de tres pruebas en su total integridad. Los elogios que dedicar al canal autonómico vasco nunca serán suficentes en agradecimiento por el tratamiento que dispensa a un deporte como el ciclo-cross.

A las organizaciones de las pruebas internacionales tampoco se les puede exigir nada más. Alguna, como por ejemplo la de Asteasu (Guipúzcoa), no es capaz de cubrir anualmente el presupuesto que cuesta ofrecer el mejor ciclo-cross del mundo en casa. Para equilibrar la balanza de ingresos y gastos han de tirar de recursos propios. Pierden dinero con el ciclo-cross.

Dentro de esta amalgama de agentes intervinientes en el espectáculo, los ciclistas son aquellos que se creen con muchos derechos pero con pocos deberes. Anualmente se repite la cantinela de que tienen que llegar más patrocinadores al ciclo-cross que soporten económicamente la dedicación exclusiva de los ciclistas a la especialidad. Se ansía un aumento en la dotación de premios destinados a los ciclistas, e incluso se aboga por unas gratificaciones económicas fijas simplemente por la participación en una determinada prueba.

A una especialidad ciclista como es el ciclo-cross, cuyo presente actual viene precedido de unos años de oscurantismo, las actitudes irresponsables, egoistas y caprichosas de los ciclistas, la perjudica notablemente. Ante este egoismo tan frecuente, los ciclistas no son capaces de ver que en este acto se gesta su propia destrucción y la desdicha deportiva de los que vienen por detrás.

Es normal que nadie se interese por el ciclo-cross sin una vinculación al sector de la bicicleta y en buena lógica la situación continuará así en un futuro. La mayoría de los patrocinadores presentes en el ciclo-cross, cuya actividad empresarial está alejada del mundo de las dos ruedas, tiene una vinculación a un determinado ciclista fundamentalmente por motivos afectivos o de amistad que por la búsqueda de un rendimiento publicitario.

El motor principal que soporta el coste de los ciclistas en la actualidad procede del propio mundo empresarial del ciclismo. Evidentemente, una especialidad como el ciclo-cross no forma parte de las estrategias estructurales de las diferentes marcas sino que sirve como soporte complementario. Por este motivo, el desembolso no puede ser cuantioso.

Triste la actitud de muchos ciclistas. Aunque bien es cierto que tendrán que bajar el tono de voz cuando se crean en derecho de exigir más para si mismos. Sin embargo, y para la fortuna de los presentes, los ciclistas que tomaron parte en la prueba ofrecieron un bonito espectáculo. En un circuito donde los tramos de pradera abundaban sobre cualquier otro tipo de terreno, las condiciones climatológicas hicieron aflorar una ingente cantidad de barro que sirvió para seleccionar la carrera.

La carrera tuvo una interesante lucha hasta que nadie pudo soportar el saber hacer en materia de ciclo-cross que puso en práctica Isaac Suárez (BH-Cantabria Infinita). Aquella esperanza del ciclo-cross belga llamada Wesley Van der Liden (Nico Sport-Ridley) salió a un ritmo endiablado desde el mismísimo pitido inicial, pero el ciclista vió enseguida como su exigente ritmo era superado por Tino Zaballa (Zugor). El belga no llegó con la pedalada del año pasado y el de sus rivales españoles tampoco era el mismo.

Tino Zaballa es un ciclista que no se anda con tonterías. Sacude fuerte desde los primeros compases de la prueba. Las carreras de ciclo-cross no se ganan en la primera vuelta pero si se pueden perder durante esos primeros minutos de carrera.

Un atento Isaac Suárez enseguida se soldó a su rueda y Egoitz Murgoitio (Grupo Hirumet) llevando a rueda al francés Arnaud Labbe (Bouygues Telecom), contactó poco después con el duo cántabro. Y a partir de ahí el resto de los ciclistas. Todos habían perdido el tren de la lucha por los puestos importantes a las primeras de cambio y posteriormente no pudieron subirse en marcha.

Entonces Suárez comenzó a dar una lección de lo que son las pautas básicas del ciclo-cross. Detalles perceptibles e imperceptibles que hacen que un ciclistas se distancia del resto sin ser superior fisicamente a sus rivales. Por ejemplo, no hubo vuelta en el que el ciclista no cambiase de bicicleta al paso por el control que predía a la zona más exigente del circuito. La zona era favorable para el cambio de bicicleta dado que era una zona lenta. Además el ángulo de giro que propiciaba la salida del control hacía que el cambio de bicicleta no supusiese pérdida de tiempo alguna.

Sin pérdida de tiempo y con una bicicleta limpia vuelta tras vuelva, el ciclista de Los Corrales de Buelna, sin tener una potencia superior en sus piernas a Tino Zaballa, superaba con mayor suficiencia los exigentes tramos posteriores al control de material.

Mantener el ritmo marcado por Suárez hizo mella en Zaballa. Cada tramo complicado suponía un esfuerzo a Zaballa hasta que su físico dijo basta y tuvo que irremediablemente dejar marchar al ciclista. Pero no sólo la clave estuvo en la predisposición habitual de Suárez al estudio eficiente del circuito y el posterior ejercicio práctico de su particular análisis, sino que a Zaballa lo lastraba su tendencia a la improvisación sin lógica.

No es normal que un ciclista como el cántabro en la primera vuelta no se eche la bicicleta al hombro y la arrastre por la potencia del manillar. Eso es simplemente perder un tiempo a tener en cuenta y dar ventaja a sus rivales.

Durante su periplo en Bélgica, Tino Zaballa ha conocido la realidad del ciclo-cross. Físicamente está a la altura de los ciclistas más importantes de la especialidad, pero técnicamente está lejos de ellos. Si además se olvida de los conceptos primarios de la especialidad realmente su posibilidad de mejora se torna más compleja de lo que cabría esperar.

A pesar de que finalmente se tuvo que conformar con la tercera plaza a 1'17" del vencedor final, la vuelta de Zaballa al ciclo-cross tras la ausencia obligada por su concentración en Portugal con el equipo Paredes-Rota dos Movéis, se puede traducir como positiva.

Y si de hablar en positivo se trata, el nombre de Egoitz Murgoitio hay que escribirlo en mayúsculas. Cada semana su figura se engrandece amparado en la seguridad que transmiten unos resultados que mejoran competición tras competición. Precedió a Zaballa en la clasificación, alzándose con el segundo puesto a 28" de Isaac Suárez.

Realmente la diferencia podía haber sido mayor, sin embargo Suárez supo controlar la diferencia con respecto a su más amenazante perseguidor. Adoptó todo tipo de precauciones de cara a asegurar su contundente victoria. Por ejemplo, en el tramo más complicado en descenso, tomó la determinación de hacerlo desmontado de su bicicleta en sus últimas vueltas.

Fuera del podium quedó, en cuarta posición, a 2'28" el francés Arnaud Labbe (Bouygues Telecom). El ciclista galo, con una vinculación más profunda al ciclismo de carretera, se está alejando paulatinamente de el rendimiento que antaño ofrecía en esta especialidad. Demasiado lejos de la cabeza de la carrera, a casi cuatro minutos (3'53") entro Javier Ruíz de Larrínaga (Spiuk-Urteaga). Ciclista victorioso en pequeñas batallas pero derrotado en grandes guerras. Perdió el tren de cabeza y se quedó en tierra de nadie pedaleando de forma incómoda sobre el lodalaz de Ispáster. Sus generosos esfuerzos, tan numerosos y concentrados en un corto período de tiempo, pueden pasarle factura en Valladolid. Su quinto puesto no correspondió con lo esperado.

Van der Liden ocupó la sexta plaza. Entró un minuto después de Ruíz de Larrínaga, a 4'52" del vencedor. Luchó en los últimas vueltas con Unai Yus (Lankide-AZ Etxe) por esa sexta plaza, teniéndose que conformar el ciclista alavés con la séptima plaza final a 5'15" de Isaac Suárez. Ambos ciclistas, con una carga de competiciones numerosa en los últimos días, y un largo viaje desde Bélgica hasta la localidad vizcaína no mostraron la mejor de sus pedaladas.

Destacar la novena plaza de Erlantz Uriarte (Opel Ibaigane) a prácticamente seis minutos del vencedor (5'59") dejando una buena impresión en un ciclista que no acaba de dar ese salto de calidad por sus temporadas jalonadas de pocas alegrías y muchas decepciones. En el lado opuesto, la undécima posicion final de David Seco (Spiuk) a 6´42" de Isaac Suárez. Una nueva decepción protagonizada por el ciclista de Busturia, que no se asemejaba en absoluta al ciclista que en numerosas ocasiones en la última década había sido protagonista estelar en ese mismo circuito.

Ahora ya sólo queda en el horizonte la cita de Valladolid. Quedan más pruebas del calendario, aunque no muchas, pero tan sólo será la cita pucelana la que consiga atraer de modo masivo a todos los ciclistas que componen el tejido del ciclo-cross nacional. Una cita, es la que parece que olvidan, que tan sólo gana uno.

Fotografía: ETB

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29 de diciembre de 2008

Deuda saldada

El Parque Natural de Izki, uno de los parajes más singulares del País Vasco, acogía el día de los Santos Inocentes, una nueva edición del Campeonato de Euskadi de Ciclo-Cross. La desconocida para muchos altiplanicie rodeada de montañas del extremo sureste de Álava, que alberga en su seno la mayor reserva europea de Roble Marojo, iba a servir para medir por última vez, a los ciclistas vascos en el año 2008.

La ausencia de núcleos de población y de accesos acondicionados han facilitado su mantenimiento como un espacio sin apenas transformaciones, posibilitando que estos bosques constituyan un hábitat ideal para especies animales salvajes.

Limitando con el Parque Natural, se encuentra enclavada la pequeña localidad de Urturi, que cuenta únicamente con 28 habitantes, pero que con el reclamo de la naturaleza virginal de los alrededores, tiene en sus dominios un campo de Golf diseñado por Severiano Ballesteros en cuyas instalaciones se iban a desarrollar las diferentes competiciones.

Precioso marco el elegido, incluso elitista para un deporte como el ciclo-cross, acostumbrado a prohibiciones y a terrenos baldíos. Desgraciadamente el tiempo no acompañó. El Solano no quiso perderse la cita y una densa niebla cubrió el circuito, provocando que la coqueta y acristalada cafetería del complejo deportivo, cobijase a la mayor parte de los espectadores presentes, que contemplaban las diferentes pruebas sin exponerse a la intemperie.

El diseño del circuito no era el idóneo para las posibilidades que ofrecía el excepcional terreno por el cual transcurría la carrera, quedando finalmente un recorrido apto para ciclistas físicamente fuertes donde el estado de forma de cada uno de los ciclistas iba a resultar determinante.

Ante tal escenario, partía como favorito Javier Ruíz de Larrínaga (Spiuk-Urteaga). Además, estaba pendiente saldar la deuda de la bochornosa actuación de Bermeo (Vizcaya) la temporada anterior, en la que su actitud infantil le privó de conquistar la "Txapela".

La carrera, efímeramente la lideró Erlantz Uriarte (Opel Ibaigane) hasta que Egoitz Murgoitio (Cafés Baqué) tomó las riendas de la misma, con la intención de no desprenderse de ella. El ciclista de Abadiño (Vizcaya) ha regresado al ciclo-cross para quedarse. No regresará al ciclismo de carretera, salvo en aquellas carreras puntuales que sirvan como preparación para el ciclo-cross. El espigado ciclista se sobrepuso a unos graves problemas físicos sufridos el año 2005 que hacían peligrar su carrera deportiva. Formó parte de forma efímera del pelotón profesional de ruta, dentro de la escuadra Grupo Nicolás Mateos durante el año 2007 y regresó a la categoría Élite de la mano del equipo Cafés Baqué en el 2008, colores que viste hasta la fecha. Muchas y muy variadas experiencias de todo tipo en el ciclismo de carretera que llegan a su fin.

Desestimada la posibilidad de continuar un año más en la categoría amateur y sin hueco en ningún equipo profesional, el ciclista decidió en Septiembre que regresaba a sus orígenes. Notable especialista nacional en las categorías inferiores, va recuperando sensaciones pasadas, a pasos agigantados. Su juventud y sus antecedentes en el ciclo-cross (Campeón de España Cadete en Porriño 1999 y Campeón de España Sub´23 en Sotrondio 2003), hicieron que el seleccionador nacional, Francisco Plá, confiara en él para la importante cita de la Copa del Mundo disputada en Igorre, en contra de la opinión general.

Egoitz Murgoitio cumplió con creces en la prueba vizcaína hasta que una inoportuna rotura de cadena le impidió clasificarse en los puestos que transitó durante buena parte de la prueba, y a partir de aquella fecha ha ido dotándose de mayor identidad dentro del panorama nacional del ciclo-cross, hasta el punto que sólo será el ciclista vizcaíno, el que pueda romper la selección que ya tiene preconfigurada el seleccionador nacional para la cita de Hoogerheide (Holanda).

Llegaba a la cita de Urturi con unas excelentes sensaciones recogidas en la prueba de la Copa del Mundo de Nommay (Francia) celebrada el pasado 21 de Diciembre y durante el primer tercio de carrera marcó su propio ritmo, dando una sensación de seguridad en si mismo, impropia de lo visto hasta la fecha.

Javier Ruiz de Larrínaga (Spiuk-Urteaga) sufría para mantener una distancia visual constante con el ciclista, viendo como en los tramos más complicados de la zona boscosa, el ciclista de Abadiño irremediablemente volvía a endosar la misma proporción de segundos que el ciclista de Amezaga de Zuya había conseguido restar en otras zonas del circuito más aptas para su destreza ciclista.

A la estela de Javier Ruiz de Larrínaga se había soldado Unai Yus (Lankide-AZ Etxe) y desgraciadamente el ciclista vitoriano despareció ante el primer contratiempo. Un pequeño percance hizo descentrarse al ciclista y con ello tirar por tierra todas sus posibilidades. Si algo admirable tiene el ciclista es su carácter competitivo, la ilusión por el ciclo-cross de un niño embutido en el cuerpo de un ciclista maduro, su inconformismo y su entrega hasta la extenuación. Si Yus pierde su esencia, ¿qué nos queda de él?.

Si Unai Yus perdió sus opciones por voluntad propia, a otro de los llamados a priori a estar en la lucha por la victoria, David Seco (Spiuk) lo condenó el diseño del circuito. Un trazado de una gran exigencia física sacó a relucir sus carencias, que en esta ocasión no pudo maquillar con su destreza técnica puesto que el circuito no se aprestaba a ello.

Así por lo tanto y una vez que había trancurrido el primer tercio de la prueba, la carrera únicamente tenía dos aspirantes a la victoria, Egoitz Murgoitio (Cafés Baqué) y Javier Ruíz de Larrínaga (Spiuk-Urteaga). El ciclista de Abadiño marcaba un ritmo muy sólido y ello posibilitaba el claro distanciamiento entre ambos y el resto de rivales.

Tras dejar madurar la prueba, y en la zona donde el ritmo que marcaba Murgoitio le pasaba una mayor factura el propio ciclista, Javier Ruíz de Larrínaga (Spiuk-Urteaga) lanzó un ataque que le sirvió para obtener una renta suficiente en un breve espacio de tiempo, que supo mantener hasta la línea de meta.

Curioso el proceder habitual de Javier Ruíz de Larrínaga en este tipo de lances, en los que repite fielmente una especie de guión premeditado. El ciclista minusvalora la importante primera vuelta de una competición de ciclo-cross confiado en que su capacidad para mantener un ritmo alto en busca de la cabeza, le hará llegar a ella tarde o temprano.

Una vez alcanzada la cabeza de la prueba, consume el tiempo en el análisis de las virtudes y debilidades de sus rivales, para asestar un ataque, que la permita distanciarse lo suficiente, elevando el ritmo de nuevo, de tal forma que sus rivales no pueden recortar la diferencia obtenida tras el contundente ataque.

Una forma de actuación, que le ha supuesto un notable número de victorias, no en vano es el ciclista más laureado del territorio nacional en este campaña, pero esa línea de actuación no encaja en las pruebas donde la competitividad es mayor. Sus peores actuaciones a lo largo de esta temporada, se han producido en las pruebas de mayor competitividad, y donde los rivales presentes eran de mayor calidad y también estaban presentes en mayor número. Así, tanto en Igorre como en Asteasu se vió privado de estar a la altura de los ciclistas nacionales a los que días antes superaba sin dificultades.

Si no soluciona los problemas por los que atraviesa a lo largo del primer tercio de carrera, sus salidas carentes de explosividad y su incapacidad para mantener un elevado ritmo en los primeros quince minutos de competición, tendrá dificultades incluso para acceder al podium de la esperada cita de Valladolid.

Pero para la cita castellana faltan todavía algunas semanas, mientras tanto en Urturi el ciclista alavés se alzó con todo merecimiento con la victoria, superando en 21 segundos a Egoitz Murgoitio. Del tercer lugar del podium se hizo merecedor Aketza Peña (Pan Menesa) que aunque lejos del dueto que protagonizó la carrera, privó a David Seco y Unai Yus de acceder al podium. Llegó a 2'03" satisfecho por el resultado, y por una carrera en la que su constancia le hizo merecedor de estar junto a los dos protagonistas de la carrera.

Más de medio minuto más tarde, a 2'38" apareció en meta David Seco (Spiuk) y casi a cuatro minutos (3'55") entró en quinta posición Unai Yus (Lankide-AZ Etxe). Tan sólo 16 segundos más tarde, hizo aparición el primer Sub´23, Jon Izaguirre (Seguros Bilbao). De su victoria en la categoría de los más jóvenes se obtiene una doble lectura: Por un lado, el crecimiento de un ciclista con el paso de las semanas, que enfoca su preparación en la carretera pero que no se olvida del tradicional ciclo-cross, siendo un rival más peligroso con el suceder de las semanas. Algo que nos hace recordar a las actuaciones de su hermano Gorka Izaguirre (Seguros Bilbao) en temporadas pasadas.

Y por otro lado, el bajo nivel en la categoría Sub´23. Que un ciclista que incluye entre en su preparación el ciclo-cross supere a los especialistas, no habla muy bien de éstos últimos. David Juárez (Opel Ibaigane) entró dos puestos por detrás de Izaguirre, en octava posición, a 5'05 del vencedor.

Intercalado entre ambos, Joseba León (Ciclos Maestre) a 4'58" en uno de sus cada vez más habituales días de aquellos que el ciclista, a través de escenificaciones infantiles, hace todo lo posible por llamar la atención desde el momento en el que llega al circuito hasta el momento en el que se va.

Tan sólo fueron 14 los ciclistas que finalizaron sin ser doblados, a pesar de las dimensiones del circuito, que prácticamente tenía una cuerda de 3 kilómetros. Uno de ellos fue, Zigor Urain (CDR) al que hay que seguir agradeciendo al igual que al resto de ciclistas que toman la misma determinación que el ciclista guipuzcoano, su deseo de participar en la categoría Elite y no en la categoría Máster.

Perfectamente, tanto Zigor Urain (CDR) como su compañero Iñigo Roldán (CDR) o incluso Jorge Iruretagoyena (Spiuk) podrían ser "cabeza de ratón" en lugar de "cola de león" en esto del ciclo-cross. Pero para beneficio del ciclo-cross en general no lo hacen. Ellos posibilitan, entre otras cosas, una mayor competitividad en la categoría reina y son los que ponen en dificultades a esos jóvenes que tomarán las riendas del ciclo-cross en un futuro.

Cuando contemplo en el podium como Aitor Diaz Miranda, con la trayectoria que ha tenido en las categorías inferiores dentro del ciclo-cross, como recibe los honores al proclamarse vencedor en la categoría Master 30, no puedo hacer otra cosa que agradecer a los ciclistas que no toman el mismo camino que el ciclista vizcaíno, su decisión.


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6 de octubre de 2008

Es país para viejos

Los aficionados al buen cine tendrán una nueva e inexcusable cita con Joel y Ethan Coen, ya que en pocos días se estrenará en España su nuevo trabajo, que lleva por título "Burn After Reading" (Quemar después de leer). Un nuevo thriller cómico que inauguró la pasada Mostra di Venezia con una excelente acogida por parte del publico y de la crítica.

Aunque con un elenco de actores de la talla de Brad Pitt, George Clooney, John Malkovich, Tilda Swinton o Frances McDormand, el éxito de público estaba asegurado, la opinión de la crítica especializada era más compleja de satisfacer, merced al excelente trabajo precedente.

Y es que en la anterior obra, "No Country for Old Men" (No es país para viejos), otro thriller cómico estrenado en el año 2007, consiguió ocho candidaturas para la 80ª edición de los Premios Oscar, llevándose cuatro estatuillas de las consideradas "mayores". Se da la circunstancia, que uno de esos galardones fue a parar a las manos de Javier Bardem, el primer y único actor español, que hasta la fecha ha conseguido una.

El cine de estos dos peculiares hermanos es interesante de analizar, ya que sus diferentes películas guardan una serie de características que las hacen comunes. Por ejemplo, una parte integral de no pocas películas son los variados aspectos que hacen el carácter de una ciudad, estado o región de los Estados Unidos, que es donde se desarrollan las tramas argumentales. En "Rasing Arizona" (Arizona Baby), aparecen los distintivos paisajes de Arizona y algunos de los personajes son estereotipos exagerados de los ciudadanos de la zona.

Algo similar ocurre en "Fargo". Los paisajes y acentos exagerados de los pobladores de Dakota del Norte y Minnesota son parte esencial de la película. "The Big Lebowsky" (El Gran Lebowsky) está situada en Los Ángeles, donde el personaje principal así como buena parte de los secundarios son emblemas de la ecléctica población que habita en esa ciudad. En "O Brother, Where Art Thou?" (O Brother!) muchos de los personajes hablan con acento sureño y la banda sonora está compuesta mayoritariamente por canciones "bluegrass", no en vano estuvo rodada en la zonas rurales de Mississippi. "Barton Fink" es en algunos aspectos una sátira de Hollywood, como "The Hudsucker Proxy" (El Gran Salto) lo es de Nueva York. "No Country for Old Men" es también una descripción del paisaje remoto de Texas y Nuevo México.

Además de ubicarlas geográficamente de forma nítida, también se puede interpretar una interesante inclinación histórica, ya que frecuentemente sitúan sus películas en épocas de crisis: Así por ejemplo, "Miller´s Crossing" (Muerte entre las Flores) transcurre durante la ley seca, "Barton Fink" cerca de los ataques a Pearl Harbor, "The Big Lebowsky" (El Gran Lebowsky) durante la Guerra del Golfo, y "O Brother Where Art Thou?" (O Brother!) durante la Gran Depresión. Ya hilando más fino, se menciona la Segunda Guerra Mundial en "The Man Who Wasn´t There" (El hombre que nunca estuvo allí) y "The Hudsucker Proxy" (El Gran Salto) está ambientada en el final de la década de los años 60, en el período del programa "Sputnik" y la consecuente intensificación de la Guerra Fría.

El cine de los hermanos Coen se ha convertido posiblemente en el mayor exponente del cine independiente norteamericano, capaces de hacer películas que entusiasman a los críticos, y a su vez ofrecen una vertiente de atracción del gran público. Personas que, extrapolando vilmente su concepción cinéfila, podrían haber reflejado como nadie en un guión, la apertura del curso ciclocrossístico 2008/2009.

La otrora San Julián de Musques, y actualmente Muskiz (Vizcaya) se estrenaba en el calendario, y en la localidad ubicada en el punto más occidental de la costa vizcaína se vivieron las primeras pedaladas de la temporada.

Lo acontecido en la localidad minera, responde fielmente a un hipotético guión firmado por los Coen, aunque para elegir el título, tendrían que cambiar un tanto uno de sus títulos, y es que el ciclo-cross, "Es País para Viejos". La categoría Máster, vilipendiada largo tiempo atrás en Euskadi, se convierte en la actualidad, en el exponente del aumento de la popularidad del deporte del ciclo-cross.

La numerosa participación, arrastrando consigo a un buen número de personas acompañando a los protagonistas, transmite una sensación de familiaridad, que sin lugar a dudas ha despertado la curiosidad por esta especialidad, a no pocas personas que jamás habían osado ponerse un dorsal.

Observar a Jesús "Txutxín" Ibañez-Loyo, profesional del ciclismo durante los años 1983 y 1989, período durante el cual, pudo conquistar entre otras victorias, una etapa en la Vuelta a España (6ª Etapa Barcelona-Andorra, 29 de Abril de 1987) y un Campeonato de España en Ruta (1984), con la ilusión que afronta cada una de las pruebas que participa, contagia la querencia por esta especialidad.

Independientemente de la persona en cuestión, a nivel general, se transmite una sensación de salubridad como la mostrada por Alfonso Ibañez Serrano (Opel-Ibaigane) o Luis Díaz Ortega (Colindres) que invita a la imitación, atrapando cada temporada más adeptos a la causa, y contribuyendo a la popularidad de una especialidad que ha salido de su letargo.

Quizás, existe un "pero", y es el de aquellos que con condiciones más que demostradas para afrontar con garantías su participación en la categoría Elite-Sub´23, prefieren competir en la categoría Máster con el único propósito de obtener la victoria, para con ello destacar y enaltecer su ego ciclista. Es el caso del ciclista cántabro Manuel Gutiérrez Bermejo "Thaler". Antagónico pensar al de los ciclistas guipuzcoanos Zigor Urain Zabala (CDR) e Iñigo Roldán Uriarte (CDR) que pudiendo perfectamente actuar en la categoría Máster, como han realizado en ocasiones en la especialidad del Mountain Bike y frecuentar semanalmente el podium de aquella prueba donde participen, optan por participar en la categoría "reina".

Si el ambiente desde la primera hora de la mañana ya estaba animado, fue desaparecer de la escena los "viejos" y quedar desangelado el espacio ajardinado donde se desarrollaba la siguiente prueba, la reservada para los más jóvenes participantes, los de categoría cadete. También la categoría femenina quedó desdibujada con su escasa participación, aunque la presencia de Olatz Odriozola Mújica (Ciclos Patxi) es una buena noticia, para el cada vez más devaluado ciclo-cross femenino de Euskadi. Esperemos que la ciclista de Urnieta (Guipúzcoa) acuda regularmente a las citas del calendario de ciclo-cross, ya que su presencia se antoja necesaria.

Y es que sin lugar a dudas, la participación es escasa en las categorías donde supuestamente más interés hay por fomentar la especialidad. Esta realidad deja entrever que algo falla en la pirámide ciclista, cuando uno observa que está invertida. El cada vez menos interés por la práctica del deporte entre la juventud, unido a la crisis que, por diversos factores, atraviesa la captación de jóvenes ciclistas, hace que una especialidad minoritaria como el ciclo-cross se resienta. Gracias a la tradicional y altruista labor de unas concretas sociedades ciclistas y otra serie de personas a nivel particular, al deporte del ciclo-cross continuan llegando jóvenes deportistas, que sin lugar a dudas serán el futuro de este deporte. Mismas camisetas, diferentes jóvenes.

Y si la participación escasea, es fácil intuir que el futuro no será halagüeño, y más teniendo en cuenta que cada temporada se confirma lo dicho. De los pocos ciclistas que comienzan en la categoría cadete, son muchísimos menos los que llegan a la categoría Sub´23. Por lo tanto las posibilidades de futuro a nivel internacional de nuestros ciclistas, no estará al nivel de aquellos paises que fomentan institucionalmente la especialidad.

Siempre hay excepciones que confirman la regla, y en este caso el nombre de Daniel Ruíz Etxeandía (Opel-Ibaigane) es la más significativa, de la misma forma que se pueden añadir los nombres de Fernando San Emeterio Gandiaga (P. Incera) o Iker Arranz Sáiz (Opel-Ibaigane) ciclistas que tuvieron su papel protagonista en la categoría Junior la temporada pasada, y que continuan en la especialidad, traspasada esa dramática frontera existente entre la categoría Junior y Sub´23. La actuación de Daniel Ruíz (Opel-Ibaigane) fue esperanzadora, clasificándose en séptima posición en su debút en la categoría Elite-Sub´23, a poco más de minuto y medio del vencedor.

Constatada la serie de peculiaridades de un hipotético ciclo-cross escrito por Joel y Ethan Coen, la trama argumental se desarrolló por unos cauces que pueden ser la tónica del año: la igualdad. Los tres primeros ciclistas clasificados entrando en el mismo tiempo da buena prueba de ello. Sin embargo, la sensación de que el nivel no se eleva es palpable.

Lo vienen a confirmar el ciclista galo David Mauhourat (Tarbes CC) y el vizcaíno Daniel Ruíz (Opel-Ibaigane), que entraron prácticamente juntos en línea de meta clasificados en sexta y séptima posición respectivamente, siendo debutantes en la categoría. El ciclista de la región de Midi-Pyrénnées, que ya se dejó ver la temporada pasada por estos lares dentro de la categoría junior, se clasificó la pasada temporada en sexta posición en el Campeonato de Francia de Ciclo-Cross de su categoría, dato que no debe ser pasado por alto, ya que posteriormente en el Mundial de Treviso, para el que no fue convocado, tres ciclistas galos se clasificaron entre las diez primeras plazas, destacando entre todos ellos Arnaud Jouffroy con su victoria final por delante de Peter Sagan (Eslovaquia).

Confirmó lo apuntado en la categoría inferior y no perdió la cara en ningún momento ante sus veteranos rivales. Perdió competitividad con el suceder de las vueltas, algo que puede ser perfectamente entendible por el ímpetu mostrado en los primeros compases de la prueba al intentar mantenerse con la cabeza. Radicalmente opuesta la carrera realizada por Daniel Ruíz, que de menos a más a punto estuvo de dar la sopresa con un resultado más destacado, ya que tan sólo le separaron veinte segundos del ciclista que ocupó la cuarta plaza.

Interesante el debút de un ciclista, que no supo asimilar correctamente la presión que depositó el seleccionador Fran Plá sobre sus hombros, tirando por tierra las espectativas de un ciclista llamado a resultados más importantes de los que finalmente consiguió la temporada pasada.

Delante de los dos jóvenes ciclistas, en quinta posición se clasificó el peculiar ciclista vizcaíno Joseba León Gutiérrez (Independiente). Decía el recientemente fallecido Olin James Stephens, diseñador de algunos de los barcos más bellos del siglo XX que disputaron e incluso conquistaron la Copa América, que aunque por si misma la belleza no sea un factor de velocidad, los barcos más agradables a la vista son los más agradables de llevar. Si de las bicicletas se pudiera decir lo mismo, con el adefesio que monta Joseba León, no llegaría muy lejos. Pero volvió a rondar los puestos de privilegio con su presencia durante buena parte de la prueba en el grupo cabecero, aunque finalmente se tuvo que conformar, para su fortuna, con la quinta plaza. Posición que a punto estuvieron de "robarle" Mauhourat y Ruíz Echeandía. Mayor seriedad en la dedicación al deporte y conservación adecuada de su material deportivo, se antojan los ingredientes necesarios para que el ciclista vizcaíno pueda estar más cerca de las primeras posiciones, en el caso de que éste sea su objetivo.

La cuarta de las plazas, correspondió a otro debutante, pero no en la categoría sino en la disciplina: Aketza Peña Iza (Independiente). Al igual que a Unai Yus Querejeta en su día, Miguel Madariaga le ha cerrado contundentemente las puertas de Euskaltel-Euskadi, y recala en el ciclo-cross con la intención de seguir vinculado al mundo del ciclismo, aprovechando su anterior dedicación exclusiva y profesional a la bicicleta. La diferencia estriba, en que el ciclista alavés ya tenía tras de sí un pasado relevante en el ciclo-cross y la memoría de sensaciones sólo necesitaba ser actualizada, mientras que para el recien llegado ciclista vizcaíno, prácticamente se trata de una reconversión ciclista.

Potente y corpulento pero carente sensaciones que inviten a ser optimista sobre su futuro en la especialidad, más teniendo en cuenta que vendrán circuitos y climatología que nada tendrá que ver con la que encontró en Muskiz. Tiene muchísimo que mejorar.

La carrera se decidió entre tres ciclistas. El alavés Javier Ruíz de Larrínaga (Spiuk-Uriarte) y los cántabros Isaác Suárez (Cantabria Infinita) y José Antonio Díez-Arriola (Noja-Canalsa) que finalizaron la prueba por ese orden. Los tres ciclistas tuvieron sus opciones, siendo cada uno de ellos protagonistas en diferentes momentos de la carrera. Así, Isaac Suárez salió con muchísima fuerza y enseguida puso tierra de por medio en los primeros compases de carrera. Parecía que tenía un ritmo con un punto superior al resto, pero fue un espejismo inicial, ya que no tardó mucho en ser absorbido por el grupo cabecero.

Ciclista envuelto en problemas de patrocinio solucionados temporalmente, tiene que centrarse en lo estrictamente deportivo y hacer gala de una teórica prestancia, que dista mucho de ser la mostrada en Muskiz. Se clasificó en segunda posición, tirando de experiencia, ya que en el último tercio de la carrera, parecía el ciclista más débil del trío cabecero.

José Antonio Díez-Arriola fue el ciclista que ocupó el peldaño inferior del podium. Tradicionalmente es un ciclista que comienza la temporada a un nivel superior con respecto a sus rivales, y que no tiene una marcada progresión en su rendimiento con el transcurrir de las semanas. Ciclista de Castro Urdiales (Cantabria), la temporada pasada comenzó a entender que si quería conquistar buenos resultados tendría que olvidarse de conquistar aficionados, o al menos de la forma tan espectacular que acostumbraba a hacerlo.

Buen punto de partida que se vio refrendado con actuaciones notables la temporada pasada. Pero si lo difícil es llegar, lo complicado es mantenerse. Enmadejado en una improvisación constante en carrera, su falta de claridad a la hora de interpretar la carrera, hace que desperdicie oportunidades derrochando esfuerzos que resultan estériles. Fue el tercero en la carrera, cuando fue el ciclista superior del trío cabecero.

La victoria fue a parar a las manos de Javier Ruíz de Larrínaga, ciclista que aporta un halo distinto al resto de los especialistas, tanto de los presentes como de los ausentes. Empezando por la humildad. Nadie como él para transmitir la realidad de lo acontecido en cada carrera. Sin excusas. Sin intentar aparentar ni distorsionar la realidad en su favor. Sencillo. Consciente de sus carencias, las cuales no duda en admitir, a diferencia de aquellos que van por la vida engañándose a si mismos, con intención de hacerlo con los demás.

Mientras la mayoría de los rivales que encontrará luchará como máximo por mantener el nivel de la pasada campaña, él ha invertido tiempo y esfuerzo en mejorar sus lagunas. Desconozco si su trabajo se verá recompensado de forma palpable, pero quien adopta la mejora continua como punto de partida en su preparación, nunca irá mal encaminado.

No ofreció muestras de poderío, incluso no era el ciclista llamado a conquistar el triunfo, pero fue quién hizo una carrera más práctica. Una carrera sencilla para un ciclista sencillo. Sin obsesionarse y sin dejarse llevar por impulsos. Dando una excelente sensación de control en carrera.

Había un gran número de ausencias. Especialmente notables las de aquellos especialistas que realizan la temporada al completo. Los vizcaínos David Seco Amundarain (Spiuk), Erlantz Uriarte Okamika (Opel-Ibaigane) y David Juárez (Opel Ibaigane) se encuentran en tierras belgas. Interesante será volver a ver al ciclista de Busturia sin problemas, para de estar forma comprobar el nivel real de un ciclista, que no hace mucho tiempo apabullaba a todos su rivales. La confirmación de su declive o la recuperación de su hegemonía. Con David Seco no caben las medias tintas en la temporada 2008/2009.

De la misma forma, será interesante contemplar a su teórico, pero estancado, relevo en la especialidad. Erlantz Uriarte consume etapas y no confirma lo apuntado. Temporada importante para un joven, que ya está dejando de serlo.

Tampoco era de la partida el alavés Unai Yus Querejeta. Presente en Muskiz se encuentra recuperándose de una lesión en la clavícula. Resultaba curioso que en su continuo estrechar de manos a diestro y siniestro, siempre lo hiciese con la mano que mantenía en cabestrillo.

A buen seguro que la presencia de todos ellos aportará competitividad y pruebas más emocionantes, por lo que se antoja necesario, que las organizaciones planifiquen con mayor detalle los últimos metros de las llegadas, ya que si no es así, y en vista de que no pocas pruebas se resolverán en los últimos metros, puede irse al traste una prueba magnífica con una resolución inadecuada.

Pero la temporada prácticamente no se ha quitado las legañas. Llegarán esos ciclistas vinculados a la carretera, que con participaciones testimoniales pondrán en más de un apuro a los más habituales del ciclo-cross. Aparecerán también aquellos especialistas allende la Cornisa Cantábrica, gallegos especialmente. Y como no, aquellos que cambian durante el invierno el taqueado más ancho de las ruedas de la bicicleta de montaña por el más estrecho de las bicicletas de ciclo-cross, o lo que es lo mismo decir, el talento llegado desde Cataluña.

Se presume una temporada más competida y emocionante. ¿Y de mayor nivel? Ese ya es otro cantar...

Fotografía: Pedro Urresti

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28 de enero de 2008

Veni, vidi, vici

Veni, vidi, vici. Estas tres palabras quizá constituyan el parte de guerra más corto que se haya escrito jamás. Julio César usó esta frase dirigiéndose al senado romano, describiendo con ella su victoria, sobre Farnaces II del Ponto, en la Batalla de Zela. El comentario, un tanto lacónico -traducido «vine, vi, vencí»— servía por un lado para proclamar la totalidad de la victoria de Julio César como para recordar al senado su destreza militar.

En la guerra sin armas que es el ciclo-cross, el holandés Lars Boom ha hecho propia la frase del líder militar y político romano. Además no en una batalla cualquiera, sino en la más importante de cuantas se disputan en la bella especialidad ciclista invernal.

El joven talento holandés ya avisaba de sus intenciones hace un año. Tras conquistar el maillot arco iris en Hooglede-Gits dentro de la categoría Sub´23 lo anunciaba sin titubeo alguno. Y es que, una vez finalizada su estancia en la categoría, se marcaba el objetivo ahora dentro la categoría Elite, de conquistar de nuevo el campeonato del mundo, para de esta forma, dar por cumplido su objetivo en el mundo del ciclo-cross y centrarse en el ciclismo de ruta. Llegar a la cima en el ciclo-cross para intentar averiguar cual es el techo en la ruta. Así de simple y complejo al mismo tiempo.

De cualquier otro ciclista, bien pudiéramos pensar, que en un momento de excitación por la victoria, las palabras exclamadas son fiel reflejo de un período de locura transitoria. O mejor dicho, de incontinencia verbal, propia de un joven, que aún tiene todo un mundo por descubrir. Pero no es el caso de Lars Boom, este ciclista no es como los demás.

Boom llegaba como uno de los grandes favoritos a Treviso. Posiblemente el más favorito de todos, y cumplió con los pronósticos. A decir verdad, su victoria no se gestó de la forma autoritaria que había demostrado en sus últimas actuaciones, y es que el campeonato del mundo es una carrera diferente, incluso para aquel que llega como favorito.

Salió desde la mismísima salida, decidido a ir a por la victoria, abriendo un hueco, que nos hacía pensar que salía decidido, a resolver por la vía rápida la carrera. Sorprendentemente, el intento fue abortado por un ciclista inesperado, el joven italiano Marco Aurelio Fontana, que hizo sencillamente una carrera brillante.

Llama la atención la motivación que encuentra la
Squadra Azzurra cuando compite en territorio transalpino y especialmente cuando la prueba posee la significativa relevancia de la celebrada en Treviso. Dan todo lo que se espera de ellos y más, y ese fue sin duda el caso de Marco Aurelio Fontana que realizó una carrera que ni el mismo hubiese imaginado momentos antes de salir.

Se esperaba a Enrico Franzoi como ciclista italiano con posibilidades de codearse con lo más granado del pelotón internacional, pero Fontana era el ciclista, para deleite de los aficionados locales, que marcaba el ritmo de la prueba en sus primeras vueltas.

El ritmo, siendo vivo, no era asfixiante. Esto posibilitó la formación de un gran grupo cabecero, que superaba la veintena de unidades. Inaudito a la vez que maravilloso, poder contemplar como el abanico de posibilidadades al triunfo era más amplio que nunca, y asi mismo, espectacular observar la destreza técnica y el equilibro de los ciclistas ante la sorprendente masificación.

No tuvieron la fortuna los ciclistas españoles, cuya salida condicionó las posibilidades de optar con mayor facilidad a enlazar con el grupo de cabeza. Curiosamente, los ciclistas ya salían más atrás de lo que deberían haber salido, por no estar computados los puntos del Campeonato de España, la prueba donde más puntos pueden obtener los ciclistas españoles. Otro dato más que añadir al cúmulo de despropósitos federativos que tiene este país.

Por delante y cubierto el primer tercio de carrera, los ciclistas ya se habían sacudido los nervios iniciales, así como Fontana había conseguido calmar su fogoso ímpetu inicial. La relativa calma se vió alterada por el ataque de Radomir Simunek Jr., con la intención de desperezar al grupo, y sorprender a sus rivales.

La realidad, es que los ataques no pasaban más allá de ser fuegos de artificio a estas alturas de la prueba, ya que enseguida el grupo abortaba cualquier intento, gracias a la altruista labor de Fontana y a dos ciclistas, que ya comenzaban a demostrar que eran los más fuertes de la prueba, Francis Mourey y Lars Boom.


Así, a pesar de la aparente clama, la tensión se palpaba dentro del grupo, y ello hacía que el ritmo se ralentizase en las zonas menos complicadas del circuito. Tal circunstancia imposibilitaba que el grupo se fraccionase, y superado el ecuador de la prueba, el grupo de corredores que transitaba en pelotón seguía siendo igual de numeroso.

Intentonas de Zdenek Stybar, Klaas Vantornout, incluso de Sven Nijs se puedieron observar mediada la prueba, pero simplemente servían para fraccionar momentaneamente el grupo y no para descolgar a ciclistas. Siguiendo ésta dinámica vuelta tras vuelta, la carrera tuvo un punto de inflexión inesperado.

Ya inmersos en la séptima vuelta de las nueve que finalmente tendrían que completar los ciclistas, cuando la cabeza de carrera rodaba por una bajada sin aparente dificultad, el galo Francis Mourey se fue al suelo al perder el control de su bicicleta. Ahí acabaron sus posibilidades reales de coronarse campeón del mundo. El año pasado se quedó sin participar en el mundial por una caída previa a su participación en al mundial, cuando se encontraba en el circuito reconociendo con su bicicleta el trazado. En esta ocasión, la diosa fortuna, ha querido que se quedara a poco más de un cuarto de hora de alcanzar su sueño, o al menos, de intentarlo hasta el último momento.


Volverá, sin lugar a dudas, a intentarlo ya que sabe que tiene opciones reales de hacer algo grande en el mundo del ciclo-cross. Treviso podía haber sido ese lugar especial, pero a buen seguro que el destino sabrá recompensar su cúmulo de desgracias en los mundiales.

Y si de infortunios mundialistas hay que hablar, pues Bart Wellens no tiene nada que envidiar a Mourey. Sin quererlo el ciclista belga, al igual que en la edición pasada, se volvió a ver implicado en la caída determinante, lo que mermó sus posibilidades finales, aunque a decir verdad, en ningún momento se pudo observar al ciclista con posibilidades de luchar por algo importante.

La caída hizo que el nerviosismo cundiese dentro del grupo y comenzaron a desatarse las hostilidades cuando quedaba poco menos de un cuarto de hora para concluir la prueba. La presencia francesa no desapareció con el abandono de Mourey, puesto que John Gadret, dejó constancia de su presencia en carrera, realizando su intento de ir en solitario a por la victoria. El ciclista galo comprobó metros más tarde, que la conquista del triunfo no estaba a su alcance, al ser engullido por el grupo.

En el ciclo-cross actual, los ataques se amparan en un violento cambio de ritmo y una veloz continuación. Fructífero movimiento cuando el terreno permite que la continuación ponga en dificultades cualquier intento por realizar una persecución. Pero en un circuito como el de Treviso no se daba tal circunstancia. En la localidad italiana hizo un magnífico día climatológicamente hablando, y esto añadido a un trazado que no permitía encadenar zonas comprometidas para hacer más contundente un ataque, posibilitaba una mínima organización para abortar cualquier intento de emprender la marcha en solitario. Siempre es más fácil destruir que crear, y con el protagonismo que cobró
le strade bianche en el diseño del trazado, resultaba muy complicado romper el grupo.

Richard Groeneendaal y Sven Vanthourenhout también buscaron su oportunidad a falta de una vuelta pero también les resultó imposible.
Sólo, cuando Lars Boom se decidió a ir a por el triunfo, el grupo se rompió en mil pedazos. Y sin mediar un ataque, sólo imponiendo su poderoso rodar, abrió un hueco suficiente como para llegar sólo a meta sin que nadie pudiese hacer nada por evitar su victoria.

Por detrás, Erwin Vervecken lideraba la persecución, con Zdenek Stybar y Sven Nijs a su rueda. En el sprint se impuso, el no menos joven Stybar, al igual que Boom debutante en la categoría, obteniendo de esta forma la medalla de plata. Con el bronce se tenía que conformar Sven Nijs, que en ningún momento dio síntomas de flaqueza a diferencia de lo mostrado en las últimas en las que había competido. Se quedó sin el maillot arco iris, simple y llanamente debido a que había un ciclista más fuerte que él, Lars Boom, que curiosamente estaba en su mismo equipo.

Y digo equipo y no selección, puesto que Vervecken fue el único de los ciclistas que intentó dar caza al ciclista holandés, mientras que Nijs en ningún momento ofreció colaboración alguna. Da la sensación que para los ciclistas belgas, cualquier ciclista merece ser el vencedor, antes que otro compatriota. Cuestiones de rivalidades comerciales, y herencia de temporadas de luchas fratricidas sin cuartel.

El veterano ciclista belga, jugó perfectamente sus bazas, conocedor de que la carrera se jugaría en las últimas vueltas, pero no puedo responder como a él le hubiese gustado al ataque de Boom. Pero como no podía ser menos en un mundial, Erwin Vervecken volvió a cumplir como lo hacen los grandes.


Por detrás del cuarteto que se jugó las medallas, las dos sorpresas del día, con un apretado sprint, en el que Radomir Simunek Jr. se imponía a Marco Aurelio Fontana y a Sven Vanthourenhout. Mientras Christian Heule hacía lo propio con John Gadret y Klaas Vantornout para completar las diez primeras plazas.

En cuanto a los españoles, satisfacción en el rostro de Isaac Suárez, por la carrera desarrollada. El sabe mejor que nadie que significa una prueba de este calibre y especialmente como debe ser afrontada. No salió nada mal a pesar del lugar desde el que partía, entre otras cosas, por adelantarse en la salida unas posiciones mostrando un toque de pillería que no dudó en imitar también Hermida. Pero desgraciadamente no tuvo la fortuna de enlazar con el gran grupo. Buscó la rueda que le marcara el ritmo, y con la sapiencia que posee a la hora de calibrar las posibilidades de sus rivales, se soldó magníficamente a la estela del eslovaco Milan Barenyi y a la del italiano Marco Bianco e hizo una carrera en la que siempre tenía a la vista al grupo que iba a luchar por las medallas.

No nos engañemos, que a pesar de los escasos márgenes, las opciones de unos y otros eran abismales, incluso de los que iban en el gran grupo, pero a buen seguro que a Isaac Suárez su actuación le ha supuesto un espaldarazo contundente en su identidad como ciclista, así como le ha posibilitado acallar con este resultado, cualquier voz que dudaba de su presencia en Treviso.

La vigésimo segunda posición alcanzada por Isaac Suárez es como para estar satisfechos de lo mostrado por el ciclista cántabro. De la misma forma se puede hablar de la vigésimo quinta plaza conquistada por Jose Antonio Hermida. Quizá pueda parecer que su resultado sabe a poco, tras las esperanzas que había depositadas en él de alcanzar un resultado mejor que a la ya de por si excelente decimoséptima posición lograda en Hooglede-Gist en su debút mundialista.

Pero su arriesgada salida, le ocasionó una caída, sabedor de que con el hándicap de salir tan retrasado, estaba obligado a acceder a las posiciones de cabeza lo antes posible. En el ciclo-cross donde cabe uno no caben tres, y los pequeños problemas en forma de caídas sin consecuencias y enganchones en los primeros metros de las pruebas tan importantes, acostumbran a ser habituales.

Desgraciadamente, averió su maneta del cambio, y se vio obligado a hacer una heroica remontada desde las últimas posiciones. Quizá de haber entrado en el grupo de cabeza en las primeras vueltas, ahora estaríamos hablando del gran ciclista que es Jose Antonio Hermida por conseguir sorprender a propios y extraños con otro nuevo gran resultado, pero lo que realmente hace grande a un corredor como Hermida, es su actitud y saber estar en carrera.

Sabe que es y que significa un mundial, y no hay contratiempo que altere su más que demostrada competitividad e inequívoca determinación. Esa actitud es la que le hace grande, entre otras cosas, y es como para estar disfrutando de la suerte que tiene el ciclo-cross español al haber conquistado para su causa a un ciclista del calibre que posee el catalán.

Transitando sin opciones a un puesto decoroso completaron su concurso mundialista los otros dos ciclistas que completaban la selección nacional. Javier Ruiz de Larrínaga se clasificó en la trigésimo sexta posición, ubicación que frecuentó prácticamente a lo largo de toda la prueba. Se le observó fuera de lugar, superado por la situación y sin ser capaz de afrontar el reto que supone todo un mundial de ciclo-cross. Ya desde la salida, cuyo inicio le pilló a contra pie, se veía que le faltaba algo para dar todo lo que llevaba dentro, que era bastante más de lo que demostró.

Pagó la inexperiencia. Quedarse corriendo pruebas locales y acumular victorias, mientras otros marchan a correr pruebas internacionales, tiene como consecuencia situaciones como la experimentada en Treviso.

Nervioso en Igorre, y de nuevo en la misma línea en Treviso. Pero, para ser fieles a la verdad, es un corredor que ha crecido en la especialidad como ningún otro, y a buen seguro que el año que viene, con el cúmulo de experiencias y sensaciones vividas durante la temporada de ciclo-cross, responderá como se espera de él.

Unai Yus fue el que deparó el peor de los resultados para el cuarteto de ciclistas españoles con su decepconante quincuagésima quinta posición final. Si a Isaac Suárez su actuación le sirvió para reivindicarse, al veterano ciclista alavés el resultado más bien le ha significado lo contrario. Era un ciclista, a tenor de las palabras de David Seco, que no deseaba incluir el seleccionador nacional, y cuya participación se debía a una imposición de Iñaki Iglesias, por su implicación en la Copa de España.

La realidad es que situaciones de este tipo deben quedar al margen cuando uno es el integrante de la selección, y analizando su actuación, hay que decir que el ciclista alavés no fue ni sombra del ciclista que es. No se esperaba de él que rodase junto a Suárez o Hermida, pero ni mucho menos se esperaba verlo permanentemente durante toda la prueba en los últimos lugares.

Lo más descorazonador de su actuación, fue que la capacidad de reacción que ha demostrado a lo largo de la temporada cuando se ha visto sometido al infortunio, no hizo acto de presencia en un escenario tan importante como el transalpino, cuando ha sido el santo y seña del comportamiento del ciclista a lo largo de la temporada. Mal sabor de boca el que dejó y evidentemente el que le quedó a él.

En definitiva un bonito mundial donde Lars Boom, pasa a la historia al igualar a Radomir Simunek Sr. en lograr la gesta de obstentar los títulos de campeón del mundo en la categoría Junior, Amateur (Sub´23) y Profesional (Elite). Ahí queda eso para el que venga detrás.


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14 de enero de 2008

Crónica de una victoria anunciada

Gabriel José de la Concordia García Márquez es un escritor colombiano que en el año 1982 recibió el Premio Nobel de Literatura, por sus novelas e historias cortas, en las que lo fantástico y lo real son combinados en un tranquilo mundo de rica imaginación, reflejando la vida y los conflictos de todo un continente. Sin lugar a dudas, Cien años de soledad es su novela más conocida internacionalmente, pero entre sus novelas más preciadas, también se incluye, Crónica de una muerte anunciada.

Gabo, que así es como se conoce familiarmente a García Márquez, publicó esta novela corta en el año 1981. Es un relato que reconstruye de manera periodística un asesinato. Desde el comienzo de la novela se anuncia que la muerte se va a producir. Tal nefasto propósito es proclamado incesantemente por todo el pueblo, como si quisieran evitar lo que el destino aguarda, pero en un cúmulo de casualidades hace que quienes pueden evitar el crimen, no logren intervenir con tal fin o cuando se deciden a ello, ya es demasiado tarde.

El crimen es tan público que se hace inevitable, siendo la fatalidad quien envuelve todo el relato. García Márquez se esfuerza en demostrar que la vida, en ocasiones, se sirve de tantas casualidades que hacen imposible convertirla en literatura. Su prosa escueta, precisa y pegada al terreno lograr envolver de credibilidad lo exageradamente increíble, inventando una tensión narrativa donde ya no hay argumento, volviendo del revés el tiempo para que revele sus verdades, dejando una duda en el aire que acabará por destruir a los protagonistas del drama.

Comenté en su día, que "Crónica de una victoria anunciada" sería el título que acompañaría la victoria de José Antonio Hermida en Villarcayo, y es que el relato de García Márquez guarda cierto paralelismo, en el que conociendo el final, se construye una historia en la que no son pocas las circunstancias que podían haber variado el desenlace.

El ciclista catalán ganó de forma brillante un Campeonato de España en el que no pocos intentaron privarle de la victoria, pero ninguno de ellos pudo conseguirlo. La prueba empezaba de forma caótica, con ciclistas que llegaban tarde a la parrilla de salida, y emprendiendo una marcha en estampida que no se realizó al unísono, dejando un halo de incredulidad en los instantes previos de tan importante cita.

Mal empezaba la prueba, pero pronto apareció ante los ojos de la multitud de espectadores presentes, la carrera que todos deseaban poder contemplar. Todos los favoritos, desde la primera vuelta ya ocupaban los lugares determinante que iban a decidir la lucha por las medallas. Estaban todos los que tenían que estar, y ante tal signo de igualdad, uno debe felicitarse por el espectáculo que puede contemplar actualmente en el ciclo-cross nacional cuando todas sus figuras coinciden disputando una prueba.

La carrera de desarrolló Hermida es para guardarla en una videoteca y mostrarla a los ciclistas del mañana, para que de esta forma aprendan a como deben situarse en una prueba de ciclo-cross cuando la circunstancias de carrera obligan a pedalear dentro de un numero grupo. Demostró inteligencia y saber desenvolverse dentro de un grupo con una soltura impropia de un ciclista cuyas incursiones en el ciclo-cross son, obligadamente, escasas.

En los primeros compases de la prueba, dentro del grupo de elegidos para la victoria, ocupaba posiciones retrasadas, manteniéndose atento a los distintos movimientos de sus rivales. José Antonio Hermida, es un corredor, que nunca va hacia atrás, ni tan siquiera para tomar impulso. Su prestación esta semana, es superior a la anterior, de la misma forma, que en Treviso ofrecerá un mayor nivel, que el mostrado en Villarcayo. Un valor fiable y seguro.

En carrera sucedía lo mismo, cada vez que tomaba la determinación de dar un paso hacia delante, y ocupar una posición más avanzada dentro del grupo, se mostraba más seguro y más sólido. Ascendía un peldaño más para llegar a la conquista del triunfo. Estuvo atento para pasar hacia delante, cuando los ciclistas que le precedían le transmitían inseguridad, y le hacían pensar, que debía estar más cerca de la cabeza.

Siempre buscando el momento oportuno para adelantar, siempre con un sosiego y una tranquilidad pasmosa a la hora de ejecutar cualquiera de los movimientos de avance dentro del grupo. Demostró una gran claridad de ideas y estuvo donde tenía que estar, cuando comenzaron de verdad las hostilidades. Y ese momento llegó cuando Isaac Suárez decidió, con un ataque para calibrar en estado de sus rivales, que la carrera empezaba de verdad.

El ciclista cántabro fue el mejor de la carrera sin lugar a dudas, sabiendo como nadie, interpretar que es esto del ciclo-cross. El ciclista de Los Corrales de Buelna es un corredor que siempre cumple donde tiene que hacerlo, y el Campeonato de España es para él y para todos, la prueba señalada dentro del calendario nacional. Corrió como debe hacerlo un especialista, siempre en cabeza desde la misma línea de salida, para evitar problemas y complicaciones. Problemas en los que si se vieron involucrados otros ciclistas, por no saber interpretar como debe desarrollarse una carrera en grupo.

No parecía cántabro, más bien parecía un ciclista holandés. Se nota positivamente la mano de su entrenador, Kees Van der Wereld, que estaba presente en Villarcayo para seguir las evoluciones de su pupilo. Isaac decidió probar a sus rivales, y la verdad es que dinamitó el grupo de una forma que ni tan siquiera él esperaba, ya que una vez alterado el ritmo, se empezó a desmembrar de forma significativa.

Sólo Hermida pudo colocarse a su rueda, y mediada la carrera, el catalán tomó la delantera. De nuevo se volvía a vivir lo sucedido un año antes en Alcobendas, y de nuevo volvía a sucumbir el ciclista cantabro. El duelo mantuvo a todos con el alma en vilo, ya que la exigua diferencia con la que acabó la prueba, se mantuvo a lo del último tercio de carrera. Cualquier mínimo error, podía hacer que Suárez diese alcance a Hermida o que el catalán se despegase definitivamente del cántabro.

Pero no sucedía nada que alterase mínimamente tan estrecho margen entre ambos, estando el público expectante ante tan emocionante desenlace. Isaac Suárez fue un ejemplo de positiva ambición, ya que de la misma forma que tenía al alcance a Hermida, por detrás, acechaban su privilegiada posición, en otro precioso duelo, Javier Ruíz de Larrínaga y David Seco. Luchaban por el último cajón del podium, pero en esa lucha podían dar alcance en cualquier momento a Suárez, por el margen tan estrecho que los separaba.

A pesar de las mínimas diferencias, las posiciones no sufrieron alteración alguna en las dos primeras plazas, siendo únicamente en la lucha por el tercer y cuarto puesto, donde si se observaba alternancia. El duelo vasco, cayó del lado del ciclista alavés, que por fin realizaba una carrera completa que tuvo el fruto de una merecida medalla. En esta ocasión, enseguida se postuló en vanguardia de carrera desde los primeros compases de la prueba, y siempre intentó moverse en cabeza, a pesar de no mostrar la seguridad y solvencia de Isaac Suárez en tales lides.

Pero llegó a Villarcayo con la lección aprendida en pasadas pruebas, dando la cara y sabiendo interpretar correctamente los movimientos de los demás, especialmente ante David Seco, resultando vencedor de un duelo, que pocos apostaban que fuese a perder el ciclista vizcaíno.

Javier Ruíz de Larrínaga, era con muchísima diferencia, la persona más feliz del podium. Tenía una sonrisa que no le entraba en la cara. Por si fuera poco, la colorida, amable y ruidosa afición que le secunda, tomó Villarcayo, haciéndose notar para deleite de todos aquellos, que creemos que el ciclo-cross es un deporte que transmite emociones positivas.

Sin lugar a dudas, parte de la medalla de Javier Ruíz de Larrínaga, pertenece a esos seguidores, que nunca han faltado allí donde el ciclista de Amézaga de Zuya ha estado presente. Tal es el seguimiento que realizan del ciclista, que incluso tuvieron que aplazar el partido de fútbol de la localidad natal de Ruiz de Larrínaga, debido a que el pueblo se iba a quedar vacío dado que todo el mundo iba a desplazarse a animar a su ciclista. Cuando alguien es capaz de provocar eso, sin ser él quien lo incita, sino que surge altruistamente de las personas que lo rodean, es que tiene que ser alguien muy especial.


David Seco se quedó con la miel en los labios, en el puesto del quiero y no puedo, como ha sido su temporada a lo largo del año. Otra año más que transcurre sin que el récord de José Luis Talamillo sea superado, y sobretodo con la amarga sensación, de que es un ciclista con más pasado que futuro. El tiempo en el que el ciclista de Busturia ganaba las carreras con simplemente presentarse en la salida ha tocado a su fin, y sus rivales, han dejado ya hace tiempo de sentirse intimidados, por la institución que David Seco, ha sido, es y será, en el ciclo-cross nacional.

Por detrás de Seco, aunque ya sin posibilidad de luchar por las medallas, apareció en una sorprendente, quinta posición, el ciclista madrileño, Héctor Guerra, del equipo portugués Liberty Seguros-Würth. No era el ciclista profesional de la ruta que se esperaba frecuentando las posiciones de privilegio, pero hizo una carrera individual de menos a más, remontando a cuando ciclista iba quedando rezagado, para colocarse en un lugar que viene a demostrar, que aquel ciclista con talento e intención, siempre tendrá un lugar reservado en la élite del ciclo-cross nacional.

La diferencia del madrileño fue exigua con respecto a José Antonio Díez-Arriola, ciclista que por su actuación merecía estar más cerca del cuarteto que se jugaba las medallas. Este ciclista, con actuaciones como la de Villarcayo, donde fue capaz durante la mitad de la prueba de presentar batalla ante lo más granado del pelotón nacional, debe reflexionar nuevamente. Cuando uno está centrado en la lucha por algo importante, las tonterías quedan en el olvido, y los resultados están ahí para confirmarlo. Se suele decir, que aquel que es aprendiz de todo, acaba siendo maestro de nada, y el ciclista de Castro Urdiales está en esa tesitura. Si él desea ser una de las voces importantes del ciclo-cross nacional, está en disposición de serlo. Ha llegado mejor que nunca al final de campaña, y en las próximas semanas tiene la oportunidad de pararse a pensar, si la temporada que viene desea ascender ese peldaño que nos lleve a considerarlo como un rival serio dentro del cada vez más exigente ciclo-cross nacional. Sólo necesita centrarse, que es algo que única y exclusivamente depende de él.

Prácticamente a rueda del ciclista cántabro, entró uno de los derrotados del día, el alavés Unai Yus. Hay quien opina, que el Campeonato de España es una prueba de una hora, en la que se resume todo lo acontecido durante el año. Si esto fuese cierto, el resultado de Unai Yus está ligado a las circunstancias que han hecho de él, un ciclista íntimamente relacionado con los percances.

La mayoría de los errores y caídas que aparecen en una prueba de ciclo-cross no están unidos a la mala suerte. Están atribuidos a la falta de lucidez que genera el exigente esfuerzo de una prueba de ciclo-cross o a la incorrecta interpretación de los diferentes movimientos propios y de los rivales dentro de la carrera.

Así, caerse o tener un percance en el tramo de arena, es más probable que suceda si se transita en un lugar retrasado o si es el momento en el que se determina realizar un adelantamiento. Es poco probable que, quien lidere el grupo vea interrumpida su trayectoria en tan inestable superficie.

Saber que hacer y cuando hacerlo forman parte de los principios que sostienen a un gran corredor. Unai Yus se caracteriza por una pelea y una lucha constante. Ese ser impulsivo que lleva dentro, lo hace sacar muchas veces fuerzas de flaqueza cuando otros directamente arrojan la toalla. Algo enormemente positivo, pero que en no pocas ocasiones choca directamente contra los principios de serenidad y saber estar que son necesarios en determinados momentos de la prueba, donde todavía la carrera no decide al vencedor, pero si decide quien no llegará a serlo. Echar por tierra las ilusiones de toda una temporada por un adelantamiento impulsivo en una curva a José Antonio Diez-Arriola es una lástima viniendo de todo un veterano como el ciclista alavés.

A la estela de Yus, entraba otra de las gratas sorpresas del día, la figura inequívoca del catalán Francesc Carnicer. En pocos días cumplirá 37 años de edad y atesora una calidad ciclista y humana como la de pocos dentro del pelotón. Su humilde actitud y su magnífico resultado son buena muestra de ello. Forma parte de esos ciclistas imprescindibles para que el ciclo-cross nacional tenga el listón lo más alto posible. Es uno de esos corredores, que siempre está al acecho de los ciclistas llamados a conseguir los triunfos y que aglutinan las miradas de los espectadores, ya sea de forma merecida o inmerecida, quedando siempre en un oscuro segundo plano. Tras él, se clasificó otro de los históricos del ciclo-cross catalán, Ismael Ventura, que siempre muestra lo mejor de si mismo, en la más importante cita nacional.

Cerró las diez primeras plazas, un ciclista que venía con la vitola de favorito, pero en ningún momento se mostró como un ciclista peligroso. Constantino Zaballa fue el último en entrar en el grupo de favoritos en los primeros compases de carrera y fue el primero en salir de él. Pequeños percances de inexperto en la especialidad le perjudicaron, pero en ningún momento se le pudo observar mantener el pedaleo uniforme y potente que lo señalaban como hombre importante de la carrera. No era capaz de sostener un ritmo uniforme al enlazar las numerosos curvas, perdiendo un tiempo precioso en volver a lanzar la bicicleta con tan descomunal desarrollo que el ciclista de Udías acostumbra a mover.

En la misma línea podemos situar a Oscar Vázquez, que no ha llegado como él esperaba al tramo final de campaña, y que daba muestras de que no iba cómodo a lo largo de la prueba, llegando incluso finalmente a abandonar, por otro pequeño percance, que en realidad dolió más en el alma que en el propio cuerpo del ciclista gallego.

La carrera se resolvió de la misma forma que se mantuvo durante buena parte de la prueba. El "pistolero" de La Cerdanya no dominó a lo grande, sino que resolvió la carrera de forma agonística, y es que el ciclista catalán no se escuda nunca detrás de palabras vacías y siempre se muestra realista y sincero ante cualquier manifestación. No llegaba igual que la temporada pasada pero él venía a ganar. Así lo dijo y así lo hizo.

Supo leer mejor que nadie la carrera y aprovecharse de las circunstancias. Cuando faltaban cuatro vueltas, vio que era el momento de acercarse a Isaac Suárez, que estaba abriendo tierra de por medio con el resto de sus rivales. Tras darle caza y superarlo puso un ritmo más alto y emprendió la marcha en solitario.


Sacó partido de su experiencia en este tipo de duelos vividos en el mountain bike, y repitió de nuevo título. Un título que lo confirman dentro de la especialidad, a pesar de que a penas se deja ver. Pero para fortuna de los aficionados, ha prometido, que una vez pasados los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, se tomará más en serio el ciclo-cross, y quizá tengamos la oportunidad de ver a un ciclista nacional, codeándose de tú a tú, con los grandes de la especialidad a nivel internacional.

Por si fuera poco, el ciclista es una persona que no se anda con medias tintas y con florituras de cara a la galería. La RFEC le hizo regresar de Nueva Zelanda en el año 2006 por una supuesta implicación en la Operación Puerto, y lo privó de la disputa del Mundial de Mountain Bike. Su abogado, Luis Sanz, demandó a la RFEC cuando tuvo la certificación expedida por el secretario de la RFEC, Eugenio Bermúdez Gónzalez, que le obligaba a regresar a casa.

El año pasado, tras la victoria en Alcobendas, la RFEC intentó dejar al ciclista catalán en casa y privándolo de participar en el Mundial, con un absurdo argumento que no se sostenía y que tenía más carácter de represalia que otra cosa. No pudieron con el ciclista catalán, y hoy es el día, en el que para evitar un bochornoso juicio, la RFEC pidió y llegó a un acuerdo económico con el abogado del ciclista.

¿Para qué hacer las cosas mal si se puede hacer bien? Ese es Hermida.

Fotografía: RFEC

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31 de diciembre de 2007

El bueno, el feo y el malo

La búsqueda de un tesoro, por parte de Clint Eastwood, Lee Van Cleef y Eli Walach, era el hilo argumental de una de las películas míticas del spaghetti western, dirigida hace más de cuarenta años por el inigualable Sergio Leone.

Los protagonistas eran tres cazadores de recompensas, en una búsqueda que ninguno de los tres truhanes podía localizar sin la ayuda de los otros dos. De esta forma, los tres hombres colaboraban en apariencia, pero estaba bien claro que al final iban a intentar eliminarse mutuamente.

En esta ocasión el botín era bien distinto y no tenía como escenario la árida Almería, sino una verde y marinera localidad vizcaína. Su pintoresco puerto, su acogedor casco viejo, sus pequeñas calas para el baño, su típica cocina surtida de pescados frescos y bien condimentados, sus excelentes condiciones climatológicas -inviernos suaves y veranos no muy calurosos- hacen de Bermeo, uno de los lugares turísticos más apacibles y de mayor atractivo de Vizcaya, en el que late, además, la vida de un pueblo vasco cargado de profundas y arraigadas tradiciones pesqueras.

Marco sin lugar a dudas excelente para desarrollar una prueba de ciclo-cross, con un guión distinto al escrito por Sergio Leone, pero que contaba con tres protagonistas que hacían propio el título del añorado cineasta italiano.

En la trama argumental, el papel de bueno fue interpretado por David Seco (Spiuk-Froiz). Era el corredor local, puesto que la localidad de Bermeo está situada en la comarca de Busturialdea y llegó con la intención de seguir fielmente el guión al que nos tiene acostumbrados.

Hizo una salida rápida consciente de la importancia de situarse en cabeza en los primeros compases de la prueba. Esto obliga a aquellos que no tienen facilidad para maniobrar entre un buen número de corredores y quienes no toleran con suficiencia los cambios de ritmo a un sobre esfuerzo que puede ser determinante.

Y así lo hizo. No había ni transcurrido la primera vuelta, y David Seco iba distanciado de sus perseguidores, con Erlantz Uriarte (Opel-Ibaigane) soldado a su rueda. Llamaba la atención como era Uriarte quien se aferraba a la rueda de Seco, mientras que Unai Yus (Aidazu-Lankide) era incapaz de seguir la estela del ciclista de Busturia.

Realmente las prestaciones de Erlantz Uriarte fueron un espejismo. No tardó en perder el contacto con la rueda de David Seco y empezar su particular martirio mental, que hace de él, un corredor que no confirma lo que apuntaba temporadas atrás.

Capaz de lo mejor e inevitablemente condenado a ofrecernos lo peor, por ese negativismo que inunda su ser, cuando no se ve donde piensa que debe estar. Perdió la estela de Seco, algo relativamente normal, pero se desencajó cuando observó que Gorka Izagirre (Seguros Bilbao) le superaba y se derrumbó cuando David Juárez (Opel-Ibaigane) le dio alcance.

Uriarte preparó la temporada con la finalidad de llegar fresco a las citas importantes de la temporada, especialmente para llegar con intenciones de hacer una carrera digna en el Mundial. Y sinceramente, lo que merece es ver esa misma prueba cómodamente desde su casa, ya que el ciclista no es consciente de la realidad en la que vive.

Tiene muchos argumentos para ser el relevo de los veteranos de la especialidad y dominar la especialidad del ciclo-cross en un futuro, pero el ciclista no lleva una línea adecuada. El mejor material disponible y los desvelos de un padre entregado en cuerpo y alma a su hijo, no sirven de nada si al deportista no le acompaña una cabeza sensata y una necesaria dosis de humildad. Seguiremos esperándole pacientemente otro año más. Finalmente se clasificó en sexta posición a poco más de cuatro minutos del vencedor.

Un vencedor que fue ni más ni menos que el ciclista que inició las hostilidades, el local David Seco (Spiuk-Froiz) para sorpresa e incredulidad de los espectadores allí presentes en numeroso número.

Cumplió con su papel e hizo su carrera en un circuito anodino y mal diseñado sobre un espectacular manto ajardinado. No ofrecía ni un buen ritmo ni transmitía buenas sensaciones, pero fue el ciclista que de entre los favoritos, cumplió con su cometido y aprovechó su oportunidad. No es el ciclista de antaño que intimida, pero sigue siendo el ciclista con más recursos de la especialidad. Su ventaja final en meta no alcanzó ni tan siquiera el medio minuto, distancia que fue prácticamente la misma durante la hora que duró la carrera.

Y esa ventaja se mantuvo para fortuna del ciclista vizcaíno por la actitud de los otros dos protagonistas. Con Unai Yus (Aidazu-Lankide) como el feo de la película, que intentó la caza de David Seco en los primeros compases de la prueba pero no pudo mantener ni tan siquiera su estela.

Tardó en aparecer el malo de la historia, el otro ciclista alavés, Javier Ruiz de Larrínaga (Spiuk-Bulletvan) y cuando llegó a la altura de Unai Yus, éste trasladó toda la responsabilidad de la persecución en el ciclista de Amézaga de Zuya.

Y uno por otro se quedó la casa sin barrer. El ciclismo es un deporte muy ingrato, donde sólo gana uno y todos los demás pierden. Los dos ciclistas alaveses no jugaron a ganar y se olvidaron por completo del objetivo con el que llegaron a Bermeo. Se olvidaron que por delante de ellos iba un corredor y llegaron a ofrecer, en ocasiones, situaciones bochornosas al ir prácticamente parados.

Feo el comportamiento de Unai Yus en la prueba. Supuestamente está cansado de ver como Javier Ruiz de Larrínaga le gana la partida siempre y en ningún momento ofreció intenciones de buscar un triunfo por méritos propios. Zorrería en estado puro. Y malo el proceder de Javier Ruiz de Larrínaga, que siendo el gran favorito para alcanzar la victoria, cayó en el juego de Unai Yus, perdiendo todas sus opciones.

Cuando Javier Ruiz de Larrínaga (Spiuk-Bulletvan) elevaba el ritmo Unai Yus (Aidazu-Lankide) agachaba la cabeza y se acoplaba a su rueda. Es un gran fajador en este tipo de duelos y Javier Ruiz de Larrínaga no tuvo la paciencia suficiente dado que tras forzar y no ver como Unai Yus quedaba rezagado, se contrariaba una y mil veces.

La diferencia con David Seco era de aproximadamente medio minuto, y en el momento en el que se daba un acelerón, inmediatamente la diferencia se reducía, incluso llegó a ser de poco más de diez segundos, en el momento en el que David Seco tuvo que cambiar la bicicleta al pinchar uno de sus tubulares.

Pero todo lo que se ganaba cuando la pareja alavesa elevaba el ritmo, se perdía en el momento en el que se paraban. Quien estaba atónito ante tal circunstancia, además de los espectadores, era Gorka Izagirre (Seguros Bilbao) que veía como en varias ocasiones pasaba al dúo alavés al quedarse ambos prácticamente parados, para ver instantes más tarde los dos lo volvían a superar al tener un ritmo serio y propio de carrera.

Excelente el corredor guipuzcoano del equipo Seguros Bilbao. La lástima es que su prioridad sea la temporada de carretera y su estado de forma, aunque crece semana a semana, no es el suficiente como para plantear batalla, dado que si fuese de otra forma, José Ramón Izagirre tendría un dignísimo heredero a pesar de su juventud.

En meta ocupó la cuarta plaza a poco menos de minuto y medio de David Seco, y precedió a otro joven, que se está convirtiendo en la grata sorpresa de la temporada, y es que en su debút en la categoría, está ofreciendo una interesante imagen. David Juárez (Opel-Ibaigane) ha sido un corredor que en las categorías por las que ha pasado, siempre ha sido un ciclista de un excelente nivel, pero no a la altura de los que dominaban y conquistaban los triunfos. Su constante progresión, no se ha detenido con el brutal cambio de categoría, sino que se ha afianzando de forma notable.

Y es precisamente en ciclistas que se entregan al ciclo-cross con entusiasmo y buenos resultados por los que hay que apostar. A nadie le debería sorprender un buen resultado de Juárez en Villarcayo, ni que el ciclista vizcaíno forme parte de una hipotética selección de cara a la participación en Treviso. Es el tipo de gente que a base de trabajo, sacrificio y humildad, logra progresar anualmente, y es precisamente en esos ciclistas, sobre los que hay que volcarse.

Mientras tanto David Seco seguía a lo suyo, y los dos otros alaveses protagonizaban una deplorable batalla. Llama la atención, que dos personas, supuestamente unidas por una amistad, no hagan un frente común, y se dediquen a regalar una victoria que bien podía haber caído del lado de cualquier de los dos.

El circuito no favorecía a Javier Ruiz de Larrínaga, dado que era totalmente plano, y no ofrecía la posibilidad por la falta de exigencia del trazado, de que el ciclista pudiese demostrar su fortaleza física ante el resto de sus rivales. Llegaba con la vitola de favorito y tenía que haber actuado como tal, haciendo su propia carrera, ya que a buen seguro hubiese prolongado su imbatibilidad del mes de Diciembre. Malo de solemnidad fue el comportamiento del ciclista. Impropio de su talante como corredor, y total para acabar llevándose el metal menos valioso.

Hubo momentos en los que parecía que se iba a distanciar de Unai Yus, pero se daba de bruces con la zona más comprometida del circuito, donde perdía buena parte de la renta cosechada. Ventaja lograda gracias a errores no forzados cometidos por Unai Yus, ya que el presidiario ciclista, optaba por cambiar de bicicleta en la zona menos adecuada de las dos existentes para cambiar de montura.

Unai Yus fue el que in extremis y sobre la misma línea de meta, alcanzó la segunda plaza. El primero de los clasificados de esa otra carrera que parecían protagonizar los dos alaveses, pero que obliga al ciclista a ver como un año más sigue sin conquistar el trono vasco, a pesar de que en sus vitrinas reluce con brillantez, el entorchado nacional obtenido hace un par de temporadas en Busturia. Detalles durante la carrera, que incluso llevaron al público a alzar su voz para definirlo como "ruedero" así como gestos finalizada ésta, lo llevan apropiadamente a calificarlo de forma inmisericorde como el feo de la película.

En definitiva, una película que exigía la devolución del importe dejado en taquilla e incluso merecía haber abandonado la butaca en mitad de la proyección. Absolutamente a todos dejó un mal sabor de boca. En primer lugar en los espectadores, por no tener la oportunidad de ver una prueba competida, en segundo lugar a los dos ciclistas alaveses, por ser los grandes derrotados del día e incluso también al mismísimo David Seco por no ser la forma en la que le hubiese gustado haber ganado.

Espero olvidar pronto la carrera.

Fotografía: www.davidseco.com

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24 de diciembre de 2007

El rodillo alavés

Acudir a Elorrio a contemplar su anual prueba de ciclo-cross resulta gratificante. Especialmente por el marco donde transcurre y se desarrollan las competiciones y es que posiblemente, el futuro de la especialidad del ciclo-cross vaya ligado a ubicaciones como que la que existe en la localidad vizcaína.

Es un circuito en el que uno no encuentra problemas para el aparcamiento por el espacio que ofrece el polígono industrial adyacente al circuito. Además, la situación a las afueras de la localidad, en un entorno natural, reservado para el disfrute y recreo de los habitantes del municipio, junto con una serie de servicios orientados al público previstos por la organización, hacen de este lugar, un cómoda ubicación para tener la oportunidad de presenciar una prueba de ciclo-cross.

El circuito, con ligeras modificaciones, acostumbra a ser prácticamente el mismo año tras año. Sorprendía la novedosa estructura metálica en el circuito, que realmente resultaba innecesaria, y que posiblemente habrá supuesto un tiempo y un dinero a los organizadores, que podían haberse ahorrado.

Cuando habitualmente se instala una estructura metálica de paso levadizo, es para salvar algún obstáculo, que de otra forma no se puede solventar. En el Campeonato de España de Busturia hace un par de temporadas, tuvimos oportunidad de observar como una estructura metálica permitía unir las dos campas del circuito por encima del tramo de asfalto. También hasta hace dos años en Asteasu, la organización instalaba un paso levadizo a modo de puente, para permitir salvar el río que dividía el circuito. En Elorrio realmente era innecesario.

A pesar de que la localidad vizcaína cuenta con todos los ingredientes para proporcionar un bonito espectáculo deportivo, son los ciclistas verdaderamente quienes hacen esto posible, y sencillamente cuando en España deciden juntarse todos los especialistas, el espectáculo está servido.

Ya no existe, el pensamiento unánime de que ciclista será el victorioso, sino que la incógnita está presente e incluso el ciclista que no rinde a su mejor nivel, puede verse sorpresivamente fuera de las posiciones de privilegio.

La carrera desde sus primeros compases tuvo un numeroso ramillete de corredores agrupados comandando la carrera. Los favoritos comenzaban a situarse cómodamente y estaban todos los que tenían que estar, excepto un corredor, Javier Ruíz de Larrínaga (Spiuk-Bulletvan).

No me gusta la forma de correr de este ciclista alavés. No ha dedicado un tiempo dentro de su entrenamiento a adquirir un mínimo de fundamento técnico de la especialidad y además minusvalora la importancia de la salida y la primera vuelta en una prueba de ciclo-cross. Eso es sencillamente dar innecesariamente ventaja a los rivales.

De ese grupo de favoritos, a las primeras de cambio, el otro alavés con opciones, Unai Yus (Aidazu-Lankide), tuvo un nuevo encuentro con su romántico idilio con el infortunio, en esta ocasión protagonizando una caída, que sobrecogió al numeroso público que presenciaba la prueba, no en vano, el lugar en el que cayó podía haber provocado un daño mayor del que aparentemente sufrió.

Nuevo error no forzado, en forma de caída, y nuevamente con la obligación de remontar para acceder a los puestos de cabeza. Peligrosa la dinámica de este ciclista, que hace de las remontadas, llenas de garra y coraje su razón de ser en esta temporada.

El grupo transitaba compacto, con cambios de ritmo, que aparentemente tenían poca intención de ser algo más que una forma de intimidar y llamar la atención de los rivales. Tomaba la iniciativa en primer lugar David Seco (Spiuk-Froiz) pero no conseguía distanciarse de sus rivales. Y con esta acción, realmente David Seco ya se estaba descartando para el triunfo. El ciclista vizcaíno, intimida más en las primeras vueltas que en las últimas, y cuando no amedrenta a sus rivales en los primeros compases de la carrera, al finalizar la prueba ya se conoce que será un rival de menor entidad, del que su nombre y palmarés indican.

Bien situado, tras la estela del ciclista que habría la carrera, se situaba Hugo Rus (Sanse-Spiuk) ciclista que está apostando de la manera adecuada por el ciclo-cross, haciendo las cosas sencillas, con una claridad de ideas, que a buen seguro le servirá para cosechar el fruto al trabajo que está desarrollando en un futuro. Debe tener paciencia, dado que está en el proceso de construcción de un ciclista llamado ser un referente del ciclo-cross nacional, especialmente con lo que representa para un ciclista, que por ser madrileño, la tradición del ciclo-cross le queda un tanto distante. Pagó su ímpetu inicial, en las últimas vueltas cayendo finalmente hasta la duodécima plaza, perdiendo prácticamente tres minutos y medio con respecto al vencedor.

Tres, fueron tres, las vueltas que tuvieron que transcurrir, para que Javier Ruíz de Larrínaga (Spiuk-Bulletvan) se acoplase dentro del grupo cabecero. Todos habían tenido la oportunidad de decir algo en la carrera, hasta incluso el tímido Mauro González-Fontán (Aquagest) también se había permitido el lujo de protagonizar un intento de poner tierra de por medio.

Excelente el ímpetu de los jóvenes, que no se sienten intimidados por los dominadores de la especialidad, aunque luego paguen las consecuencias de su atrevimiento. Faltaba Erlantz Uriarte (Opel Ibaigane) que transitó prácticamente toda la carrera en tierra de nadie, y ocupó la decimotercera posición final, que es fiel reflejo del lugar donde transitó durante prácticamente toda la carrera.

Quien si sorprendió, alcanzando la novena plaza fue Gorka Izagirre (Seguros Bilbao) que haciendo su propia carrera, desentendiéndose de los problemas que pueden aparecer en las primeras vueltas, se impuso un ritmo y fue superando a rivales uno tras otro para acabar entre los diez primeros. Es una lástima su preferencia por la ruta, dado que este ciclista centrado en el ciclo-cross, diría muchas cosas y además importantes.

Mediada la carrera, Oscar Vázquez (Aquagest) protagonizó el intento más serio hasta el momento. Consiguió abrir hueco, aunque a decir verdad, el ciclista gallego lo hizo sin confianza, y su ventaja se sostuvo más por la indiferencia de sus perseguidores que por una verdadera intención de ir en busca de la victoria.

Seco actuaba sin criterio y sin ubicación dentro del grupo, Isaac Suárez (Cantabria Infinita) de la forma totalmente contraria, midiendo y analizando la carrera como nadie, lo que provoca que ofrezca un rendimiento superior por tal circunstancia, y es que este ciclista cántabro tiene un bache significativo siempre que la temporada transcurre por el mes de Diciembre, desde que uno lo recuerda en la categoría juvenil enfundado con el maillot del equipo cántabro Almacenes Lavín.

Mauro González (Aquagest) ya tenía bastante con intentar seguir en el grupo y Tino Zaballa (Caisse d´Epargne) iba atragantado en este circuito. Así que fue Javier Ruíz de Larrínaga quien tuvo que tomar las riendas de la caza.

El ciclistas alavés, regala esfuerzos innecesarios, pero está en un estado de gracia, que le resulta indiferente. Tiene la confianza necesaria, para seguir un ritmo, que en primer lugar le permite remontar hasta la cabeza y a continuación seguir en busca del triunfo.

Es algo muy estimulante para legión de seguidores del ciclista alavés, que por otro lado, y sin lugar a dudas, es el ciclista que más gente moviliza de prueba en prueba, pero la realidad dice que esto puede volverse en su contra por la igualdad existente en la categoría.

Los circuitos como el de Elorrio, sacan a relucir las facultades físicas de Javier Ruiz de Larrínaga, donde se mezcla la posibilidad de rodar con comodidad y un terreno con significativos tramos en línea ascendente, que favorece al ciclista alavés. Por ejemplo, tal circunstancia no satisface a Tino Zaballa, puesto que a pesar de que necesita rodar al igual que Larrínaga, su abuso de desarrollo origina una fatiga que para un corredor que está enfocando sus aspiraciones en la temporada de ruta, se acusa a partir de mitad de carrera.

Y a partir de que Javier Ruiz de Larrínaga tomó el mando de la carrera y empezó a abrir hueco, la carrera estuvo vista para sentencia. Todos vieron como el rodillo alavés ponía tierra de por medio, y todos tuvieron que quitarse las caretas. Uno de los que se vio privado de un mejor resultado, fue Tino Zaballa (Caisse d´Epargne) que tuvo un incidente que le hizo perder comba, y su cara no reflejaba comodidad al pedalear. Se dejó finalmente en meta dos minutos, para ocupar finalmente la octava plaza.

Mauro González (Aquagest) no resistía el ritmo y enseguida cedió clasificándose por delante de Tino Zaballa en meta. Sorprendentemente, el ciclista gallego fue emparedado en la clasificación final, por otro ciclista cántabro, que iba a más en la prueba, y que es la auténtica revelación de esta temporada, Juan Carlos Gómez (Noja-Canalsa).

Atónitos nos encontramos los espectadores, por el rendimiento que está ofreciendo este ciclista, que ha animado a acercarse al ciclo-cross a Tino Zaballa, ya que no en vano son familia, concretamente cuñados. No deja de ser una agradable satisfacción, como Cantabria, tiene un magnífico nivel en todas las categorías de la especialidad del ciclo-cross comparado con otras regiones con mayor tradición en la especialidad y mayor número de licencias.

Seco y Vázquez fueron los siguientes en sucumbir. El ciclista de Busturia no tiene el brío de antaño, ni su nerviosa y potente arrancada, ni sus cambios de ritmo, e incluso ya su cara es fiel reflejo de un sufrimiento que no puede esconder. Y lo peor de todo, no es eso, sino la factura que puede pasar a un ciclista cuya fortaleza mental no es precisamente una de sus mayores cualidades. El tiempo transcurre, las citas importantes se acercan, y su evolución como ciclista en esta temporada, no existe.

Eso inspira confianza al resto de sus rivales y empequeñece la figura del ciclista vizcaíno. No debe ser fácil de asimilar para un ciclista acostumbrado a mirar a los demás por encima del hombro. Su forma de afrontar la competición, su dominio técnico de la especialidad, hace que supla otra serie de carencias, que desgraciadamente para el ciclista vizcaíno, en el ciclo-cross nacional de hoy en día, ya no es suficiente para obtener la victoria.

Por detrás, arrollando y con una remontada heroica, venía Unai Yus. Ascendiendo posiciones vuelta tras vuelta y desfondando a todo aquel que osaba situarse a su rueda. Posiblemente fue el ciclista que menor tiempo tardó en dar una vuelta al circuito e invita a pensar que ese derroche físico le hubiese servido para superar o poner cara la victoria en meta a Javier Ruíz de Larrínaga, de no haber existido la caída del corredor del Aidazu-Lankide en los primeros compases de la prueba.

Pero no es lo mismo afrontar y medir un tramo final de una prueba de cara a obtener la victoria, puesto que a lo largo de esta temporada, Unai Yus ha podido ver como las victorias han caído del lado de los rivales la mayor parte de las ocasiones cuando se han tenido que dilucidar en la última vuelta, que tener que dar obligatoriamente todo cuando uno ve la carrera perdida.

Cuando el ciclista alavés, llegó a la altura de Isaac Suarez (Cantabria Infinita) no tuvo recursos para dejar al inteligente ciclista cántabro de su rueda. No hubo que esperar al sprint para dilucidar la segunda posición, ya que incluso el ciclista cántabro parecía tener la cabeza en próximos objetivos, consciente de que su recuperación es un hecho, y en el último control antes de meta, Unai Yus abrió un pequeño hueco, que le permitió entrar por delante del ciclista cantabro.

Segundos antes, Javier Ruíz de Larrínaga (Spiuk-Bulletvan) había levantado felizmente los brazos como vencedor. Ciclista en forma, con confianza, en racha y que se sitúa como el rival a batir allí donde se presente, y resulta digno de mención, dado que las fechas en la que nos encontramos, están cercanas a las más importantes citas de la temporada.

Tras la entrega de premios, una pequeña pantomima, en forma de protesta por parte del colectivo ciclista ante la situación que vive el ciclo-cross debida a las intenciones de la RFEC. La verdad, es que convertir la fiesta de una carrera preciosa, en una protesta ridícula, no me parece la mejor forma de concluir una prueba.

Curioso que la protesta del colectivo ciclista se realice contra algo tan puntual como es la convocatoria mundialista, cuando realmente hay muchos más y más graves motivos para enfrentarse a una RFEC que está ninguneando el ciclo-cross año tras año sin que nadie haga nada por evitarlo.

Me gustaría que no se protagonizaran escenas de cara a la galería, como darse la vuelta subidos a una tarima, que me provoca una sensación de vergüenza ajena, y si se actuase con contundencia en el lugar adecuado. Sin ir más lejos, me gustaría ver como, si el colectivo ciclista no está contento con el número de plazas, que desde ahora, todo el mundo renuncie a participar en la cita mundialista, si no se lleva una selección digna en relación al número de ciclistas que deben representar al combinado español.

Me gustaría ver, como la totalidad de los ciclistas, llámense Unai Yus, Oscar Vázquez, Isaac Suárez, David Seco o Javier Ruíz de Larrínaga por citar los mejores clasificados ayer, firman un escrito en el que renuncian a participar, si a la cita mundialista no se va con el cupo de ciclistas lleno en todas las categorías.

Si no hay presencia española en el mundial, más de uno se rasgará las vestiduras, ya que deja al descubierto el miserable comportamiento de una federación, que hace años dejó de ejercer como tal.

Pero bueno, con actuaciones folclóricas, posiblemente muchos federativos se estén riendo del poco poder del colectivo ciclista, y cuando se anuncie la selección que acuda a Treviso, aquel que sea convocado, se olvidará un tanto de protestar, ya que a fin de cuentas, cada uno al final mira para si mismo. Quizá se añada a algún ciclista más para contentar a todos y luego, aquí no ha pasado nada.

Fotografía: www.solociclocross.com

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