Ausencias de Oro
La bisoña categoría femenina de ciclo-cross se ha caracterizado siempre por el dominio ejercido por un triunvirato de ciclistas favoritas siempre allí donde tomaban parte.Destacando en primer lugar a la alemana Hanka Kupfernagel (1974), la ciclista que posee el palmarés más brillante de la historia del ciclo-cross femenino, atesorando siete medallas en los ocho mundiales que se han disputado hasta la fecha, cosechando hasta en tres ocasiones el metal más preciado.
Una clásica del ciclo-cross que dejará un tanto de lado la especialidad, para centrarse en la cita olímpica del año 2008, donde se ha marcado el objetivo de obtener una medalla olímpica en la prueba de contrarreloj individual. Poseedora ya de una medalla de plata obtenida en la prueba de ruta en los JJ.OO. de Sydney 2000, los resultados obtenidos en la temporada 2007, donde en Sttugart (Alemania) conquistó el maillot arco-iris de forma brillante, ha provocado que con la cercanía de la cita olímpica de Pekín (China) su implicación en el ciclo-cross sea muy diferente a la habitual.
No en vano, si en España comenzó a fraguarse su conquista mundialista, cogiendo una enorme confianza cuando en la contrarreloj individual de la Emakumeen Bira que se disputaba en Orduña (Vizcaya) alcanzaba su primera e importante victoria en la especialidad, ahora es en Mallorca, concretamente en el Robinson Club de Cala Serena, donde la ciclista ha decidido retirarse a descansar sin tocar la bicicleta, y pasar buena parte de su tiempo disfrutando de una temperatura de la que no goza en su país de origen, practicando uno de sus deporte favoritos, que no es otro que el vóley playa.
Sus incursiones este año en el barro serán contadas, más teniendo en cuenta que la cita mundialista de Treviso (Italia) no le motiva, ya que es de la opinión que su trazado se asemeja más a un criterium entre árboles que a una prueba de ciclo-cross propiamente dicha. Sin ir más lejos, cuando en la temporada pasada se disputó una prueba de la Copa del Mundo en el trazado italiano, fueron nada más y nada menos que ocho ciclistas las que se disputaron la victoria al sprint.
Otra de las componentes de este trío arrollador es la holandesa Marianne Vos, ciclista que atesora un palmarés menos extenso, pero todo ello debido a su corta edad puesto que tan sólo tiene 20 años. No en vano desde su llegada a la élite del ciclismo femenino, ha ido acumulando medallas y triunfos en cualquier especialidad en la que ha tomado parte.
En realidad había una disciplina, concretamente el ciclismo en pista, donde no había demostrado hasta la fecha su valía como ciclista multidisciplinar, y precisamente serán los velódromos, los que aparten a Marianne Vos del ciclo-cross. La tan soñada cita olímpica del año 2008 ha seducido también a la ciclista. Allí tratará de colgarse en el cuello una medalla olímpica en la especialidad de Persecución Individual y mientras sus hasta ahora rivales estén luchando en el barro en este invierno, ella encontrará nuevas adversarias en esta desconocida disciplina para ella, en lugares tan dispares como Pekín (China) a principios de diciembre o Ballerup-Copenhague (Dinamarca) a mediados de febrero, donde se disputarán pruebas de la Copa del Mundo de Ciclismo en Pista, y en las que Marianne Vos ha confirmado su participación.
La tercera en discordia es otra holandesa, en este caso Daphny Van den Brand, a la que cinco medallas la contemplan dentro de los mundiales de ciclo-cross, aunque en este caso, en sólo una ocasión pudo subirse a lo más alto del podium. A diferencia de las dos ciclistas anteriormente mencionadas, ella se va implicar con determinación en la temporada de ciclo-cross, con el objetivo de volver a conquistar el maillot arco-iris. La ausencia de problemas físicos en esta temporada y el menor número de rivales de entidad hace que sea más favorita que nunca, y buena muestra de ello, es el inicio de campaña arrollador que ha protagonizado. Esta pequeña ciclista, cuyas famosas trenzas ha hecho famosas en el ciclo-cross, tendrá en las ciclistas galas y americanas sus más enconadas rivales.
Empezando por la actual campeona del mundo Maryline Salvetat (1974). Esta doctora en medicina nacida en Castres pero residente en Toulouse (Francia), de la misma generación que Van den Brand, posiblemente sea la persona que vuelva a portar el estandarte del ciclo-cross galo una vez que su temporada vaya llegando a su ocaso. Sin prodigarse en exceso en el circuito internacional, no en vano se limita fundamentalmente al calendario galo, tiene ante si la responsabilidad de acudir a la cita mundialista siendo la campeona del mundo en ejercicio, y tal como fue configurado el trazado de Treviso (Italia) no tendrá nada fácil revalidad el título.
La segunda de las ciclistas galas en importancia, es la eterna Laurence Leboucher, que ya por el año 1998 conseguía ser campeona de Francia, Europa y del Mundo en un misma temporada en la especialidad de Mountain Bike. Con ella, y las cuatro ciclistas nombradas con anterioridad se cierra el círculo de las corredoras que han sido campeonas del mundo de ciclo-cross en alguna ocasión, concretamente Leboucher lo fue en las temporadas 2002 y 2004. Curiosamente, siempre que Salvetat se ha subido al podium, Leboucher también estaba encaramado al mismo, siendo un detalle a tener en cuenta, debido a que en el trazado de Treviso 2008, el factor equipo puede ser de enorme importancia a la hora de definir los resultados finales. Siempre da la sensación, que estamos ante la última temporada en activo de Leboucher, pero año tras año demuestra con importantes resultados su valía, así que debemos tener muy en cuenta a la ciclista de Alençon otra temporada más.
Otras de las amenazas que verá Van den Brand llegará de Estados Unidos, concretamente de las piernas de Kathy Compton, ciclista en crecimiento constante en la especialidad de ciclo-cross, no en vano obtuvo la medalla de plata en la pasada cita mundialista y está siendo la ciclista que más cara ha plantado en este arrollador inicio de campaña a Van den Brand. La ciclista de Colorado Spring, que alterna el ciclo-cross con el ciclismo adaptado, ya que es la piloto del tándem que junto a Karissa Whitsell salió triunfante de los Juegos Paralímpicos de Atenas 2004, llega como representante de un ciclo-cross femenino americano en constante expansión, y si ya fue la primera mujer americana en colgarse una medalla en un campeonato del mundo de ciclo-cross, no sería una sorpresa que también fuese la primera ciclista en apropiarse del maillot arco-iris.
Todo lo que vaya más allá de este reducido número de corredoras debería considerarse una sorpresa, y esta temporada es una buena oportunidad para que ciclistas que están un peldaño por debajo den el ansiado salto de calidad. Christelle Ferrier-Bruneau está en esa situación. La francesa del equipo Le Pruneaux d´Agen crece a medida que su experiencia en el ciclo-cross va en aumento, motivo por el cual tiene que ser una ciclista a tener en consideración a lo largo de la temporada.
En un ciclo-cross que acostumbra a ser liderado por veteranas y experimentadas mujeres, las jóvenes salvo la destacada excepción de Marianne Vos, tienen ante si la oportunidad inmejorable de abrirse un camino hacia la élite del ciclo-cross. Así la sorprendente alemana Stephanie Pohl (Team Getränke Hoffmann) es a sus 20 años junto a su veterana compañera de equipo Birgit Hollman, la ciclista de referencia del ciclo-cross femenino alemán al acecho ahora de las grandes potencias, tras la deserción de Kupfernagel.
En la línea de Pohl, se encuentran la holandesa Sanne Van Paassen (1978) y la insolentemente joven ciclista belga del mismo nombre, Sanne Cant (1990), con todo un mundo por delante para seguir creciendo y llamadas a dominar en un futuro la especialidad invernal. Especialmente significativa la figura de Cant, y no sólo por su corta edad, sino por su nacionalidad, y es que Bélgica goza de un gran nivel incluso en no pocas ocasiones convertido en auténtico monopolio en todas las categorías excepto la femenina.
En la línea de países de gran tradición en esto del ciclo-cross pero que en el ciclo-cross femenino no dan la talla, se encuentra la República Checa, donde habrá que prestar atención a como es capaz de desenvolverse Pavla Havlikova, que puede ser la ciclista que permita tener al ciclo-cross checo una figura para codearse con la élite de la especialidad.
En definitiva, la temporada estará marcada por las ausencias, lo que abocará a un descenso del nivel, ya que el reducido grupo de la élite del ciclo-cross femenino es un coto cerrado y sólo queda aferrarse a la posibilidad de que las jóvenes ciclistas sean capaces de plantar cara, antes de tiempo.
Pero si a nivel internacional destacan las ausencias, en el panorama nacional también sucede algo similar, y es que Rosa Bravo dejará la competición por esta temporada. La ciclista vallisoletana, que dentro de un grupo de ciclistas clásicas en el mundo del ciclo-cross internacional está algo más que un peldaño por debajo de aquellas ciclistas llamadas a conquistar triunfos, tenía ante si una temporada en la que podía romper esa barrera infranqueable de la decimoquinta posición en las grandes citas internacionales de ciclo-cross, pero que ya no podrá ser.
Y del ciclo-cross no le aparta, la tan ansiada por muchas, cita olímpica, sino algo más importante si cabe, el reto de ser madre.
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