22 de enero de 2007

Escrutando la cantera

Si relacionamos el término cantera con el mundo del pedal, evidentemente nos lleva la mirada hacia las categorías que están unos peldaños por debajo de la cúspide ciclista, haciendo referencia a la edad que se sitúa entre la infancia y la adultez.

No ha sido poca la convulsión suscitada en el tejido ciclista vasco relacionado con las categorías inferiores, que la Fundación Ciclista Euskadi haya creado una serie de becas para que ciclistas en edad juvenil, dispongan de toda la cobertura que una estructura como Euskaltel-Euskadi les puede ofrecer para favorecer su desarrollo deportivo.

No hace mucho, se atribuía el propio Josean Fernández “Matxín”, el dudoso honor de ser el precursor de las colaboraciones con jóvenes ciclistas con la intención de encaminarles por el mejor de los caminos hacia la élite del ciclismo. Evidentemente, ese camino pasa inexorablemente por la propia escalinata que ha creado para tal fin, y que se aloja en la estructura que paulatinamente ha ido construyendo.

Los jóvenes ciclistas, al igual que buena parte de los progenitores de éstos, oyen cantos de sirenas con todo lo que tiene que ver con el ciclismo profesional a tan temprana edad. No pueden resistir la persuasión y así vemos a ciclistas del pelotón juvenil como pedalean sobre bicicletas que antes fueron de los profesionales y ahora obran en poder del ciclista de turno sobre el que han fijado las redes para su reclutamiento.

Siendo prácticos, para ambas partes es una relación satisfactoria. Por un lado los padres del ciclista ahorran un buen dinero en gastos disponiendo de una bicicleta de notable calidad y el ciclista a cambio acabará en el equipo amateur de Saunier Duval-Prodir, filial que de un tiempo a esta parte está aglutinando a buena parte de los jóvenes ciclistas que mejores resultados cosecharon en el campo juvenil.

De todas formas, un diálogo a tres bandas no estaría nada mal. No en vano, puede darse el caso de que el equipo juvenil que acoge al ciclista en la campaña previa, haya hecho un desembolso económico para dotar al ciclista de una bicicleta con la que competir y luego vea como la bicicleta no es finalmente utilizada ya que el ciclista en cuestión pedalea sobre la recibida desde el Saunier Duval-Prodir. No es lo habitual, puesto que en la categoría juvenil no abundan precisamente los recursos económicos, pero ha sucedido.

Cabe decir, que esa simple captación, últimamente no está resultando todo lo beneficiosa que parecía en un principio, puesto que en este apartado está aumentando la competitividad y ofrecer una bicicleta está al alcance de más de uno. Con estos antecedentes es muy posible que se de un paso más a la hora de suscitar el deseo de los jóvenes ciclistas y probablemente observaremos como paulatinamente va apareciendo además de la oferta deportiva, la oferta económica. Será cuestión de tiempo.

Saunier Duval-Prodir centra sus esfuerzos en la atracción de talentos de cualquiera que sea su procedencia dentro del mapa de la piel de toro. Sin embargo el equipo Euskaltel-Euskadi sólo se circunscribe a territorio vasco y alrededores por motivos obvios.

La temporada pasada Euskaltel-Euskadi dio el primer paso proponiendo una serie de becas a los ciclistas juveniles de segundo año que a su juicio más destacaban dentro del panorama ciclista. Poco tiempo después se ampliaría a ciclistas de primer año por la sencilla razón de que un ciclista vasco lograba la segunda posición en el Campeonato de España en su debut en la categoría. Había que moverse rápido, puesto que conjuntos como Saunier Duval-Prodir pone su vista en cualquier ciclista de calidad independientemente de cual sea su procedencia.

Hasta ahí nada nuevo. Los recursos que para tal efecto dispone Euskaltel-Euskadi al servicio de los jóvenes ciclistas para facilitar su formación. Ciclismo que no cuesta dinero a los padres y además con la calidad de lo profesional.

Pero quienes se las prometían felices ven como se trunca lo imaginado en la reunión en la que se presentan los compromisos y las contraprestaciones de las becas que otorga la Fundación Ciclista Euskadi.

Hay una diferencia entre Saunier Duval-Prodir y Euskaltel-Euskadi. Mientras el equipo cántabro tiene en el campo amateur un peldaño firme y claro dentro de la escalera que ha creado para que gradualmente los ciclistas lleguen a la élite, Euskaltel-Euskadi no tiene un conjunto filial en la categoría amateur. En buen criterio, todos los conjuntos que aglutinan corredores susceptibles de algún día llegar al profesionalismo se deberían entender como filiales, y el establecimiento de relaciones cordiales con cada uno de los equipos y la Fundación Ciclista Euskadi debería ser el primer paso indispensable para que a partir de este punto de partida se puedan construir unas bases sólidas para una futura cantera.

Así de este modo muchos de los ciclistas a los que habían ofrecido la posibilidad de beca se decantaron por diferentes equipos de categoría amateur de entre las posibilidades que tuvieron de elegir en su momento. Sin embargo, sorprendentemente, desde la Fundación Ciclista Euskadi se recomendaba la pertenencia a dos conjuntos por los que la mayoría de los ciclistas no se había decantado. Más tarde el grupo se amplió, pero la primera disyuntiva se había creado: ¿fichar por el equipo recomendado o fichar por el equipo deseado?. Hubo decisiones para todos los gustos, incluso como la del ciclista que sin conocer prácticamente nada del equipo en el que se iba a integrar, tuvo que desestimar la propuesta del equipo al que verdaderamente deseaba pertenecer hipnotizado por todo aquello que lleva detrás el sello de Euskaltel-Euskadi.

Al mandamás de la Fundación Ciclista Euskadi le sentó mal que sus dictados fuesen rebatidos, además con claridad y coherencia, y que la mayor parte de los ciclistas tomara un camino que él no había marcado. Faltó transparencia de intenciones ya que para muchos fue totalmente sorpresiva la necesaria incorporación a determinados conjuntos.

Mayor estupor causó leer las cláusulas abusivas de disposición del ciclista y penalización por incumplimiento del acuerdo que debía acatar el interesado. Y sinceramente la contraprestación que podía antojarse interesante cuando un ciclista está en edad juvenil, deja de serlo en la categoría amateur, por la sencilla razón de que los más potentes conjuntos de la categoría ofrecen tanto o más que lo que otorga en forma de beca la Fundación Ciclista Euskadi.

La actuación y la actitud de la Fundación Ciclista Euskadi me recuerda al régimen político que se dio en el s. XVIII, que recibía el nombre de despotismo ilustrado. Si alguien no lo recuerda de los libros de texto le refresco la memoria. El despotismo ilustrado se podía definir, como “la utilización de la ideología ilustrada por parte de leyes absolutas para mantener su absolutismo”. La ilustración era por entonces un pensamiento crítico y reformista. Los reyes absolutos en el s. XVIII toman de la ilustración aquello que les conviene. Se producen una serie de reformas positivas pero se rechaza algo fundamental en la ilustración como es la libertad política. Todo para el pueblo pero sin el pueblo era el lema del despotismo ilustrado.

Hoy en día es más fácil acceder al profesionalismo que nunca, especialmente para el ciclista vasco. La demanda de ciclistas sigue siendo la misma, manteniéndose prácticamente el mismo número de conjuntos, aunque vayan desapareciendo unos y apareciendo otros. Sin embargo hay una menor oferta, puesto que los pelotones son cada vez menos numerosos y los ciclistas han decaído en número de forma significativa. Ya no hay corredores que no pudieron demostrar su valía por falta de oportunidades, así que independientemente de la pertenencia o no a la Fundación Ciclista Euskadi, el ciclista con talento para este deporte y que encauce correctamente su carrera deportiva será profesional. Sin ir más lejos, hoy en día se sube al profesionalismo en Euskadi a ciclistas que ni tan siquiera han frecuentado los puestos de honor, cosa impensable hace una década.

Tengo la sensación que los rectores de la Fundación Ciclista Euskadi piensan que todo aquello que provenga de la más alta cúspide ciclista del territorio vasco debe ser acatado, como si la voz que sale de tan rutilante altar fuese la única válida y en posesión de la verdad. Como si la música que en cada momento interpreten sea el son al que todos deben bailar.

No hay una apuesta seria en la que la Fundación Ciclista Euskadi se implique con la cantera vasca ofreciendo a los ciclistas algo más que camelos. Así de esta forma, el equipo Euskaltel-Euskadi ve como otros conjuntos que están pendientes de cualquier figura en ciernes se llevan e integran en sus propios conjuntos a ciclistas vascos, con el perjuicio que esto supone para un equipo como Euskaltel-Euskadi que únicamente se nutre de ciclistas de tal procedencia geográfica.

Claro, cuando se produce tal "afrenta", uno observa como despotrican contra quienes han posibilitado que eso ocurra, como si la llamada de Euskaltel-Euskadi para un ciclista vasco pudiese suponer dejar absolutamente todo con tal de vestir de naranja. Pero si desea uno ser profesional de la bicicleta y progresar en este deporte debe elegir aquello que en su opinión o en la de los mentores que le aconsejan, más beneficioso pueda ser para conseguir lo propuesto, y como en el horizonte hay más equipos que Euskaltel-Euskadi, asistimos a una lógica fuga de talentos.

También hay miedo. Miedo a ir en contra del poder establecido puesto que puede suponer el germen de la enemistad y una importante puerta cerrada al profesionalismo por la tozudez del dueño de la llave. Hemos asistido a episodios de este tipo anualmente en los últimos tiempos, hasta el punto que incluso desde la empresa de telefonía que patrocina el equipo se ha tenido que llamar al orden para evitar que desde el equipo se hiciese caso omiso al fichaje del que en su tiempo estaba considerada como la perla de la cantera vasca y que curiosamente en esta temporada ya no formará parte del equipo.

En definitiva que empezamos el año con el convulso panorama ciclista juvenil y amateur, en la que el objetivo de la Fundación Ciclista Euskadi no se ha cumplido de la manera deseada, puesto que no están adheridos todos los ciclistas en teoría que más han destacado en la categoría juvenil y que la Fundación Ciclista Euskadi pretendía que formasen parte de su iniciativa. Veremos como evoluciona ese proyecto de cantera, puesto que de continuar así no llegará a buen puerto.

Fotografía: Fundación Euskadi

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