1 de marzo de 2007

¿Vamos por el buen camino?

Cuando uno gira la cabeza para mirar al pasado, le produce vértigo observar lo rápido que pasa el tiempo. Así uno no deja de sorprenderse cuando contempla como en el año 2007 cumplirá la tercera temporada dentro del pelotón profesional Arkaitz Durán Aroca.

Este mocetón alavés será uno de aquellos ciclistas que esté constantemente en boca del aficionado en los próximos años. Y no deja de ser curiosa la circunstancia, ya que a pesar de su juventud y de su inexistente palmarés, se hablará de él independientemente de que triunfe o fracase en este complicado mundo de las dos ruedas.

Esa etiqueta distintiva de ciclista especial que nos lleva a contemplarlo con lupa, tuvo el dudoso honor de colocársela Josean Fernández “Matxin” el día que decidió ofrecerle un contrato de cuatro años de duración con el equipo Saunier Duval-Prodir cuando todavía era ciclista en edad juvenil.

A nadie dejó indiferente las palabras de “Matxin” cuando anunció la incorporación de Arkaitz Durán, nada más y nada menos, que para el conjunto profesional. Unas supuestas condiciones físicas excepcionales para este deporte, avaladas por el entonces médico de Saunier Duval-Prodir y preparador del joven ciclista, Iñigo San Millán, decían que el joven ciclista arrojaba a tan temprana edad los valores físicos de un ciclista profesional de nivel medio-alto. Están, por otro lado, aquellos que opinaban y opinan que la incorporación del ciclista se debía única y exclusivamente a razones publicitarias, puesto que lo inusual del fichaje atrae a los medios y permite a Saunier Duval-Prodir un jugoso espacio en prensa que se repite cada cierto tiempo.

Arkaitz Durán Aroca nació un 19 de Mayo de 1986 en Vitoria-Gasteiz (Álava) y es hijo de Benito Durán Corbacho, uno de los mejores especialistas nacionales de ciclo-cross en la década de los ochenta y principios de los noventa. De tal palo, tal astilla que se suele decir. A ciencia cierta y a pesar de pertenecer al mismo árbol genealógico, las similitudes entre ambos se limitan tan sólo al apellido, puesto que cualquier parecido entre los dos es pura coincidencia. Por un lado, observamos la elegante planta del joven Arkaitz, su estilo refinado sobre la bicicleta y una personalidad que dista mucho de aquel menudo, aguerrido, orgulloso y vivaracho ciclista que fue su padre. Todo nervio sobre la bicicleta, con un estilo en el que primaba el empuje por encima de las exquisiteces.

Y la verdad, es que si algo los ha unido en estos últimos años, ha sido el empecinamiento del padre en llevar al hijo hasta el campo profesional. Desde las primeras pedaladas del vástago, el padre ha llevado al hijo de la mano, pasando por las diferentes categorías en conjuntos que se alumbraban exclusivamente por y para su hijo y desaparecían cuando éste cambiaba de categoría. Incluso, ya en la categoría juvenil, causó un gran revuelo, ver como este joven alavés, emigraba a tierras cántabras en busca de mayor competitividad ciclista enfrentándose a lo más granado del pelotón nacional a lo largo y ancho de la piel de toro, cosa que no podía hacer en su provincia por la obligatoriedad de tomar parte en la totalidad de las pruebas del calendario provincial, que a todas las luces, se le quedaba pequeño en vista de la facilidad con las que se imponía constantemente.

Y es que aquel Benito Durán que trabajaba y entrenaba por la noche con la luz que permitía el alumbrado público, intentó proporcionar a su hijo todas los medios que estuviesen en su mano para que llegase a lo más alto, e incluso en ese afán, cometió la insensatez de apartarlo de los estudios para centrarlo totalmente en la bicicleta.

El ciclista debutó en la categoría profesional un 29 de Mayo del 2005 en su propia casa, concretamente en el GP Llodio. No pasará a la historia como el ciclista nacional que pasó directamente de la categoría juvenil a la profesional, puesto que hasta esa fecha estuvo compitiendo en la categoría amateur, pero el contrato que firmó en la categoría juvenil con el equipo profesional Saunier Duval-Prodir le otorga esa etiqueta de por vida.

En las categorías inferiores, hizo acopio de un buen número de victorias, pero la verdad sea dicha, en las pruebas importantes no demostró en ninguna ocasión la supuesta calidad que atesoraba. Nunca obtuvo ninguna presea en los diferentes Campeonatos de España en ruta en los que participó, y a un primer año en el que confirmó todo lo bueno que venía apuntando el la categoría cadete, le siguió un último año en la categoría juvenil, que con problemas físicos de por medio, no fue todo lo que su progresión ciclista presuponía. Tampoco los resultados internacionales pasaron del anonimato, y ni que decir tiene, que un ciclista juvenil, con unos supuestos valores físicos de un ciclista profesional de nivel medio-alto, debería haberse mostrado con una mayor autoridad ante otros ciclistas de su edad, que en su mayoría no poseen esos supuestos y destacados valores a edad imberbe. El ciclista participó en los mundiales de Hamilton (Canadá) 2003 y Verona (Italia) 2004 y esto dice mucho en favor de sus cualidades, ya que no es sencillo mantener un nivel tan alto durante los dos años de permanencia en la categoría, pero a decir verdad, en la segunda temporada el no haberlo incluido en el combinado nacional, no hubiese sorprendido a nadie.

Parece que fue ayer mismo, pero en esta su tercera temporada en el profesionalismo hará el debut en su primera grande, la Vuelta a España. En su día firmó un contrato por cuatro años en los que la formación ciclista iba a primar por encima del cualquier resultado. La lógica escalonada del ciclismo hubiese dicho que era más adecuado pasar ese tiempo o parte de él en la categoría amateur, sin embargo el se iba a saltar ese peldaño e iba a hacer ese proceso formativo en la categoría profesional. Es un caso tremendamente excepcional, pero que nada tiene de negativo, siempre y cuando la planificación sea conducida con el criterio prioritario del cuidado al ciclista. Sin embargo, cuando contemplamos que ha disputado pruebas realmente importantes, uno se pregunta si el ciclista está siendo llevado por la senda correcta.

Como el propio Arkaitz Durán ha comentado en varias ocasiones, a día de hoy, no tiene motivos para pensar que algún día no pueda ser un vencedor del Tour de Francia. Todavía queda mucho para ese futuro día, si es que llega alguna vez, pero paulatinamente los ciclistas del año 1986 se van incorporando al ciclismo profesional y abriendo su propio hueco dentro de los equipos más elitistas. El más notable de todos los pertenecientes a esa generación, es, hasta la fecha, Gerald Ciolek (T-Mobile). Este ciclista alemán se dio a conocer cuando pasado de la categoría juvenil y enrolado en el equipo AKUD Arnolds Sicherheit obtuvo el Campeonato de Alemania del 2005 por delante de Robert Förster y de todo un Erik Zabel. Potencia, desparpajo, arrojo y valentía son sus atributos ciclistas, con los que conseguido el título de Campeón del Mundo Sub´23 (Salzburgo 2006), que lleva bajo su brazo a su nuevo conjunto, T-Mobile, conjunto alemán que siempre ha destacado, entre otras cosas, por contar siempre con algún gran velocista en su filas. Su futuro se vislumbra esplendoroso en cuanto a sus posibilidades de victoria en las pruebas que se vean abocadas a un sprint masivo.

Pero si hay un equipo que verdaderamente ha apostado por la generación del 86 ha sido el conjunto italiano Liquigas, concretamente con los ciclistas Eros Capecchi y Roman Kreuziger. Ambos ciclistas han pasado por las categorías inferiores destilando gotas de clase en cada pedalada que han traducido en grandes logros internacionales.

Eros Capecchi guarda una fisonomía similar a la de Arkaitz Durán, incluso Josean Fernández “Matxin” intentó incorporar a “Cape”, pero tanto Eros como Chiara Capecchi entendieron que lo mejor para su futuro era incorporarse a la disciplina del equipo italiano Liquigas y cortesmente dijeron no a la oferta del Saunier Duval-Prodir.

Y es que es precisamente eso, el futuro, lo que se siembra en estos momentos. Todos los caminos son finalmente buenos si llevan al lugar deseado, pero salta a la vista que el de Arkaitz Duran no guarda similitud con el del resto de ciclistas de su misma edad y categoría. Cuando uno observa donde ha tomado parte el ciclista alavés no puede evitar pensar que la exigencia de las pruebas en las que participa no está en la teórica senda del camino correcto. Por el lado contrario, en el equipo de Roberto Amadio se mima a Capecchi o Kreuziger llevándoles a competir en pruebas de segundo nivel en las que aprender y progresar adecuadamente en este deporte. El ciclista alavés ya sabe como se las gastan en pruebas exigentes como París-Niza o Vuelta al País Vasco, donde incluso fue protagonista el día que la carrera llegaba a su casa, o en pruebas de la categoría y la historia de Flecha-Valona, Lieja-Bastogne-Lieja, Amstel Gold Race o París-Tours.

La verdad es que el ciclista no ha mostrado carencias, y bien podría pasar por uno de esos jóvenes de 24 años que acceden al profesionalismo tras varios años en la categoría amateur, pero Arkaitz Duran ni tan siquiera había cumplido todavía los 20 años cuando disputó algunas de ellas.

Josean Fernández “Matxín” dio un paso al frente en su momento ante las críticas por la incorporación y dejo claro a todo el mundo que estaba convencido de las cualidades y posibilidades de este joven ciclista sobre el que tiene una inquebrantable fe, personalizando totalmente en su persona la responsabilidad de la contratación. En su opinión el tiempo pone a cada uno en su sitio y el lugar de Arkaitz estará dentro de los importantes del mundo del ciclismo. Personalmente me conformo, que cuando el tiempo ponga a cada uno en su sitio, al joven ciclista no le corresponda el rincón de los juguetes rotos.

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22 de enero de 2007

Escrutando la cantera

Si relacionamos el término cantera con el mundo del pedal, evidentemente nos lleva la mirada hacia las categorías que están unos peldaños por debajo de la cúspide ciclista, haciendo referencia a la edad que se sitúa entre la infancia y la adultez.

No ha sido poca la convulsión suscitada en el tejido ciclista vasco relacionado con las categorías inferiores, que la Fundación Ciclista Euskadi haya creado una serie de becas para que ciclistas en edad juvenil, dispongan de toda la cobertura que una estructura como Euskaltel-Euskadi les puede ofrecer para favorecer su desarrollo deportivo.

No hace mucho, se atribuía el propio Josean Fernández “Matxín”, el dudoso honor de ser el precursor de las colaboraciones con jóvenes ciclistas con la intención de encaminarles por el mejor de los caminos hacia la élite del ciclismo. Evidentemente, ese camino pasa inexorablemente por la propia escalinata que ha creado para tal fin, y que se aloja en la estructura que paulatinamente ha ido construyendo.

Los jóvenes ciclistas, al igual que buena parte de los progenitores de éstos, oyen cantos de sirenas con todo lo que tiene que ver con el ciclismo profesional a tan temprana edad. No pueden resistir la persuasión y así vemos a ciclistas del pelotón juvenil como pedalean sobre bicicletas que antes fueron de los profesionales y ahora obran en poder del ciclista de turno sobre el que han fijado las redes para su reclutamiento.

Siendo prácticos, para ambas partes es una relación satisfactoria. Por un lado los padres del ciclista ahorran un buen dinero en gastos disponiendo de una bicicleta de notable calidad y el ciclista a cambio acabará en el equipo amateur de Saunier Duval-Prodir, filial que de un tiempo a esta parte está aglutinando a buena parte de los jóvenes ciclistas que mejores resultados cosecharon en el campo juvenil.

De todas formas, un diálogo a tres bandas no estaría nada mal. No en vano, puede darse el caso de que el equipo juvenil que acoge al ciclista en la campaña previa, haya hecho un desembolso económico para dotar al ciclista de una bicicleta con la que competir y luego vea como la bicicleta no es finalmente utilizada ya que el ciclista en cuestión pedalea sobre la recibida desde el Saunier Duval-Prodir. No es lo habitual, puesto que en la categoría juvenil no abundan precisamente los recursos económicos, pero ha sucedido.

Cabe decir, que esa simple captación, últimamente no está resultando todo lo beneficiosa que parecía en un principio, puesto que en este apartado está aumentando la competitividad y ofrecer una bicicleta está al alcance de más de uno. Con estos antecedentes es muy posible que se de un paso más a la hora de suscitar el deseo de los jóvenes ciclistas y probablemente observaremos como paulatinamente va apareciendo además de la oferta deportiva, la oferta económica. Será cuestión de tiempo.

Saunier Duval-Prodir centra sus esfuerzos en la atracción de talentos de cualquiera que sea su procedencia dentro del mapa de la piel de toro. Sin embargo el equipo Euskaltel-Euskadi sólo se circunscribe a territorio vasco y alrededores por motivos obvios.

La temporada pasada Euskaltel-Euskadi dio el primer paso proponiendo una serie de becas a los ciclistas juveniles de segundo año que a su juicio más destacaban dentro del panorama ciclista. Poco tiempo después se ampliaría a ciclistas de primer año por la sencilla razón de que un ciclista vasco lograba la segunda posición en el Campeonato de España en su debut en la categoría. Había que moverse rápido, puesto que conjuntos como Saunier Duval-Prodir pone su vista en cualquier ciclista de calidad independientemente de cual sea su procedencia.

Hasta ahí nada nuevo. Los recursos que para tal efecto dispone Euskaltel-Euskadi al servicio de los jóvenes ciclistas para facilitar su formación. Ciclismo que no cuesta dinero a los padres y además con la calidad de lo profesional.

Pero quienes se las prometían felices ven como se trunca lo imaginado en la reunión en la que se presentan los compromisos y las contraprestaciones de las becas que otorga la Fundación Ciclista Euskadi.

Hay una diferencia entre Saunier Duval-Prodir y Euskaltel-Euskadi. Mientras el equipo cántabro tiene en el campo amateur un peldaño firme y claro dentro de la escalera que ha creado para que gradualmente los ciclistas lleguen a la élite, Euskaltel-Euskadi no tiene un conjunto filial en la categoría amateur. En buen criterio, todos los conjuntos que aglutinan corredores susceptibles de algún día llegar al profesionalismo se deberían entender como filiales, y el establecimiento de relaciones cordiales con cada uno de los equipos y la Fundación Ciclista Euskadi debería ser el primer paso indispensable para que a partir de este punto de partida se puedan construir unas bases sólidas para una futura cantera.

Así de este modo muchos de los ciclistas a los que habían ofrecido la posibilidad de beca se decantaron por diferentes equipos de categoría amateur de entre las posibilidades que tuvieron de elegir en su momento. Sin embargo, sorprendentemente, desde la Fundación Ciclista Euskadi se recomendaba la pertenencia a dos conjuntos por los que la mayoría de los ciclistas no se había decantado. Más tarde el grupo se amplió, pero la primera disyuntiva se había creado: ¿fichar por el equipo recomendado o fichar por el equipo deseado?. Hubo decisiones para todos los gustos, incluso como la del ciclista que sin conocer prácticamente nada del equipo en el que se iba a integrar, tuvo que desestimar la propuesta del equipo al que verdaderamente deseaba pertenecer hipnotizado por todo aquello que lleva detrás el sello de Euskaltel-Euskadi.

Al mandamás de la Fundación Ciclista Euskadi le sentó mal que sus dictados fuesen rebatidos, además con claridad y coherencia, y que la mayor parte de los ciclistas tomara un camino que él no había marcado. Faltó transparencia de intenciones ya que para muchos fue totalmente sorpresiva la necesaria incorporación a determinados conjuntos.

Mayor estupor causó leer las cláusulas abusivas de disposición del ciclista y penalización por incumplimiento del acuerdo que debía acatar el interesado. Y sinceramente la contraprestación que podía antojarse interesante cuando un ciclista está en edad juvenil, deja de serlo en la categoría amateur, por la sencilla razón de que los más potentes conjuntos de la categoría ofrecen tanto o más que lo que otorga en forma de beca la Fundación Ciclista Euskadi.

La actuación y la actitud de la Fundación Ciclista Euskadi me recuerda al régimen político que se dio en el s. XVIII, que recibía el nombre de despotismo ilustrado. Si alguien no lo recuerda de los libros de texto le refresco la memoria. El despotismo ilustrado se podía definir, como “la utilización de la ideología ilustrada por parte de leyes absolutas para mantener su absolutismo”. La ilustración era por entonces un pensamiento crítico y reformista. Los reyes absolutos en el s. XVIII toman de la ilustración aquello que les conviene. Se producen una serie de reformas positivas pero se rechaza algo fundamental en la ilustración como es la libertad política. Todo para el pueblo pero sin el pueblo era el lema del despotismo ilustrado.

Hoy en día es más fácil acceder al profesionalismo que nunca, especialmente para el ciclista vasco. La demanda de ciclistas sigue siendo la misma, manteniéndose prácticamente el mismo número de conjuntos, aunque vayan desapareciendo unos y apareciendo otros. Sin embargo hay una menor oferta, puesto que los pelotones son cada vez menos numerosos y los ciclistas han decaído en número de forma significativa. Ya no hay corredores que no pudieron demostrar su valía por falta de oportunidades, así que independientemente de la pertenencia o no a la Fundación Ciclista Euskadi, el ciclista con talento para este deporte y que encauce correctamente su carrera deportiva será profesional. Sin ir más lejos, hoy en día se sube al profesionalismo en Euskadi a ciclistas que ni tan siquiera han frecuentado los puestos de honor, cosa impensable hace una década.

Tengo la sensación que los rectores de la Fundación Ciclista Euskadi piensan que todo aquello que provenga de la más alta cúspide ciclista del territorio vasco debe ser acatado, como si la voz que sale de tan rutilante altar fuese la única válida y en posesión de la verdad. Como si la música que en cada momento interpreten sea el son al que todos deben bailar.

No hay una apuesta seria en la que la Fundación Ciclista Euskadi se implique con la cantera vasca ofreciendo a los ciclistas algo más que camelos. Así de esta forma, el equipo Euskaltel-Euskadi ve como otros conjuntos que están pendientes de cualquier figura en ciernes se llevan e integran en sus propios conjuntos a ciclistas vascos, con el perjuicio que esto supone para un equipo como Euskaltel-Euskadi que únicamente se nutre de ciclistas de tal procedencia geográfica.

Claro, cuando se produce tal "afrenta", uno observa como despotrican contra quienes han posibilitado que eso ocurra, como si la llamada de Euskaltel-Euskadi para un ciclista vasco pudiese suponer dejar absolutamente todo con tal de vestir de naranja. Pero si desea uno ser profesional de la bicicleta y progresar en este deporte debe elegir aquello que en su opinión o en la de los mentores que le aconsejan, más beneficioso pueda ser para conseguir lo propuesto, y como en el horizonte hay más equipos que Euskaltel-Euskadi, asistimos a una lógica fuga de talentos.

También hay miedo. Miedo a ir en contra del poder establecido puesto que puede suponer el germen de la enemistad y una importante puerta cerrada al profesionalismo por la tozudez del dueño de la llave. Hemos asistido a episodios de este tipo anualmente en los últimos tiempos, hasta el punto que incluso desde la empresa de telefonía que patrocina el equipo se ha tenido que llamar al orden para evitar que desde el equipo se hiciese caso omiso al fichaje del que en su tiempo estaba considerada como la perla de la cantera vasca y que curiosamente en esta temporada ya no formará parte del equipo.

En definitiva que empezamos el año con el convulso panorama ciclista juvenil y amateur, en la que el objetivo de la Fundación Ciclista Euskadi no se ha cumplido de la manera deseada, puesto que no están adheridos todos los ciclistas en teoría que más han destacado en la categoría juvenil y que la Fundación Ciclista Euskadi pretendía que formasen parte de su iniciativa. Veremos como evoluciona ese proyecto de cantera, puesto que de continuar así no llegará a buen puerto.

Fotografía: Fundación Euskadi

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