10 de octubre de 2008

Muriendo de éxito

Una de las características del ciclo-cross es que se trata de un deporte con una gran tendencia al desarrollo de la observación. Durante la carrera, los protagonistas se encuentran mediatizados por los cambios que se producen en el entorno, cobrando especial protagonismo los adversarios y el terreno por el que transitan.

En este deporte se requiere de una habilidad lógica de regulación externa. Para comportarse en correspondencia al nivel de los demás competidores, es necesaria una adaptación y una regulación a factores externos mediante la información y visualización periférica e interactuando de manera congruente en las distintas fases de la competición, de acuerdo a los respectivos objetivos y a una determinada posición individual dentro de la dinámica de la carrera.

A pesar de que no han sido pocas las ocasiones en las que se ha intentado que en el deporte del ciclo-cross el colectivo tuviese una mayor importancia, la figura individual es claramente determinante.

Quienes en alguna ocasión han tenido la oportunidad de pedalear o han sufrido la placentera sugestión de la emoción de la competición, aquellos que a centímetros de los ciclistas sienten la alteración de sus constantes vitales o los que la belleza plástica en los movimientos de los protagonistas los lleva a contemplarlos, acaban tarde o temprano identificándose mental y afectivamente con un sujeto. Por este motivo, cuando un deporte es tan marcadamente individual, las filias y en menor medida, las fobias, son marcadamente personalizadas.

Cada fin de semana, el profundo silencio de un parque o de una zona boscosa se rompe con los estridentes gritos de los numerosos aficionados. La habituales frías mañanas, parecen invitar a jalear con fervor, viviendo y envolviendo a cada aficionado en un ambiente más cálido. Ataviados con enseñas de muy diferentes colores, la confrontación entre los protagonistas pasa a cobrar una vibrante dimensión.

Cada aficionado vive y se envuelve en su pasión por un determinado ciclista. Son muchas y muy variadas las motivaciones que lo llevan a tal decisión. La decisión no es fácil, y depende del cúmulo de experiencias, sensaciones y recuerdos que cada individuo lleva en su intimidad, y que para bien o para mal, lo inducen a identificarse con un nombre.

Realizando un intento por analizar y conocer las motivaciones de los aficionados a seguir a un determinado ciclista, podemos agruparlas en tres grupos bien definidos. La primera de ellas sería la inducción familiar, que puede ser ejercida por algún miembro de la familia o del entorno social. La segunda de ellas, se puede definir como orgullo local, que se deriva esencialmente de la identidad de los originarios de una ciudad o región con un determinado ciclista. Y en tercer lugar podríamos hablar del efecto mediático, que despiertan los medios de comunicación sobre un determinado deportista.

A pesar de escenas como la protagonizada por Bart Wellens (Fidea Cyclocross Team), el 18 de Diciembre del año 2005, en la prestigiosa prueba Vlaamse Druivenveldrit Overijse (Bélgica) donde fue descalificado tras obtener la victoria, al golpear intencionadamente durante el transcurso de la carrera a un espectador que reiteradamente lo insultaba, las filias destacan por encima de las fobias.

Tal es así, que las grandes estrellas están muy cotizadas. Para algunos, demasiado cotizadas. No son pocos los que advierten que la vorágine económica hacia donde se está dirigiendo el ciclo-cross acabará por tener consecuencias negativas para esta disciplina.

La primera polémica en este sentido, saltó el pasado 5 de Octubre con motivo de la celebración del GP AVB Zonhoven en Bélgica. La estrella más mediática de la especialidad, Sven Nijs (Landbouwkrediet) solicitaba 8.000 € por participar en la prueba. El organizador de la misma, sencillamente respondió que el ciclista de Baal no valía ese dinero. La respuesta toma un cariz distinto, cuando el organizador de la prueba de Zonhoven es Hans Van Kasteren, que es a su vez el manager del equipo Fidea Cyclocross Team, conjunto que aglutina habitualmente a los más enconados rivales que encuentra Nijs.

Los 8.000 € de Sven Nijs (Landbouwkrediet) comparados con los 4.250 € de Bart Wellens (Fidea Cyclocross Team) son para Van Kasteren una diferencia abismal, cuando habitualmente los duelos entre ambos son el aliciente de no pocas pruebas.

Nijs entiende que sus emolumentos están completamente justificados. Argumenta que su sola presencia en una prueba, incita a un mayor número de personas a asistir a la competición. Calcula que del orden de aproximadamente 1.000 personas van expresamente a contemplar su maestría sobre la bicicleta. Si los espectadores, por acceder al circuito tienen que pagar una entrada que varía entre los 8 y los 15 €, entiende que es razonable su petición económica.

Además, la edad y su vinculación en el año 2008 al Mountain Bike, hace que durante esta temporada de ciclo-cross vaya a seleccionar sus participaciones, reduciéndolas de forma notable, lo que se traduce en un menor número de participaciones y a su vez un menor número de oportunidades para que los aficionados puedan contemplarlo, por lo tanto cobra un mayor interés cada una de sus actuaciones.

Unido a todo esto, la participación de Sven Nijs allá donde se produzca, no deja insatisfecho a nadie, puesto que su competitividad está puesta fuera de cualquier duda. No en vano, es conocido como "El Caníbal de Baal".

Posiblemente, el motivo que ha llevado a Van Kasteren a abrir la caja de los truenos, y a romper el hermetismo donde se guardan ciertas informaciones, tenga más que ver con la rivalidad, ya que los 4.250 € de Bart Wellens, los 3.250 € de Erwin Vervecken o los 3.000 € de Zdenek Stybar, deja en un escalón inferior a sus ciclistas, comparado con el nuevo caché de Sven Nijs.

Tan sólo Lars Boom (Rabobank) se acerca a las cifras de Sven Nijs, al elevar a 6.000 € el condicionante económico para contar con su presencia en cualquier prueba. No tan notoria su vinculación al ciclo-cross, ya que ese mismo fin de semana estaba compitiendo en el IX Cinturó de L´Empordà, justifica que su maillot arco-iris tiene ese valor.

El teórico relevo en la especialidad de Sven Nijs, el también belga Niels Albert (Palmans-Cras), y cada día más confirmado en la élite mundial del ciclo-cross, es otro de los ciclistas más cotizados, con un caché de 3.500 €. A pesar de ser uno de los ciclistas más valorados, tiene una posición discordante sobre la situación económica hacia la que se dirige el ciclo-cross. No es partidario de vincular el fijo por participar a la trayectoria o alcance mediático de un determinado ciclista, sino al rendimiento que ofrece en la prueba. Como si de una reivindicación zapatista se tratase, reclama aquello de la tierra para quien la trabaje, es decir, retribución económica en función del resultado. Y es que si a uno le están pagando simplemente por correr, lo mínimo que debe hacer es corresponder a la organización del mismo modo que es retribuido.

Peter Van Den Abeele una de las principales voces representativas de la Unión Ciclista Internacional en materia de ciclo-cross aboga en este sentido, ya que puede llegar el momento en el que quiebre la saludable estabilidad del ciclo-cross.

La retribución de figuras de segundo orden, como los 2.000 € de Klaas Vantornout (Sunweb Projob Cycling Team), los 1.800 € de Richard Groenendaal (AA Drink Cycling Team) o los 1.500 € de Sven Vanthourenhout (Sunweb Projob Cycling Team), se puede considerar acorde a sus prestaciones, independientemente si la vara de medir a utilizar son los resultados en competición o el tirón popular que despiertan entre los aficionados.

Pero quienes no están entre los más cotizados, y reciben 900 € como Kevin Pauwels (Fidea Cyclocross Team), 400 € como Ben Berden (Revor Cycling Team) o 300 € comon Jan "Jakke" Verstraeten (Sunweb Projob Cycling Team) tienen una visión más negativa que nadie de la situación. Así por ejemplo, Ben Berden indica que el aumento vertiginoso del caché de determinados ciclistas, no va de la mano con el aumento del presupuesto de las diferentes pruebas. Esto significa, que el presupuesto que antes se dividía entre un mayor número de ciclistas, ahora únicamente va destinado a unos pocos, lo que se traduce en que en un futuro no muy lejano, serán menos los que podrán continuar en la élite del ciclo-cross, abandonando quienes no son figuras de primerísima fila, el profesionalismo.

De ese modo, él difícilmente cubre los gastos, pero hay otra serie de ciclistas que sin recibir ningún tipo de compensación económica, pierden dinero al participar, lo que tratándose de ciclistas profesionales es inconcebible. Ello traerá como mal menor, un éxodo hacia otras pruebas donde países con menos tradición, desean contar con alguna figura con la que medir a sus corredores locales, y lo que es más traumático, acarreará obligadas deserciones de la especialidad.

No se debe olvidar, que el ciclo-cross es un deporte donde sólo gana uno y todos los demás pierden. Si se marchan los que pierden, al final acabaremos perdiendo todos.


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15 de noviembre de 2007

VVV

La localidad de Pijnacker (Holanda) era la designada para acoger la tercera de las pruebas de la Copa del Mundo de Ciclo-Cross 2007/2008. Tras la disputa de la carrera de Pijnacker queda en los aficionados un poso de satisfacción por el futuro que se avecina. Y es que se han disputado tres pruebas, con tres ciclistas diferentes alzando los brazos, y de tres nacionalidades distintas.

El ciclo-cross no se reduce el ciclismo belga ni a contemplar pruebas en las que Sven Nijs y Bart Wellens se baten en duelo. Los dos ciclistas no dejarán de ser las estrellas de la especialidad, pero este año el abanico de alternativas es más real puesto que los resultados hasta la fecha permiten confirmarlo.

Siempre, aquellos que apostamos por una expansión del ciclo-cross para evitar una negativa y reducida focalización de este deporte, hemos puesto nuestros deseos en el salto de calidad de aquellos ciclistas que, al acecho del dúo que lidera la especialidad, se encuentran en un plano inferior.

En Pijnacker hubo un tercer ciclista que unió su nombre a los de Zdenek Stybar (Fidea Cyclocross Team) y Sven Nijs (Rabobank). Además, tiene mucho en común con los dos vencedores anteriores, y es que por una parte es un joven ciclista llamado a liderar el ciclo-cross mundial en el futuro y por otro lado, milita en el mismo conjunto que Sven Nijs, el equipo Rabobank. Se trata de Lars Boom, que permitió a los aficionados locales volver a sus casas con un inmejorable sabor de boca.

VVV es el título elegido para este texto, que en realidad son las letras iniciales de la célebre locución latina “veni, vidi, vici”, que utilizaré con todas sus letras, si Lars Boom obtiene la victoria en Treviso (Italia), puesto que para tal circunstancia está reservado dicho título. Es más, está reservado desde el momento en el que, con su victoria en la categoría Sub´23 en Hooglede-Gits comentó que iba a ir a Treviso a por el maillot arco-iris de la categoría Elite y luego enfocaría su carrera ciclista en la ruta.

Esto es un aviso, de que la supuesta incontinencia verbal, no es nada más que un constatación fehaciente de las posibilidades reales de un ciclista que cree en su talento y sus posibilidades. Veni, vidi y vici son la primera persona del pretérito perfecto simple de los verbos en latín venire, videre y vincere. Dicha frase, fue exclamada por el general y cónsul romano Julio César en el año 47 A.C., y se traduce como “vine, vi, vencí”. Pasará a la historia como un comentario con desdén de César al senado patricio, que no era ni más ni menos, que el grupo más poderoso de la antigua república romana.

En Pijnacker, volvía el ciclo-cross en estado puro, es decir, con el tan característico barro. Atrás quedaron los ciclistas inmaculados y las bicicletas rodando a alta velocidad sobre la hierba, como sucedió en las dos pruebas disputadas hasta la fecha.

El mal tiempo, que es motivo de contrariedad para prácticamente todo el mundo, no lo fue para los organizadores de la prueba, que se frotaban las manos ante la hipotética prueba que se iba a vivir ante el estado del circuito. Por un lado, el diseño del trazado de Pijnacker es anodino e insulso si se disputa sobre terreno seco y por el otro, Sven Nijs, el corredor a batir allí donde toma la salida, asusta menos en un terreno fangoso.

Más que salida, lo que protagonizaron los ciclistas fue una estampida, donde los ciclistas eran conocedores, que el inicio de la prueba iba ser importante puesto que con el complicado estado del terreno, no iba a resultar nada sencillo reponerse de un mal comienzo.

Sorprendente fue el inicio de Klaas Vantornout (Fidea Cyclocross Team) que continua en la línea agresiva de las últimas fechas, quizá por las oportunidades que ha podido dejar pasar por la falta de ambición y atrevimiento de un ciclista que está a un nivel que no acaba de creerse. Y más sorpresa si cabe cuando su participación se había puesto en duda al estar aquejado por problemas físicos.

Se clasificaría en meta en la tercera posición, obteniendo otro buen resultado de una forma más ambiciosa. Probablemente, como en otras ocasiones, hubiese tenido un resultado similar limitándose a ir a rueda, pero tarde o temprano quien juega a ganar acaba obteniendo su recompensa. Son dos maneras muy distintas de obtener un mismo resultado.

A la estela del ciclista belga se acoplaron de inmediato los dos ciclistas de Rabobank, Sven Nijs y Lars Boom. También otro ciclista cuyos colores son conocidos en el ciclismo de carretera, Francis Mourey (Française des Jeux), se situaba de forma inmejorable, en un circuito que se ajustaba a sus características de haberse disputado en un terreno más seco. Acabó pagando el esfuerzo de seguir el ritmo impuesto en cabeza, y el sufrimiento que suponía mantener la velocidad cuando había que cargar con la bicicleta al hombro.

A quien no se observaba en las primeras posiciones era a uno de los grandes favoritos para alzarse con la victoria en Pijnacker, el belga Bart Wellens, pero con el transcurrir de las primeras vueltas, y tras un gran esfuerzo innecesario de no haber protagonizado una mala salida, se situó junto a los ciclistas que llevaban el peso de la prueba.

Por detrás del cuarteto de ciclistas de Rabobank y Fidea Cyclocross Team, ciclistas como Petr Dlask, Erwin Vervecken, Gerben De Knegt y Richard Groenendaal, que venían a demostrar como las características de uno u otro circuito, influyen de manera significativa en la mayor parte de los ciclistas y sus resultados. Así, ciclistas espoleados por el público local y especialmente por su destreza en el barro y con las bicicletas al hombro, ocupaban las primeras plazas. Sorprendente la actuación de Dlask, que finalmente se quedaría a las puertas del podium conquistando la cuarta plaza. Hace tiempo que Dlask era señalado como el estandarte del ciclo-cross de la República Checa en la élite mundial, heredero de un papel que no tenía dueño desde la retirada de Radomir Simunek.

Ciclistas brillantes en categorías inferiores que no recogían en la categoría grande, los mismos frutos que degustaban años antes. Ciclistas intermitentes, de actuaciones sobresalientes de forma puntual y largos períodos de decepciones encadenadas. Parece que el joven Stybar romperá la tendencia, y su compatriota y compañero de equipo, Petr Dlask, tal circunstancia le ha servido de acicate y parece que retorna a una senda que había perdido. Queda por ver, si en el resto de la temporada podrá confirmar lo realizado en pruebas como la de Pijnacker, ya que le falta aún credibilidad y consistencia sostenida a lo largo del período total de competiciones.

Por delante de todos ellos, en cabeza de carrera y pasado el ecuador de la prueba, Lars Boom soltaba un ataque que no tuvo respuesta, y las miradas que se cruzaban Nijs y Wellens hacía que el holandés fuera ganando un buen número de segundos en un período de tiempo relativamente corto.

Nijs era menos Nijs y Wellens más Wellens, y visto que el ciclista de Rabobank no iba a ser el rival a tener en cuenta en el día de hoy, Wellens tomó la determinación de ir a la caza de Boom. Lo alcanzó, pero era su segundo gran esfuerzo de la jornada y el circuito no estaba para exhibiciones gratuitas. Boom inteligente y conocedor de que era perseguido por Wellens tomó la decisión de dejarse cazar paulatinamente, de forma que buena parte de su energía quedaría intacta de cara a la resolución final de la carrera. Engordar para acabar muriendo que se suele decir coloquialmente.

El derroche físico de Wellens mermó sus posibilidades ante la inteligente actuación de Boom y para satisfacción de los aficionados, la victoria caía del lado del ciclista local. Los acompañó en el podium Vantornout y Dlask se adelantaba en los últimos metros a Nijs que veía como finalizaba en la quinta plaza.

Preguntado por su extraño resultado, en la que en ningún momento ofreció sensación ni capacidad de alzarse con la victoria en la segunda y decisiva parte de la carrera, Nijs argumentaba que simplemente no se había visto bien, y que posiblemente el trabajo de “patear” afectó significativamente a sus músculos, puesto que era incapaz de imprimir la fuerza que el deseaba a los pedales.

Completaron las restantes diez primeras plazas, Vervecken, Stybar, De Knegt, Franzoi y Groenendaal por este orden. También la prueba contó con la presencia de los dos ciclistas nacionales habituales en estas pruebas, David Seco (Spiuk-Super Froiz) e Isaac Suárez (Cantabria Infinita). Los resultados cosechados por ambos corredores, situaron al vizcaíno en la 28ª posición a casi siete minutos y medios del vencedor y el ciclista cántabro fue doblado, siendo clasificado en la 37ª plaza.

Pequeño revés para Suárez el sufrido en Pijnacker, y David Seco sigue muy lejos de las primeras plazas, cuando los días transcurren de forma vertiginosa, estando a la vuelta de la esquina la prueba de la Copa del Mundo de Igorre. Antes se disputará la prueba Koksijde (Bélgica) que está fijada para el próximo 24 de Noviembre.

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28 de octubre de 2007

La vida sigue igual

La ciudad de Tábor (República Checa) albergaba la segunda prueba de la Copa del Mundo de Ciclo-Cross, en un circuito donde en el año 2010 se disputará el Campeonato del Mundo de Ciclo-Cross.

Esta prueba, venía precedida por los comentarios creados alrededor del desarrollo y posterior resultado de la prueba de Kalmthout (Bélgica). Allí Zdenek Stybar (Fidea Cyclocross Team) obtuvo una victoria incontestable y sin paliativos que sirvió para que Sven Nijs no saliese bien parado de los comentarios recogidos en la prensa especializada tras su actitud conformista durante prácticamente la totalidad de la carrera.

Sven Nijs es un ciclista que no elude ningún duelo tanto deportivo como dialéctico y por ambos motivos era esperada con interés la prueba de hoy. Nijs no disfruta de aquellos circuitos que desde su punto de vista no son duros ni complicados técnicamente ya que ofrecen mucha variedad táctica a la hora de afrontar la prueba. En los recorridos que gozan de una dureza significativa Sven Nijs se encuentra más a gusto, ya que sólo hay una táctica a seguir, y es la de ser simplemente el mejor.

En Tábor se iba a encontrar un circuito más exigente que el de Kalmthout pero también de nuevo al joven Stybar corriendo en casa, donde el público se iba a volcar con él.
En la salida ya aparecían en la parrilla de salida ciclistas más habituales en la primera fila a diferencia de lo sucedido en la anterior prueba de la Copa del Mundo, y también se observaba la novedosa a la vez que innecesaria indumentaria azul de la UCI creada para señalar al primero de la clasificación mundial, que en esta ocasión la estrenaba Zdenek Stybar.

Los primeros metros fueron explosivos, nerviosos y espectaculares donde los corredores del equipo Fidea Cyclocross Team fueron quienes mejor iniciaron los primeros compases de la contienda, al igual que los ciclistas locales, que acostumbran a ofrecer en esta prueba un rendimiento superior al habitual, tal y como sucedió la temporada pasada con la inesperada victoria de Radomir Simunek Jr.

Ya en el paso por la primera vuelta, Stybar y Wellens comandaban la prueba, junto con Lars Boom (Rabobank). La ventaja era mínima con respecto a Zdenek Mlynar (Max Cursor), que comenzaba a pagar las consecuencias de seguir el ritmo de los dos ciclistas del equipo Fidea y sobre ciclistas como Sven Nijs (Rabobank) o Klaas Vantornout (Fidea Cyclocross Team) que encabezaban el numeroso grupo perseguidor que acabaría por engullir a los ciclistas fugados. Quien perdería la totalidad de sus opciones tras una mala salida fue el italiano Enrico Franzoi (Lampre-Fondital) que transitaba en las últimas posiciones y finalmente sólo pudo clasificarse en una decepcionante decimoctava plaza.

Con el grupo compacto con alrededor de una quincena de unidades, Stybar tenía una sorpresa preparada, y es que en uno de los obstáculos artificiales de la prueba, concretamente en un tramo de pradera ascendente con dos tablones a modo de obstáculo, optó por afrontarlos sin apearse de la bicicleta. Este hábil a la vez que arriesgado recurso suponía, tal y como estaban colocados en el circuito, una sustancial ventaja a la hora de imprimir de nuevo velocidad a la bicicleta tras superar los obstáculos, lo que motivó que el ataque que realizó tras saltar los tablones tuviese el efecto sorpresa deseado, y sirviese al ciclista para tomar unos importantes metros de ventaja y poner tierra de por medio con el numeroso grupo.

En uno de los puntos novedosos del tradicional circuito de Tábor, la zona de arena, Stybar era atrapado por cuatro ciclistas, Nijs, Boom, Wellens y Vantornout, haciendo la selección definitiva que se iba a jugar la victoria. De nuevo las espadas en todo lo alto y el duelo entre los ciclistas de los equipos Rabobank y Fidea servido.

Por detrás, y de forma sorpresiva era Steve Chainel (Auber 93), quien trataba infructuosamente de dar caza a los fugados y a su rueda el no menos sorprendente y espigado ciclista local, Petr Dlask (Fidea Cycling Team) que volvía a transitar por posiciones destacas en pruebas importantes. Quien volvió a estar lejos de lo que se espera de él en una prueba de la Copa del Mundo fue Erwin Vervecken (Fidea Cyclocross Team) que se tuvo que conformar en meta con la undécima plaza, y al que en ningún momento se le apreció posibilidades de obtener un resultado mayor al que finalmente conquistó.

Mediada la prueba, la carrera estaba lanzada y tras los intentos de los ciclistas del equipo Fidea en el primer tercio de carrera, daba la sensación que se habían quedado sin argumentos. Las vueltas se consumían con un pedalear tenso a la vez que calmado, dejando constancia Sven Nijs de su pasado en el mundo del BMX, afrontando ahora también los obstáculos artificiales sin bajarse de la bicicleta como sorpresivamente había realizado anteriormente Stybar. No en vano, el ciclista belga es el corredor que de forma más habitual realiza dicho movimiento.

Así, ante la falta de iniciativa de los ciclistas del equipo Fidea, Sven Nijs comenzó paulatinamente a emplear su táctica que irremediablemente en la mayoría de las ocasiones le conduce a la victoria. Unos movimientos de acción, reacción y continuación muchas veces imperceptibles a los ojos de los espectadores pero que va minando las posibilidades de sus rivales al someterlos a un ritmo infernal.
Wellens fue el primero en sucumbir, no en vano, no se escuda al decir que en estos momentos no está a un nivel como para afrontar las pruebas de la Copa del Mundo con garantías reales de éxito, y está un peldaño por debajo de ciclistas como Sven Nijs.

Stybar no se amedrentó ante Nijs y lo seguía de cerca, pero el joven ciclista checo acabaría pagando su osadía, ya que en el último tercio de carrera pasó de ser el ciclista con el que Sven Nijs se iba a disputar la prueba, a ser incluso superado en la línea de meta por Wellens, para ocupar finalmente la quinta posición. Poco premio para el coraje y el valor del ciclista local, que fue correspondido con la más sonora ovación que el público dedicó a cualquiera de los protagonistas de la prueba.

Así, descolgando con sutiles envestidas a sus rivales uno tras otro, llegó en solitario a meta, consiguiendo no sólo la victoria en Tábor, sino también el liderato tanto en la Copa del Mundo como en el ranking UCI.

Por detrás, en tierra de nadie, Klaas Vantornout obtenía una segunda plaza sustentada en el conservadurismo que mostró a lo largo de la prueba a diferencia de sus compañeros de equipo, que intentando conseguir la victoria tuvieron que conformarse con una posición más retrasada que la alcanzada por Vantornout. La tercera posición fue a parar a las manos del holandés Lars Boom, compañero de equipo de Sven Nijs, y que cada día que pasa hace que nos tomemos más en serio, aquella amenaza de joven insolente que tras conquistar el maillot arco-iris en el pasado mundial de categoría Sub´23 dijo que iría a la conquista de esa misma prenda ya en categoría Elite, para de estar forma pasar a concentrarse en el ciclismo de ruta, donde indudablemente tiene un futuro esplendoroso a tenor de lo mostrado hasta la fecha en el asfalto.

Bart Wellens hizo su carrera y acabó en la cuarta posición superando finalmente a Stybar. Es cierto, que a día de hoy, adolece del ritmo que lo ha convertido en el rival más enconado de Nijs, pero su solidez ciclista, hará que en no mucho tiempo vuelva a subir a lo más alto del podium.

Completando las diez primeras plazas ciclistas tanto clásicos como sorprendentes a partes iguales. La sexta posición, que bien podía haber sido quinta, fue para el menudo galo Francis Mourey (Française des Jeux), que realmente no tuvo tanta presencia en carrera como había tenido en la anterior prueba, algo que también se puede decir del suizo Christian Heule (Stevens Racing Team) que en este caso obtuvo una octava posición.

De sorprendente se puede clasificar la séptima plaza de Petr Dlask (Fidea Cyclocross Team) que acostumbra a cosechar actuaciones más grises y que quizá vuelva a frecuentar una vez que la Copa del Mundo salga de la República Checa, cuando hace tan sólo unos años era el ciclista llamado a abanderar el ciclo-cross de su país en el concierto internacional. Prácticamente en el mismo término podríamos hablar de Radomir Simunek Jr. (Palmans-Cras) vencedor en la pasada edición de esta prueba y que en esta ocasión ocupó la décima posición.

A destacar dentro de esas diez primeras plazas, la novena posición de Steve Chainel (Auber 93) y especialmente su comportamiento durante toda la prueba, que no tuvo la recompensa que tu trabajo merecía, pero que supuso para el ciclista francés un gran resultado que puede hacer que el maillot tricolor de Mourey no esté tan sólo a la combatir a los clásicos dominadores de la especialidad en las próximas citas importantes.

En cuanto a los ciclistas españoles, citar la presencia de los dos ciclistas habituales de la Copa del Mundo, Isaac Suarez (Cantabria Infinita) y David Seco (Spiuk-Super Froiz) que tuvieron un resultado dispar. Por un lado, el ciclista de Busturia, que sigue instalado en posiciones retrasadas ocupando en esta ocasión la cuadragésimotercera plaza a poco más de seis minutos del vencedor. En el lado contrario, ya en posiciones más razonables y acordes a la valía de los nuestros, el cántabro Suárez, obtenía una meritoria vigésimoctava plaza, prácticamente a tres minutos de Sven Nijs.

La próxima cita con la Copa del Mundo será el próximo 11 de Noviembre en la localidad holandesa de Pijnacker lugar donde presumiblemente el barro tan característico de este deporte haga por fin acto de presencia.

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