Muriendo de éxito
Una de las características del ciclo-cross es que se trata de un deporte con una gran tendencia al desarrollo de la observación. Durante la carrera, los protagonistas se encuentran mediatizados por los cambios que se producen en el entorno, cobrando especial protagonismo los adversarios y el terreno por el que transitan.En este deporte se requiere de una habilidad lógica de regulación externa. Para comportarse en correspondencia al nivel de los demás competidores, es necesaria una adaptación y una regulación a factores externos mediante la información y visualización periférica e interactuando de manera congruente en las distintas fases de la competición, de acuerdo a los respectivos objetivos y a una determinada posición individual dentro de la dinámica de la carrera.
A pesar de que no han sido pocas las ocasiones en las que se ha intentado que en el deporte del ciclo-cross el colectivo tuviese una mayor importancia, la figura individual es claramente determinante.
Quienes en alguna ocasión han tenido la oportunidad de pedalear o han sufrido la placentera sugestión de la emoción de la competición, aquellos que a centímetros de los ciclistas sienten la alteración de sus constantes vitales o los que la belleza plástica en los movimientos de los protagonistas los lleva a contemplarlos, acaban tarde o temprano identificándose mental y afectivamente con un sujeto. Por este motivo, cuando un deporte es tan marcadamente individual, las filias y en menor medida, las fobias, son marcadamente personalizadas.
Cada fin de semana, el profundo silencio de un parque o de una zona boscosa se rompe con los estridentes gritos de los numerosos aficionados. La habituales frías mañanas, parecen invitar a jalear con fervor, viviendo y envolviendo a cada aficionado en un ambiente más cálido. Ataviados con enseñas de muy diferentes colores, la confrontación entre los protagonistas pasa a cobrar una vibrante dimensión.
Cada aficionado vive y se envuelve en su pasión por un determinado ciclista. Son muchas y muy variadas las motivaciones que lo llevan a tal decisión. La decisión no es fácil, y depende del cúmulo de experiencias, sensaciones y recuerdos que cada individuo lleva en su intimidad, y que para bien o para mal, lo inducen a identificarse con un nombre.
Realizando un intento por analizar y conocer las motivaciones de los aficionados a seguir a un determinado ciclista, podemos agruparlas en tres grupos bien definidos. La primera de ellas sería la inducción familiar, que puede ser ejercida por algún miembro de la familia o del entorno social. La segunda de ellas, se puede definir como orgullo local, que se deriva esencialmente de la identidad de los originarios de una ciudad o región con un determinado ciclista. Y en tercer lugar podríamos hablar del efecto mediático, que despiertan los medios de comunicación sobre un determinado deportista.
A pesar de escenas como la protagonizada por Bart Wellens (Fidea Cyclocross Team), el 18 de Diciembre del año 2005, en la prestigiosa prueba Vlaamse Druivenveldrit Overijse (Bélgica) donde fue descalificado tras obtener la victoria, al golpear intencionadamente durante el transcurso de la carrera a un espectador que reiteradamente lo insultaba, las filias destacan por encima de las fobias.
Tal es así, que las grandes estrellas están muy cotizadas. Para algunos, demasiado cotizadas. No son pocos los que advierten que la vorágine económica hacia donde se está dirigiendo el ciclo-cross acabará por tener consecuencias negativas para esta disciplina.
La primera polémica en este sentido, saltó el pasado 5 de Octubre con motivo de la celebración del GP AVB Zonhoven en Bélgica. La estrella más mediática de la especialidad, Sven Nijs (Landbouwkrediet) solicitaba 8.000 € por participar en la prueba. El organizador de la misma, sencillamente respondió que el ciclista de Baal no valía ese dinero. La respuesta toma un cariz distinto, cuando el organizador de la prueba de Zonhoven es Hans Van Kasteren, que es a su vez el manager del equipo Fidea Cyclocross Team, conjunto que aglutina habitualmente a los más enconados rivales que encuentra Nijs.
Los 8.000 € de Sven Nijs (Landbouwkrediet) comparados con los 4.250 € de Bart Wellens (Fidea Cyclocross Team) son para Van Kasteren una diferencia abismal, cuando habitualmente los duelos entre ambos son el aliciente de no pocas pruebas.
Nijs entiende que sus emolumentos están completamente justificados. Argumenta que su sola presencia en una prueba, incita a un mayor número de personas a asistir a la competición. Calcula que del orden de aproximadamente 1.000 personas van expresamente a contemplar su maestría sobre la bicicleta. Si los espectadores, por acceder al circuito tienen que pagar una entrada que varía entre los 8 y los 15 €, entiende que es razonable su petición económica.
Además, la edad y su vinculación en el año 2008 al Mountain Bike, hace que durante esta temporada de ciclo-cross vaya a seleccionar sus participaciones, reduciéndolas de forma notable, lo que se traduce en un menor número de participaciones y a su vez un menor número de oportunidades para que los aficionados puedan contemplarlo, por lo tanto cobra un mayor interés cada una de sus actuaciones.
Unido a todo esto, la participación de Sven Nijs allá donde se produzca, no deja insatisfecho a nadie, puesto que su competitividad está puesta fuera de cualquier duda. No en vano, es conocido como "El Caníbal de Baal".
Posiblemente, el motivo que ha llevado a Van Kasteren a abrir la caja de los truenos, y a romper el hermetismo donde se guardan ciertas informaciones, tenga más que ver con la rivalidad, ya que los 4.250 € de Bart Wellens, los 3.250 € de Erwin Vervecken o los 3.000 € de Zdenek Stybar, deja en un escalón inferior a sus ciclistas, comparado con el nuevo caché de Sven Nijs.
Tan sólo Lars Boom (Rabobank) se acerca a las cifras de Sven Nijs, al elevar a 6.000 € el condicionante económico para contar con su presencia en cualquier prueba. No tan notoria su vinculación al ciclo-cross, ya que ese mismo fin de semana estaba compitiendo en el IX Cinturó de L´Empordà, justifica que su maillot arco-iris tiene ese valor.
El teórico relevo en la especialidad de Sven Nijs, el también belga Niels Albert (Palmans-Cras), y cada día más confirmado en la élite mundial del ciclo-cross, es otro de los ciclistas más cotizados, con un caché de 3.500 €. A pesar de ser uno de los ciclistas más valorados, tiene una posición discordante sobre la situación económica hacia la que se dirige el ciclo-cross. No es partidario de vincular el fijo por participar a la trayectoria o alcance mediático de un determinado ciclista, sino al rendimiento que ofrece en la prueba. Como si de una reivindicación zapatista se tratase, reclama aquello de la tierra para quien la trabaje, es decir, retribución económica en función del resultado. Y es que si a uno le están pagando simplemente por correr, lo mínimo que debe hacer es corresponder a la organización del mismo modo que es retribuido.
Peter Van Den Abeele una de las principales voces representativas de la Unión Ciclista Internacional en materia de ciclo-cross aboga en este sentido, ya que puede llegar el momento en el que quiebre la saludable estabilidad del ciclo-cross.
La retribución de figuras de segundo orden, como los 2.000 € de Klaas Vantornout (Sunweb Projob Cycling Team), los 1.800 € de Richard Groenendaal (AA Drink Cycling Team) o los 1.500 € de Sven Vanthourenhout (Sunweb Projob Cycling Team), se puede considerar acorde a sus prestaciones, independientemente si la vara de medir a utilizar son los resultados en competición o el tirón popular que despiertan entre los aficionados.
Pero quienes no están entre los más cotizados, y reciben 900 € como Kevin Pauwels (Fidea Cyclocross Team), 400 € como Ben Berden (Revor Cycling Team) o 300 € comon Jan "Jakke" Verstraeten (Sunweb Projob Cycling Team) tienen una visión más negativa que nadie de la situación. Así por ejemplo, Ben Berden indica que el aumento vertiginoso del caché de determinados ciclistas, no va de la mano con el aumento del presupuesto de las diferentes pruebas. Esto significa, que el presupuesto que antes se dividía entre un mayor número de ciclistas, ahora únicamente va destinado a unos pocos, lo que se traduce en que en un futuro no muy lejano, serán menos los que podrán continuar en la élite del ciclo-cross, abandonando quienes no son figuras de primerísima fila, el profesionalismo.
De ese modo, él difícilmente cubre los gastos, pero hay otra serie de ciclistas que sin recibir ningún tipo de compensación económica, pierden dinero al participar, lo que tratándose de ciclistas profesionales es inconcebible. Ello traerá como mal menor, un éxodo hacia otras pruebas donde países con menos tradición, desean contar con alguna figura con la que medir a sus corredores locales, y lo que es más traumático, acarreará obligadas deserciones de la especialidad.
No se debe olvidar, que el ciclo-cross es un deporte donde sólo gana uno y todos los demás pierden. Si se marchan los que pierden, al final acabaremos perdiendo todos.
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